Merchandising, avaricia, fans y otros fenómenos
En todas las bodas se cuela alguien


Vivimos un año bitemático, en el que sólo hay dos temas, uno malo y uno bueno; uno importante y otro frívolo; uno grave y otro banal. Uno es la irrupción del terrorismo árabe en España, tras nuestra participación en la colonización de Irak. El otro es la Boda del Príncipe Felipe con una presentadora del Telediario, que no se sabe si por la espera a la que el treintañero nos ha sometido o por la naturaleza fabulosa de la historia de amor, lo cierto es que se ha convertido en el único tema de conversación alternativo al alqaedismo.

El asunto Boda lo ha invadido todo, pues la historia rivaliza con los mejores momentos de la tragicomedia de Lady Di y el Príncipe Carlos, porque los contrayentes son más guapos, más serios, menos raros, y más parecidos a como Hollywood los hubiera pintado. Y esto se traduce en una progresiva explotación del fenómeno conforme se acerca el 22 de mayo, explosión primaveral del amor y del glamour que se convertirá en un fenómeno comercial sin precedentes.

De tiendas

Ya en enero, una encuesta de Gallup revelaba que el Príncipe y Letizia eran los personajes más populares del país, por delante de Isabel Pantoja y José María Aznar. Así que no extraña que alrededor de ellos surja todo un fenómeno comercial. En todas las tiendas de souvenirs del centro histórico de Madrid, el producto estrella ha pasado a ser los platos conmemorativos, los dedales y toda suerte de ornamentos alusivos al feliz enlace. La botella de vino, que los españoles nos hemos empeñado en etiquetar con alusiones historicistas, también puede comprarse con novios impresos, y por supuesto hay toda suerte de cuberterías y vajillas dignas de servirse sobre tapete de ganchillo.

Para compradores más exclusivos, se han abierto dos tiendas monotemáticas, especializadas específicamente en la Boda Real y todos los detalles aledaños. Una se encuentra en el mismo recinto de la Catedral de la Almudena, donde se materializará la yunta, y la otra en el número 88 de la calle Mayor. La estrella del negocio viene siendo la reproducción, en diferentes tamaños y calidades (desde bisutería a joyón), del anillo de pedida que el novio entregó a la novia allá por los primeros días de noviembre. Se supone que en unos meses saldrá toda una colección de regalos clonados de los que los novios hayan recibido en el feliz enlace.

Pero sin necesidad de licencia oficial ni tampoco caer en la estricta piratería, los ha habido muy vivos, como el empresario Amancio Ortega, que, a través de su cadena de tiendas, agrupadas bajo el sello Inditex y cuya marca más importante es Zara, sacó una réplica del traje que Letizia Ortiz llevó en la pedida (chaqueta-pantalón, con cuello chimenea y color blanco refulgente). En realidad, claro, no es una copia, pues el original es de Giorgio Armani, y no están los tiempos para pleitos. Lo cierto es que el traje, más que parecido, es hermano mellizo del de Armani, y si descontamos que en vez de seda usa rayón, que en lugar de dos botones en la manga tiene tres, y que el escote es ligeramente más pronunciado, podría pasar uno por otro. Evidentemente, otra diferencia es el precio: 109 euros cuesta el "modelo Letizia" de Zara. Armani no puede competir. Ni seguramente quiere, claro.

Clonadores

Y hablando de clones, cuentan las lenguas de doble filo que Prado del Rey es un hervidero de jovencitas periodistas de pelito lacio y con mechas, delgaditas y con cara angulosa o maquillaje que lo pretende. Alguien debería decirles que no quedan más príncipes en España. En fin, donde sí va a haber clones de Letizia, aparte de en los bautisterios de media España, es en los escenarios de la Gran Vía madrileña, que se ha convertido en el bulevar del musical. Cuenta el escritor Fernando Gracia, uno más de los que ha puesto oportunamente un libro sobre el fortuito enamoramiento de Felipe de Borbón (el suyo se titula El Príncipe enamorado), cuenta Gracia, decíamos, que una productora teatral está preparando un musical sobre Letizia y el Príncipe a estrenar en diciembre. Para el reparto ya se ha contratado a varias muchachitas, clones de la joven ovetense, que entrarán vestidas de novias y cruzarán el patio de butacas hasta el escenario. Nada más reveló el escritor.

Y el de Gracia es sólo uno de los muchos libros que salen o están a puntito de hacerlo y que tienen como tema la alusión a la futura Princesa Letizia. El primero en ver la luz fue Tú serás mi reina, de Ángela Portero y Paloma García Pelayo, que se dieron prisa en contar a todos lo que sabían y callaron o lo que averiguaron después sobre el noviazgo, el secreto y el notición. Con un título provocador, ¿Reinará Felipe VI?, el libro de José Infante acompañaba en su portada interrogativa una foto de Letizia Ortiz, una ambigüedad calculada que llamaba a los lectores que no han visto bien que el que será Rey se case con plebeya. Érase una vez.... la Princesa Letizia, de Carles Recio, un libro de corte más amable que polemista que sube el Tourmalet del best seller a costa de abordar el asunto de moda, mientras el antedicho Fernando Gracia va ya por los dos títulos, pues al margen del mencionado El Príncipe Enamorado, también se apresuró a sacar para la temporada navideña La Boda del Siglo.

Furor institucional


Las autoridades, tan serenas, tan excelentísimas, no se han sustraído a beneficiarse de esta imprevista burbuja de felicidad, y así los reflejos del alcalde ovetense, el conservador Gabino de Lorenzo, dejaron estupefactos a sus colegas políticos. Aun antes de que se prometieran los prometidos, ya había decidido que el Palacio de Congresos / Hotel que se elevará donde antes estuvo el estadio del Real Oviedo (el histórico Carlos Tartiere) se va a llamar Palacio de Congresos Princesa Letizia. De Lorenzo sólo estaba abriendo la veda del letizianismo institucional. La Cámara de Comercio de Madrid organizó un concurso para elegir la tarta de la boda (es un decir, porque no es seguro que vaya a ser el postre seleccionado para el banquete nupcial), del que resultó ganador el pastelero Francisco Somoza, de pastelerías Fredy, con su rojigualdo pastel Príncipes de Asturias, realizado con bizocho, almendra y fruta de la pasión y decorado con el escudo de armas de la Familia Real. El pastel en cuestión se comercializará en toda España a partir del día de la Boda Real.

Y claro, si un pastel es elemento indispensable en una boda, más lo son aún las flores, así que los floristas de Madrid también realizaron un concurso, en el que resultaría ganador el ramo más apropiado para que la novia lo llevara en su boda, si bien era un concurso virtual, pues el ramo que finalmente lleve Letizia será elegido en función del traje de novia, que diseña estas semanas Pertegaz. El trabajo ganador, en todo caso, se comercializará con el nombre de Ramo Letizia.

Otra institución, por así decir, de la ciudad de Madrid, el Museo de Cera, ha incorporado a su colección de maniquíes una réplica de la pareja. Los más críticos no han tardado en subrayar que tiene un gesto raro, de acuerdo al estándar de calidad de la citada galería.

La Casa de Moneda y Timbre también ha querido aplaudir con entusiasmo esta Boda Real y ha anunciado la creación de tres monedas conmemorativas, las primeras que se hacen con ocasión de una Boda Real, en las que se verá el perfil de los prometidos en el anverso y el de los Reyes en el reverso. Son tres monedas de plata y una de oro y tienen un valor facial (el que ponen, no el que se pueden pagar) muy diferente valor. La de 12 euros se venderá a ese mismo precio y forma parte de la serie de monedas de 2.000 pesetas (12 euros) que ya se emitieron en el Aniversario de la Constitución y con ocasión de la Presidencia Española de la Unión Europea. Las otras dos monedas se acuñarán con una técnica de máxima calidad, y llevarán un valor facial de 200 euros (de oro) y 10 euros (de plata), pero si las quiere usted adquirir prepare, respectivamente 435 euros y 41,76 euros.

De fans y fanáticos

Claro que esta pasión arrebatada por el amor de Felipe y Letizia también provoca efectos indeseados. Por ejemplo, tal y como contábamos en el informe sobre los anteriores amores de ella, los libros de su ex marido, Alonso Guerrero, se venden como rosquillas, a pesar de que él siempre ha querido mantener su literatura en manos de una minoría preparada. La caprichosa fortuna ha dado la espalda a su ambición de asceta, colocándolo entre los más buscados en las librerías.

También están las persecuciones a las que fueron sometidos (unas semanas, luego se pasó) los ex de ella, o sus amigas, o cualquiera que pudiera contar algo sobre la muchacha que fuera comprometido para la corona española. Los viajes de los periodistas a México para desvelar oscuridades del pasado de Letizia Ortiz son claro ejemplo de las ansias de carnaza de las que todos somos un poco cómplices.

El morbo desatado por el matrimonio y divorcio previos de la que será reina, obligó a tomar medias extraordinarias respecto a los términos de la demanda de disolución matrimonial. La Consejería de Justicia de la Comunidad de Madrid regaló por Navidad al juzgado de Arganda del Rey una caja fuerte de más de media tonelada, para la custodia de los ansiados papeles. La jueza decana de Arganda del Rey había comunicado al vicepresidente y consejero de Justicia, Alfredo Prada, su inquietud ante este "problema de Estado" y la ausencia de un lugar seguro para poner los papeles a buen recaudo. Una semana después el consejero envió la mejor caja de caudales que encontró.

El interés por el nuevo personaje de la realeza española va a convertir en ricos a muchos, a dar de comer a muchos más y a hacer comerse la cabeza a unos pocos. De la curiosidad al entrometimiento y la indiscreción hay un pasito.

Especial Boda Real