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Servidora,
en pleno uso de sus facultades mentales,
se ha colado en Zarzuela para contarles
cómo vive Letizia, una de las 100
mujeres más sexys del mundo. Bueno,
colarse, colarse... Lo intentó, pero los
guardias de seguridad le pararon los pies
y le cortaron las alas. Así que se dedicó
a una ardua tarea de rastreo de datos y
esto es lo que ha sacado en claro: que Letizia
desayuna todos los días con los Reyes pero
no les tutea, según la revista Tiempo.
Y es que incluso una mujer tan fascinante
y sensual como ella (no lo decimos nosotros,
sino los lectores de FHM) tiene que
atenerse al protocolo. Claro, que sus ventajas
tendrá..
Siete
de la mañana. Tocan diana en Zarzuela. Letizia
se despierta en su habitación del ala de
invitados del palacio; no es demasiado grande,
pero tiene cuarto de baño privado y un escritorio
donde trabajar. A las ocho, desayuna con
el resto de la familia real (no les sorprenda
la expresión: la ex periodista ya es una
de ellos). Ni siquiera en ese momento, el
único del día en el que hay un ambiente
familiar, se olvida el protocolo. Es lógico
que el Príncipe esté
preocupado pensando que su prometida vive
"un poco encerrada". Así, al menos,
lo cuenta la revista Tiempo, y yo
se lo retransmito fielmente en cumplimiento
de mi sagrada tarea de cronista de la realidad
que nos rodea.
Como les decía, el Príncipe azul estaba
preocupado por su prometida, tan acostumbrada
ella a salir y entrar y llevar las riendas
de su vida (y de todo lo que se dejara controlar).
Y no es para menos, porque la vida en Zarzuela
es muy distinta a la de usted y la mía,
incluso si pernoctas en una habitación del
ala de invitados, en la misma planta que
donde duermen los mismísimos Reyes y justo
al lado del dormitorio de la hermana de
la Reina, doña Irene de Grecia.
Desayunos pantagruélicos
El caso es que Letizia ya no puede entrar
y salir si no es avisando primero a los
seguratasde la puerta; no hablemos ya de
recibir visitas... Incluso si sale con su
novio advierten antes de qué sitios piensan
visitar para que varios discretos agentes
peinen el lugar, acompañados por perros
policía. Pero lo que más les va a gustar
saber es que Letizia desayuna pantagruélicamente.
¿Recuerdan que, tras la cena de Segovia
con los compañeros de promoción del Príncipe,
alguien del restaurante confesó que Letizia
le había pedido que revelara que había repetido
cochinillo? Pues, delgada o no, lo cierto
es que tiene a su disposición, todas las
mañanas, un bufé pletórico de fruta, bollos,
tostadas, café... o lo que quiera, porque
puede pedir también fiambre o huevos con
jamón, como hacen don Felipe y el Rey.
No quiero ni pensar cómo se sentirá una,
recién levantada, quizá todavía somnolienta,
con un carrillo lleno de cruasán con mermelada
(suponiendo que Letizia realmente coma esas
cosas que a los demás nos privan) y preguntando
¿"Su Majestad ha dormido bien?".
Porque cuentan en Tiempo que ni en
ese momento del día, el único en el que
coincide toda la familia, se apean del protocolo;
es más, todos se sientan a la mesa siguiendo
un estricto orden que llaman, leo, presidir
la mesa a la francesa. Voy a tener que asistir
a clases antes del día 22...
Al
parecer, Letizia también tiene su propio
regimiento de sirvientes. Nada, nada, que
ya es una más de la familia real. Tiene
su servicio de guardaespaldas sólo para
ella, del que incluso forma parte una mujer.
Como no puede tener ayuda de cámara, como
el Príncipe y el Rey, se ve que esa mujer
no es tanto guardaespaldas como la encargada
de llevar todo lo que la joven pueda necesitar
en un momento dado. Y seguramente, la futura
Princesa también tiene doncella. Si no es
un cuento de hadas en el que la protagonista
vive en una cárcel de cristal, que venga
Dios y lo vea. Desde luego, su cara no denotaba
precisamente felicidad el otro día, cuando
asistió a la apertura de la VIII Legislatura
en el Congreso (en la imagen), ya totalmente
imbuida de sus funciones de Estado...
Sexy entre las sexys
¿Y cómo se sentirá ella, con tan estrictas
normas de vida y sabiéndose, por contra,
una de las mujeres más sexys del mundo?
La revista FHM
ha hecho una encuesta entre sus lectores
y Letizia ha obtenido un honroso puesto
62. Cuando era la chica del Telediario nunca
salió en un sondeo de este tipo (ni de ningún
otro, para qué ocultarlo). Para que sepan
con qué comparar: la primera del ranking,
la más sexy entre las sexys, es... and the
winner is... ¡Britney Spears! La
verdad, no sé si esta encuesta es un honor
o un horror para Letizia.
Claro
que, horror, horror... ahí se las den todas.
La chica se ha pasado el fin de semana en
Barcelona, en plan escapada romántica con
"su chico", como solía llamarle cuando
el resto de los mortales aún vivíamos en
Babia. O quizá no debería decir romántica,
sino gastronómica, porque la pareja se dedicó
a elevar el espíritu a través del paladar,
primero en el Torre d'Alta Mar, un restaurante
así, tipo vanguardista, que, desde sus 75
metros de altura sobre el mar, ofrece unas
vistas que ni te cuento y unos platos en
plan alta gastronomía mediterránea que Letizia
y su Príncipe regaron con un brut nature
que...
Que
no sé cómo les quedó sitio para la cena,
vaya. La cena no fue, así, en singular;
fueron. Fueron los 30 platos que ofrece
Ferran Adrià en su restaurante El
Bulli, en Roses. El pobre Adrià, pese a
ser uno de los 100 hombres más influyentes
del mundo, según la prestigiosa revista
Time (vamos de encuestas, ya ven)
no sabía ni que iba a tener a tan ilustre
pareja en su comedor: hicieron la reserva
meses atrás con nombres falsos y el chef
sólo se enteró cuando apareció, instantes
antes de la llegada de la pareja, el ya
mencionado servicio de seguridad para asegurarse
de que todo era seguro. Eficaces ellos.
Adrià les ofreció todos sus divertimentos
culinarios (ya saben que cuando el maestro
se pone creativo...) y llegó a la conclusión
de que a los futuros Reyes les gusta comer.
¡Y a quién no, en ese plan!
Especial
Boda Real
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