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Brindis de S.A.R. El Príncipe de Asturias
"No puedo ni quiero esconderlo, imagino que
salta a la vista: Soy un hombre feliz. Y tengo
la certeza de que esta condición me la da
sentir la emoción de ver y protagonizar la
realización de un deseo: Me he casado con
la mujer que amo.
Conjugar la razón con la fuerza del amor y
del sentimiento ha sido siempre un objetivo
en mi vida. Por eso, estamos celebrando hoy
que Letizia y yo unamos nuestras vidas en
una comunión de amor, responsabilidad, trabajo,
respeto y entrega mutua. Nuestra unión para
siempre se la ofrecemos a nuestras familias
y sobre todo a nuestro destino, íntimamente
ligado al futuro de los españoles.
Afrontamos nuestro futuro con una ilusión
y una esperanza muy profundas. El servicio
a los españoles es el gran compromiso personal
e institucional con el que Letizia y yo iniciamos
ahora una nueva etapa en nuestra vida.
En ella estamos seguros de encontrar la felicidad
duradera que toda familia busca y desea. Aspiramos
a fundar una familia. Y queremos alcanzar
el necesario equilibrio entre lo público y
lo privado, entre las obligaciones - que lo
son de por vida - y la legítima y necesaria
vida familiar; sabiendo que nuestro trabajo
requiere una serenidad, una dedicación, una
constancia y una mesura tales que permitan
hilar el tiempo político con el tiempo humano.
Letizia: hace poco mas de un año dimos los
primeros pasos que, con amor y serenidad,
nos han traído hasta aquí. No es mucho tiempo
ni poco; el suficiente para habernos descubierto
mutuamente, con transparencia y sinceridad,
como la persona que deseábamos tener a nuestro
lado para toda la vida.
El conocimiento y respeto recíprocos, nuestra
complementariedad y complicidad han ido día
a día cimentando lo que con tanta fuerza nos
acercó e impulsó para llegar a nuestro matrimonio.
Es también muy importante - y tú me lo dices
tanto - que sepamos encontrar el uno en el
otro el remanso necesario para reflexionar,
disfrutar y compartir todo aquello que nos
hace crecer como personas, enorgullecernos
y sobrellevar la intensidad de nuestras vidas.
Y lo es tanto más por cuanto ha de ser fuente
de gozo y armonía familiar. Se que lo conseguiremos
sin duda.
El compromiso que Letizia y yo hemos asumido
hoy transciende de lo meramente personal.
Desde muy pequeño he sido consciente de mis
responsabilidades y la lealtad al Rey junto
al sentido del deber han guiado mi vida.
Pues bien, me siento orgulloso de que Letizia
se incorpore desde hoy a este proyecto con
convicción y responsabilidad; Y quiero que
todos sepan lo agradecido que estoy a Letizia
por su entrega y determinación a lo que dicho
proyecto conlleva.
En el camino que hemos de recorrer contamos
con el ejemplo impagable de Sus Majestades
los Reyes. De Su Majestad el Rey, que junto
a una generación de grandes patriotas consiguió
la reconciliación de los españoles, protagonizó
el establecimiento y la consolidación de la
democracia y ha ejercido de forma impecable
sus funciones constitucionales.
De Su Majestad la Reina, con su apoyo constante
y permanente al Rey, su sensibilidad, su disponibilidad
y su ejemplo. Ambos han conseguido que la
Corona sea una institución útil al servicio
de España y respetada y querida por los españoles.
Y aunque las circunstancias serán diferentes
y también las personas, mi vocación de continuidad
con ese modelo y con su ejemplo de servicio
es rotunda y firme. Deriva de una intima convicción
y mi compromiso permanente de que la Corona
siga contribuyendo a la estabilidad institucional
de España, a la integración y cohesión de
los españoles y a ser garantía de su libertad
y progreso. Majestad: no tengáis ninguna duda
de que siempre pensaremos en España y de que
toda nuestra vida estará dedicada al bienestar
de los españoles.
Hoy hemos sellado nuestro amor ante Dios y
ante la sociedad; todos sois testigos de ello
y de la autenticidad que nos mueve. Por eso
estamos especialmente contentos de poder compartir
con vosotros, con los madrileños y con todos
los españoles este momento tan crucial en
nuestras vidas.
Queremos agradecer las constantes muestras
de cariño y generosidad llegadas desde tantos
puntos de la geografía española, incluso de
fuera de nuestro país. También el afecto,
el esfuerzo y la dedicación de las Instituciones
y de muchos miles de personas que han contribuido
al buen desarrollo de estos días de celebración.
Sería deseable, aunque imposible, hacer llegar
a todos ellos personalmente nuestra gratitud.
Como también es imposible tener aquí a tantas
personas especiales para nosotros, pero a
las que dedicamos un cariñoso recuerdo desde
aquí.
En este capítulo de agradecimientos y recuerdos
queremos tener uno especial para nuestras
familias. Somos resultado en parte de sus
desvelos y hemos recibido de ellas durante
todos estos meses su apoyo y comprensión,
que ha sido sustento vital y lo seguirá siendo.
Además, llegar hasta aquí no hubiera sido
posible sin el concurso de ellas y de muchas
personas, entre las que quiero especialmente
destacar a mis hermanas, las Infantas y a
sus maridos. Pero, sobre todo, no hubiera
sido posible sin SSMM los Reyes.
Es mucho lo que como hijo tengo que agradecerles
a lo largo de mi vida. Y hoy, en el día de
mi boda, quiero dejar constancia publica de
mi más profundo agradecimiento por su cariño
y apoyo permanente. No es posible entender
mi felicidad sin la suya.
Hoy yo recibo dos padres y dos hermanas más,
y también cuatro abuelos - que yo ya no tengo-.
De los míos sigo recibiendo inspiración y
su memoria me acompaña y enorgullece. De los
suyos recibo una calurosa cercanía y el valioso
aprendizaje de sus vidas. Recibid mi respetuosa
y cariñosa gratitud.
M de Madrid, de Mayo y de Memoria; en ella
siempre estarán los ausentes, los que no les
fue permitida criminal y brutalmente seguir
viviendo sus ilusiones y desvelos; y también
los que hoy no pueden disfrutar con ellos,
libre y cívicamente de la primavera madrileña
que nos acoge y nos levanta el ánimo.
Con su recuerdo presente, permitidme levantar
mi copa por Letizia, por Sus Majestades los
Reyes y por España". .
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