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Cena por
todo lo alto pasada
por agua
Ociocrícito (Madrid)
El
Palacio de El Pardo fue este viernes testigo
de excepción de la cena de gala ofrecida
por los Reyes de España en honor de su hijo,
el príncipe Felipe, y de su prometida Leticia
Ortiz. Más de 350 invitados, entre los que
se encontraban familiares, autoridades de
todo el mundo y miembros representativos
de las más importantes casas reales, acudieron
a la cita que ha quedado un tanto deslucida,
sobre todo de cara a los medios de comunicación,
a causa de la intensa lluvia. Los primeros
en llegar fueron los padres de la novia,
Jesús Ortíz y Paloma Rocasolano. Todos los
invitados procedieron, nada más llegar,
a saludar a los Reyes y a los contrayentes.
El primero en llegar a la cena fue el jefe
de la Casa Real, Alberto Aza con
su esposa y, poco después lo hacia Beatriz
de Orleans, acompañada con sus hijas
Adelaida y Clotilde. La gran duquesa
María de Rusia descendía unos minutos después
de un Rolls Royce color verde.
A las 19.30 horas hicieron su aparición
en los jardines de El Pardo los padres de
la novia, Jesús Ortíz y Paloma
Rocasolano, que lucía un vestido negro
y fucsia, diseñado por Felipe Varela,
y llevaba el pelo recogido en un moño.
Diez minutos más tarde lo hicieron Don
Juan Carlos y Doña Sofia, quien
eligió el color oro para la cena de gala.
Los Reyes acudieron acompañados por los
Duques de Lugo y los Duques de Palma. La
Reina eligió un vestido de noche color oro
de Manuel Pertegaz, y las infantas
Cristina y Elena optaron por
el verde.
A esa misma hora, hizo su aparición Leticia
Ortíz junto al Príncipe de
Asturias. El traje de la prometida del
heredero de la Corona era una de las incógnitas
de la velada, y finalmente se decidió por
un vestido del diseñador Lorenzo Caprile,
nuevamente, en gris perla y con escote barco
tipo corpiño. De nuevo se decantó por la
diseñadora alicantina Pura López para los
zapatos. Un recogido italiano y unas sencillas
joyas completaba su atuendo.
Alrededor de las ocho llegaron las princesas
Máxima Zorreguieta de Holanda y el
Príncipe Guillermo; Magdalena de Suecia,
junto a su hermano y su novio; Marie
Claire de Bélgica; el heredero de Arabia
Saudi; los Duques de Calabria, el infante
Don Carlos y la Princesa Ana de
Francia. Kalina de Bulgaria,
que acudió junto a su marido Kitin Muñoz,
fue víctima de la lluvia, ya que se le cayó
el chal, que quedó completamente empapado
por la lluvia.
La mayor parte de los asistentes se presentó
en el Palacio de El Pardo entre las 8.00
y las 8.30 horas de la tarde, puesto que
muchos de ellos llegaron en distintos autobuses
desde sus respectivos hoteles. Ese es el
caso de Marina Doria, Filiberto
de Saboya y Gabriela de Saboya entraron
poco después en palacio, seguidos de Francesca
Thyssen, que destacó por su traje de
inspiración china en amarillo y verde.
A continuación, asistieron la infanta Dona
Pilar y su hija Simoneta Gómez de
Acebo; la abuela de Doña Letizia
Ortiz, Menchu Alvarez del Valle,
y las hermanas de la novia. Después llegó
Alberto de Mónaco, junto a su hermana
Carolina y su marido Ernesto de Hannover.
A esa misma ahora, llegaba el coche del
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, y su esposa Sonsoles Espinosa.
La prima de las infantas y el Principe de
Asturias, Alexia de Grecia, llegó
junto a su marido Carlos Morales,
pasadas las ocho de la tarde. También aparecían
en ese momento el Rey Constantino de
Grecia --hermano de la Reina Sofía--
y su esposa Ana María, así como su hijo
Pablo de Grecia y su mujer Marie
Chantal.
Las últimas Casas Reales fueron la reina
Paola de Bélgica, la reina Margarita
de Dinamarca, los Reyes de Noruega y
sus hijos -el Príncipe Haakon con
su esposa Mette Marit, y la Princesa
Marta Luisa y su marido Ari Behn--,
Beatriz de Holanda, y los Reyes de
Suecia, junto a su hija Victoria.
El último invitado en entrar en el patio
central del Palacio de El Pardo fue el Príncipe
Carlos de Inglaterra, que acudió sólo.
El vestido, de color platino
El
traje de Gala de Letizia Ortiz Rocasolano,
para la cena de gala por los Reyes en el
Palacio de El Pardo, ha sido confeccionado
por el diseñador Lorenzo Caprile especialmente
para lucir el aderezo montado en platino
de zafiros, perlas y brillantes qe los Reyes
regalaron a la prometida del Príncipe en
día de su petición de mano. Este aderezo
histórico compuesto por pendientes y un
magnífico colgante perteneció a Doña
María de las Mercedes, Condesa de Barcelona,
madre de Don Juan Carlos, y tiene
su origen en el ajuar nupcial de otra
María de las Mercedes, la adorada primera
esposa de Alfonso XII.
El traje de Gala ha sido realizado en shantung
de sea natural de color platino y encaje
de chantilly, completamente rebordado a
mano con pedrería y canutillos de cristal
tornasolado. El diseño toma elementos de
la época alfonsina -hombros despejados,
grandes cuellos al bies, el polisón que
al recogerse detrás estiliza la silueta-
y los adapta al estilo actual de Letizia
Ortiz. Todos los materiales utilizados
son españoles por deseo expreso de la prometida
del Príncipe.
Para el diseño de este vestido Caprile
ha buscado la inspiración en el ajuar
de la más célebre modista de la época, Presentación
Cervera de Sánchez, confeccionado
a petición de Alfonso XII como regalo de
boda para su prometida la Infanta Doña María
de las Mercedes de Orleans y Borbón. Aunque
todas las casas reales de la época se vestían
en la Woth de París, Doña María de las
Mercedes insistió en que todo su ajuar
nupcial fuera confeccionado en España.
Presentación Cervera de Sánchez,
desde sus talleres de la madrileña calle
del Príncipe vistió a toda la Corte y a
la familia Real de la época y es recordada,
sobre todo, por las suntuosas creaciones
nupciales que lucieron Doña María de las
Mercedes y la Infanta Doña Eulalia de
Borbón el día de su boda.
Como complementos, Letizia Ortiz eligió
un abanico artesanal con incrustaciones
de nácar de la castiza 'Casa Diego'
de Madrid y un pequeño bolso de canutillos
y filigrana que perteneció a la Infanta
Doña Isabel de Borbón, la popularísima
'Chata'. Los zapatos son un diseño exclusivo
de Pura López. Los complementos, elegidos
personalmente por la futura Princesa de
Asturias, quieren ser un homenaje a la ciudad
de Madrid y los miembros de la Familia Real
española.
Elegancia y colorido para ellas, esmoquin
para ellos
El rojo fue uno de los colores preferidos
para esta velada. Así, optaron por él Miriam
de Hungria, Grabriela de Saboya,
Sonsoles Espinosa --esposa del presidente
del Gobierno de España--, Teodora de Grecia,
la reina de Noruega. También destacó el
negro, un color muy habitual en este tipo
de ceremonias, que lo portaron Ana de Francia,
la infanta Doña Pilar, Carolina
de Mónaco, entre otras. La reina de
Jordania, la de Dinamarca y la de Bélgica,
optaron por el gris, en sus distintas tonalidades.
Los tonos malvas, corales, verdes y salmones,
típicamente primaverales, también se dejaron
ver en la cena de gala. Los estampados de
flores fueron elegidos por Beatriz de
Orleans y la reina Silvia de Suecia.
Entre ellos, destacó el Chanel lucido por
Carolina de Mónaco, así como el de
la Infanta Cristina, vestida de auténtica
'goyesca' con un toque muy español.
Los caballeros, de esmoquin, cedían el paso
a sus acompañantes a la hora de saludar.
Por su parte Su Majestad la Reina, con un
modelo largo y con cuerpo drapeado en color
oro viejo, se mostró en todo momento distendida
y sonriente. Dona Elena, en verde botella
lucía una típica redecilla goyesca para
sugetar su pelo. Doña Cristina, por
su parte, se decantó de nuevo por el diseñador
Jesús del Pozo, que firmaba un modelo
con escote 'palabra de honor' en tonos verdes
y con abundantes volantes.
El vestido elegido por Paloma Rocasolano,
la madre de la novia, estaba firmado por
Felipe Varela y estaba realizado
con drapeados en tonos rosas y negros. Las
hermanas de Doña Letizia, Erika y
Thelma acudieron vestidas también
por Felipe Varela. El presidente del Gobierno,
acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa,
vestida de Elena Benarroch, fue de
los últimos en saludar a la Familia Real
y a los novios.
La mayoría de las invitadas con largas colas
accedían al Patio Central del Palacio con
la parte inferior mojada por la lluvia.
Besamanos
Con las normas de protocolo a la hora del
'besamanos' poco claras, algunos
de los invitados se fundieron en efusivos
abrazos con los novios, como es el caso
de Pablo de Grecia, primo de Don
Felipe, al que le une una gran amistad o
los abuelos de Doña Letizia, que
besaron a su nieta en un gesto espontáneo.
Hubo algunos problemas con los flecos de
la alfombra, que Don Juan Carlos intentó
subsanar en todo momento con el humor que
le caracteriza, así como con las largas
colas de las invitadas, que hacían tropezar
a sus acompañantes a la hora de saludar
a la Familia Real.
Doña Letizia recibió también un fuerte
abrazo de su futura prima, Simoneta Gómez
Acebo, así como de su amiga, y novia
de Beltrán Gómez Acebo, Laura
Ponte. Máxima Zorreguieta, Princesa
de Holanda y Mette-Marit también
felicitaron efusivamente a Doña Letizia,
con un sentimiento de cercanía al haber
pasado ya por la experiencia que vive en
estos momentos la novia de Don Felipe.
El momento en el que entraron los respectivos
abuelos de Doña Letizia fue muy entrañable
ya que la novia se fundió con ellos en un
gran abrazo.
La mesa presidencial
Tras
el 'besamanos' y el momento de compartir
el aperitivo en el Salón de los Austrias,
los invitados pasaron al salón donde se
sirvió la cena, el de los Borbones, donde
se sentaron en mesas redondas. La mesa principal
estaba presidida por Don Felipe con
su prometida a la derecha y la Reina
Margarita de Dinamarca a su izquierda.
A su alrededor, el Presidente de El Salvador,
Francisco Flores, el Príncipe
Henri de Dinamarca, y los Reyes Sonia
y Harald de Noruega.
La mesa número uno estuvo presidida por
El Rey Don Juan Carlos con Paloma
Rocasolano a su derecha, y la Reina
Beatriz de Holanda a su izquierda.
Compartieron mesa con el monarca español,
la presidenta de Nicaragua, Mireya Moscoso
y el Príncipe Henri de Luxemburgo,
entre otros. Las mesas dos, tres y cuatro
estaban presididas por Doña Sofía
y ambas infantas respectivamente, todas
ellas de diez comensales.
Los invitados han degustado, después de
los aperitivos "variados", yemas
de espárragos blancos de Tudela con trufa
de verano y su sopa, rape con habitas a
la menta, ravioli ibérico de tomate y vinagre
de Jerez. A continuación, pechuga de pato
en escabeche ligero al vino tinto y puré
de limón. Como postre: chocolate, coco,
frutos rojos con sorbete de cítricos. El
vino seleccioando han sido algunos blancos
de Navarra, un Ribera del Duero y un moscatel
con denominación de origen de Málaga.
Ferrán Adriá, Juan Mari Arzak
y Paco Roncero, que se encargaron
de la cenana, salieron minutos antes de
iniciar la cena de gala, para hablar con
los medios de comunicación allí presentea,
y dijeron que ha sido una experiencia formidable
trabajar juntos.
La cena se celebró en el Patio de
los Borbones, en tanto que en el Patio de
los Austrias tuvo lugar un cóctel previo
a la cena de gala, a la que asisten entre
300 y 350 personas.
Junto con el café y como broche final al
banquete se servirán las denominadas 'Pequeñas
Locuras' del Casino de Madrid: bombón de
cardamomo, crocant Gaudí, hojas de menta,
air baguette, piruletas de chocolate y mini
cornetes.
El vino servido, Chivite Colección 125 Blanco,
está considerado el mejor vino blanco
de España según casi todas las guías de
la última década, y recientemente elegido
segundo mejor del mundo en la cumbre gastronómica
Madrid Fusión, ha estado ya presente en
varios actos organizados por la Casa Real
española.
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