Las luces de colores colapsan Madrid


Ociorcrítico (Madrid)

Centenares de turistas y madrileños admiraron la noche del martes la iluminación que, con motivo del enlace del Príncipe de Asturias y Doña Letizia Ortiz, tiñe de colores las fuentes y los edificios más emblemáticos de la capital. Así, el centro de Madrid se colapsaron aceras y calzada, bien sea por grupos de visitantes con cámara de fotos al hombro o por madrileños y turistas que no han desaprovechado la ocasión de recorrer de la mano de su pareja la Plaza de España, Gran Vía, Alcalá, Cibeles, Neptuno, el Paseo del Prado o Atocha, lugares todos ellos envueltos desde la noche de ayer y hasta la del próximo viernes en tonos amarillos, azules, platas y rosas.

El Príncipe Felipe y Letizia Ortiz recorrerán esas mismas calles del centro de Madrid el próximo sábado una vez finalizada la ceremonia nupcial en la catedral de La Almudena, antes de regresar al Palacio Real para el almuerzo que celebrarán con sus 1.400 invitados.

En ese momento, los focos que deleitan esta noche a los paseantes habrán sido sustituidos ya por ornamentación floral y textil. Pero no todos aquellos que disfrutaban de la iluminación lo hacían de la misma forma. Un taxista explicó a Europa Press como una mujer de avanzada edad le pidió que la llevara por las mismas calles por las que han de pasar los que ya serán recién casados.

Según indicó, la petición le fue hecha también en las últimas horas a varios compañeros suyos. El único problema fue el tráfico, también más intenso que en noches previas. Igualmente, Silvana y Gildo, turistas italianos que celebraban haber tenido la suerte de ver coincidir sus vacaciones en Madrid con el enlace real, recalcaron ante un grupo de periodistas la especial belleza actual de las arterias del centro madrileño.

A su juicio, Madrid será probablemente esta semana la más "bella" ciudad en el "mondo". Otros transeúntes aprovechaban su paseo nocturno para elegir sitio a fin de poder observar el sábado desde un lugar privilegiado a los Príncipes de Asturias.

La belleza de la iluminación era compartida por los madrileños sin distinción alguna. "Aunque la boda real no me interese mucho, reconozco que Madrid está preciosa. Tendrían que usar la iluminación más a menudo", aseguraba Lidia, madrileña de 23 años que paseaba con su novio Javier por las calles de la capital.