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Los
anteriores romances de él
Ni una novia oficial, pero muchas amigas...
"El
Príncipe jamás ha tenido una novia".
Al menos, ésta es la visión oficial de su
vida sentimental: la Casa Real nunca ha
confirmado que don Felipe mantuviera relación
alguna, ni siquiera en el primer caso que
salió a la luz, el de Isabel Sartorius,
o en el más público y notorio, el de Eva
Sannum. De hecho, el heredero de la Corona
reconoció que había roto con ella sin que
hubiera habido anuncio oficial previo de
ese noviazgo.
Por tanto, Letizia Ortiz Rocasolano
(que, según el protocolo, no es su novia,
sino su prometida) se ha convertido, al
menos sobre el papel, en la única mujer
de su vida. Sin embargo, la realidad es
que el corazón del Príncipe, como cualquier
joven de su edad y de su época, también
tiene un pasado.
Ese
pasado sigue, además, en todos los casos,
un esquema similar: todas las mujeres a
las que la rumorología o los indicios han
ligado sentimentalmente al Príncipe responden
al mismo patrón: altas, delgadas, de pelo
largo y liso, rubias o con mechas... Está
claro cuáles son los gustos de don Felipe,
aunque las exigencias superan los meros
cánones estéticos: los más puristas también
incluían casi siempre, entre los requisitos
que debía cumplir la elegida para ser futura
Reina de España, el que no fuera plebeya
(lo cual estrechaba demasiado el círculo:
las jóvenes de sangre real casaderas escasean,
hoy en día) y el que no tuvieran una profesión
demasiado frívola (cuestión que en el caso
de Eva Sannum fue definitiva)...
Pero el corazón tiene razones que la razón
no entiende, y lo cierto es que al Príncipe
se le ha conocido un cierto número de amigas.
La primera de ellas, aunque su nombre es
poco conocido, fue Victoria Carvajal
y Hoyos, hija de los marqueses de Isasi.
Por aquel entonces el joven heredero contaba
sólo 17 años. Este amor adolescente encontró
un escollo: la chica quería ser periodista
y eso, hace 18 años, pesó negativamente
en Zarzuela, pese a que había lazos de amistad
entre ambas familias.
Su primer amor serio
Siguió
Isabel Sartorius (a la derecha, en una
foto actual, y en el encabezamiento junto
al Príncipe, en los años de
su noviazgo), hija del ya fallecido marqués
de Mariño, la primera historia de amor seria
que vivió el hijo de don Juan Carlos
y doña Sofía y, desde luego, la primera
que trascendió a la prensa. A la opinión
pública le gustó la mirada dulce y la cálida
belleza de esta joven, a la que el Príncipe
conoció en una conferencia que daba un primo
de ella, sacerdote, sobre Perú. Era licenciada
en Ciencias Políticas, políglota y católica.
Pero también hubo obstáculos: el más obvio,
que Isabel, con 24 años, era cuatro años
mayor que él y no tenía sangre azul; el
más grave para la Casa Real, que era hija
de separados (entonces eso sí era un serio
impedimento) y en la familia había ramalazos
de izquierdas (su tío, el abogado Nicolás
Sartorius, militó en IU).
También
fue muy sonada, por la polémica que la rodeó,
la posterior relación del Príncipe con la
norteamericana Gigi Howard (en la
imagen de la izquierda), licenciada en Psicología
y modelo ocasional. La conoció mientras
estudiaba un máster en Georgetown, Estados
Unidos, y ambos fueron sorprendidos juntos
en una isla de las Antillas. La historia
duró poco, pero levantó polvareda y ríos
de tinta en la prensa después de que un
paparazzi acabara con sus huesos
en una cárcel estadounidense, acusado de
espiar a la novia de don Felipe.
A
partir de ahí, pareció que se extendía algo
así como una fiebre por emparejar cuanto
antes al heredero de la Corona, y proliferaron
los rumores. Quizá alguno tenía visos de
realidad, quizá otros eran fantasías. Se
barajaron nombres como Carolina de Waldburg,
alta, guapa, rubia, moderna, de sangre real
y sin pasado. Es la que más probablemente
llegó a estar cerca del Príncipe en esa
época, en la que también se habló de Tatiana
de Liechtenstein (dicen que fue ella
quien le rechazó), Victoria de Suecia
(pronto se dejó ver con otro), Victoria
de Borbón Dos Sicilias (en la imagen
de la derecha, es hija de los duques de
Calabria y prima suya)...
Modelo, plebeya y extranjera
Y
así hasta que apareció Eva Sannum.
Les presentó Haakon de Noruega en
una fiesta privada en Madrid en 1997. Ha
sido, hasta ahora, la relación más duradera
que ha mantenido el Príncipe y la más reconocida,
al menos de manera oficiosa. La historia
duró más de cuatro años y está documentada:
aparecieron juntos en alguna portada esquiando
en Saint Moritz, se dejaron ver juntos en
la boda de Haakon de Noruega y Mette
Marit (aunque acudieron por separado),
él la visitó en su ciudad de residencia,
Oslo... Sin embargo, la opinión pública
sometió a la joven a un auténtico linchamiento:
era modelo, era extranjera, era de origen
humilde...
El hecho de que participara incluso en desfiles
de lencería no hizo sino echar más leña
al fuego, lo que, unido a su actitud distante
con la prensa, no le granjeó demasiadas
amistades. El Príncipe trató de mantener
su relación con Eva Sannum, pero hasta en
Zarzuela encontró críticas y advertencias.
Finalmente, la razón de Estado se impuso
al amor y el Príncipe anunció su ruptura
sentimental con la joven, con la que nunca
antes había reconocido explícitamente estar
ligado.
"O esto o nada"
Fue
en esa época cuando don Felipe dejó bien
sentado que no se sentía forzado a elegir
como esposa a una joven de sangre real y
que su principal prioridad era casarse por
amor. La impaciencia popular creció y salieron
a colación Flor Valero, nieta de
un ex presidente venezolano, Gwyneth
Paltrow (a la derecha), conocida actriz
estadounidense, y Diana Martínez-Bordiú
Aznar, joven estudiante española que
se apresuró a poner tierra de por medio
cuando conoció el rumor.
Finalmente, con Letizia Ortiz Rocasolano
podrá cumplir su objetivo y su promesa,
pese a que la joven tiene características
que en otras candidatas no merecieron el
visto bueno de la Casa Real. Además, el
Príncipe ha demostrado haber aprendido de
la experiencia. No permitió que este nuevo
(y definitivo) romance saliera a la luz
hasta no estar atado y bien atado. "O
esto o nada", dicen que finalmente retó
a sus padres, los Reyes. Y venció: se casará
por amor.
Especial
Boda Real
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