Primer acto, escena primera


Rosa YOESTE (Madrid)

El primer acto de la boda del siglo tiene como escenario el palacio de El Pardo. A las 8 de la tarde del viernes, el lugar reunirá a la realeza (y otras personalidades) llegada a Madrid de los confines del planeta para presenciar el sí quiero del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz. Aunque la ex periodista ya ha tenido sus primeros contactos con los miembros de otras casas reales (el primero motivado por el luto tras el 11-M y el segundo, de índole festiva, con motivo del enlace del príncipe heredero danés), ésta será la primera ocasión en que ella, como futura princesa de Asturias, será la protagonista y centro de atención.

La tarde del viernes amenaza con ser un ensayo del caos circulatorio que, a buen seguro, vivirá la capital el sábado. El eje Ríos Rosas-Islas Filipinas-avenida de los Reyes Católicos-A 6 sufrirá importantes retenciones a partir de las 7 de la tarde, hora a la que empezarán a desfilar por esas vías los coches oficiales y sus respectivas guardias de seguridad en su camino a la cita.

Los Reyes han invitado a esta cena a unos 350 invitados, entre los que no sólo habrá miembros de todas las casas reales invitadas a la boda. También estarán los familiares y allegados más próximos de don Felipe y doña Letizia. Además, habrá algún que otro invitado de especial relevancia, como el presidente de Ecuador y su esposa, quienes enviaron como regalo a la joven pareja los cientos de rosas con las que se ha decorado el palacio para la ocasión.

Los patios del edificio también ha sido engalanados con tapices históricos y estandartes, colgando de los balcones, con los escudos de Alfonso XII, Carlos IV y Felipe II. Se trata, en definitiva, de una decoración austera, que es el objetivo que han tenido presente en todo momento los novios, sobre todo tras los atentados del 11-M. Fue precisamente esa austeridad la que les llevó a cancelar todos los actos y celebraciones previas al enlace, por lo que esta cena se convierte en la única reunión que tendrán los invitados antes del sí quiero.

Los encargados de confeccionar el menú serán los prestigiosos cocineros Juan Mari Arzak y Ferran Adrià. Los dos inconos de la gastronomía española, que estarán respaldados por el jefe de cocina del Casino de Madrid, Paco Roncero, pondrán el contrapunto vanguardista al almuerzo, de inspiración clásica, que se servirá en el Palacio Real tras el enlace. Los dos tres chefs han preparado una colación compuesta por aperitivos variados, que se servirán en el patio de los Austrias, y la cena en sí, que estará compuesta de tres platos y postre y que los comensales degustarán en el patio de los Borbones.

Se servirán yemas de espárragos blancos de Tudela con trufa de verano y su sopa, rape con habitas a la menta, ravioli ibérico de tomate y vinagre de Jerez, y pechuga de pato en escabeche ligero al vino tinto con puré de limón. Los vinos que regarán la cena serán tres blancos, dos en el aperitivo y uno en la cena, y un tinto de Ribera del Duero completarán la carta. El Ribera del Duero es un Malleolus de Valderramiro, mientras que los blancos proceden de Barbastro (Huesca), de Navarra y de la Conca de Barberá.

De postre habrá chocolate, coco y frutos rojos con sorbete de cítricos. Junto con el café, y como broche final al banquete, se servirán las denominadas Pequeñas Locuras del Casino de Madrid: bombón de cardamomo, crocant Gaudí, hojas de menta, air baguette, piruletas de chocolate y mini cornetes.

Patrimonio Nacional dispondrá las vajillas, las cuberterías y las cristalerías históricas en las que se servirá el banquete. Todas las mesas serán redondas, incluida la principal, que estará más centrada y desde la que los Reyes presidirán la cena. Estarán adornadas con pequeños centros de flores, para no estorbar la conversación de los comensales, y con adornos de plata o candelabros, también de Patrimonio Nacional.