Menú para una boda


Será algo así como un banquete ecuménico. Los invitados a la celebración de la boda del Príncipe y Letizia tendrán ocasión de probar vinos de todas las denominaciones de origen españolas y muestras de la gastronomía de todos los confines de esta piel de toro. Por de pronto, la Casa Real ya ha recibido las 1.242 botellas de cava blanco y rosado que se servirán a los 1.500 invitados, algunos más de los previstos en un principio. Por primera vez habrá cava rosado en el ágape de una boda real.

El Consejo Regulador del Cava ha enviado a Zarzuela 167 cajas de espumoso blanco, cada una con 6 botellas, y 40 cajas de variedad rosada. Todo el cava seleccionado, tras una cata de 174 muestras, es de tipo brut. El 22 de mayo se presentará, igual que el vino, con una etiqueta diseñada especialmente para la ocasión en la que no se mencionará el nombre de la bodega, que quedará en el anonimato.

El cava rosado se servirá en el aperitivo para acompañar los canapés y bocaditos que elaborará el restaurante Jockey. Su director, Carmelo Pérez, sin traicionar el secreto que rodea todo lo relacionado con el magno acontecimiento, sí ha adelantado que los entrantes (lo que tomarán los invitados para amenizar la espera mientras los recién casados vuelven de presentar su ofrenda floral en la basílica de Atocha) serán representativos de la gastronomía de todas las regiones de España. Tapas españolas para los cientos de invitados que viajarán desde los confines del planeta.

Habrá también sidra asturiana, en honor a la que entonces ya será Princesa de Asturias, un afrutado albariño de Pontevedra (un Bodegas Terra Gauda de 2003) y un tinto Cune Imperial 94, del que Zarzuela ya tiene 972 botellas. No faltará la representación andaluza, con un jerez Tío Pepe y un manzanilla La Golla. En los postres, un dulce moscatel, brandy y un destilado de vino.

El menú estará compuesto, según Pérez, por un primer plato de pescado y un segundo de carne. El dulce será responsabilidad del pastelero alicantino Francisco Torreblanca y ha sido elegido por los propios novios. Todo se servirá sobre manteles "de hilo crudo" y en vajilla "de color blanco, lisa y con una cenefa dorada". En la carpa donde se celebrará el banquete habrá unos 300 camareros "vestidos a la Federica", tal y como ha explicado Pérez, o con traje de gala clásico.

Menú para quien no está invitado


¿No está entre los invitados que disfrutarán de semejante espectáculo gastronómico y escenográfico y tiene el capricho de saber cómo es un menú real? No se preocupe. Un restaurante madrileño ofrece, por el módico precio de 60 euros por persona, los platos que se han servido en otras bodas reales. El Café de Oriente ha organizado unas jornadas gastronómicas con el menú del enlace entre Alfonso XII y María Cristina, el de Alfonso XIII y Victoria Eugenia y el de Juan Carlos I y Sofía.

Este último se podrá degustar justo después de que Letizia se convierta en Princesa de Asturias, entre el 24 y el 30 de mayo. Está compuesto por foie-gras en gelatina como aperitivo, cóctel de bogavante de entrada, suprema de ave con verduras y salsa de estragón como plato principal y frutas de temporada con hielo de moka de postre, además de la tarta nupcial. Incluso los cavas que regarán los tres menús serán los mismos que los servidos en los banquetes originales, aunque no los vinos ni las añadas.

Adrià y Arzak, mano a mano con la realeza


Volviendo a las celebraciones de la boda del milenio, el Palacio de El Pardo será, en la noche del 21 de mayo, escenario de otro gran evento gastronómico, dirigido por dos auténticos astros de los fogones, Ferran Adrià y Juan Mari Arzak. Ambos se desplazarán desde sus restaurantes bandera, uno en Cataluña, otro en el País Vasco, para hacer que la cena de gala que ofrecen los Reyes a sus invitados más especiales, alrededor de 400, en la víspera del enlace sea inolvidable. Contarán para ello con la inestimable ayuda de Paco Roncero, discípulo aventajado de Adrià, y con el apoyo logístico del restaurante madrileño donde se desempeña como chef, el Casino de Madrid

Tanto Adrià como Arzak afirman que ni uno ni otro serán protagonistas: ambos firmarán los platos al alimón, no brillará una personalidad más que otra, ni un talento más que otro. Eso sí, pondrán el contrapunto gastronómico al clasicismo que caracteriza a Jockey y, aunque los platos no serán exactamente la fantasía imaginativa habitual en el chef catalán, sí habrá espacio para la creatividad. Será en los aperitivos: se servirán unos 15. Seguirán tres platos, todo ello regado por vinos de tres denominaciones de origen diferentes: Somontano, Conca de Barberá (el Príncipe cuenta entre sus títulos nobiliarios con el de duque de Montblanc, capital de la Conca) y Ribera del Duero. Al revés que en el banquete nupcial, aquí las botellas sí tendrán los nombres y apellidos de las bodegas.

Otro detalle: los encargados de diseñar los platos tienen prohibido escribir nada al respecto. Ni siquiera e-mails pueden intercambiarse. Todo esfuerzo es poco para evitar filtraciones a la prensa. De hecho, las tarjetas de los menús se confeccionarán esa misma tarde, no antes. Aun así, se puede colegir qué platos o ingredientes tienen más posibilidades de estar presentes en la mesa. Conociendo a Arzak y Adrià, es probable que se sirva la sorta de cigala con fideos chinos de arroz, el bocadillo hueco de jamón ibérico, el atún marinado con soja y jengibre o los cortes de foie gras o parmesano. Siendo primavera, tampoco se pueden descartar los espárragos en tempura con mayonesa caliente o las alcachofas con huevas de trucha.