ASí VEN LA BODA (DIALÉCTICA HEGELIANA Y NUPCIAL VIII)




  TITO B. DIAGONAL

Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, encargado de ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.

Trashumancia

Sabía que llegaría el momento y que esto no podía quedar así. Anoche, por indicación de mamá (los deseos de mi progenitora son órdenes para mí) tuve que atender la llamada telefónica de su hermana mayor. Efectivamente, desde su cortijo del Aljarafe, tía Ágata llamaba echa una furia. "Tito, hijo -me decía- tienes que hacer algo, porque esto se hunde". Escuchar la frase de mi pariente femenino y darme un vuelco el corazón fue todo uno. Recuerdo que pensé ¿se habrán decidido los chiquitos estos socialistas a aumentarnos los impuestos? Tras analizarlo en décimas de segundo no lo consideré probable, puesto que a ZP le habíamos puesto nosotros... Y no sólo ZP, qué va, también a Pedro Solbes y Miguel Sebastián, tan bregado este último en cuestiones bancarias.

Autotranquilizado, mi privilegiado cerebro siguió el discurso, la verdad apocalíptico de mi tía. Ella considera que la entrada de Doña Letizia Ortiz Rocasolano en la Familia Real es poco menos el primer trompetazo que anuncia el Armagedon. "Si no ves, Tito -se desesperaba- que a Cuenca en viaje de novios, para seguir a Albarracín, Zaragoza y hacer noche en Sos del Rey Católico, no van ya ni el hijo del mayoral que se casó el viernes pasado con una polaca recogedora de fresas en Lepe. Ellos ya están en Cancún, como cualquier empleado de banca que no se apellide Marichalar". Durante cincuenta y tres minutos, diecisiete segundos y seis décimas, capeé el verborreico temporal jeremiaco que, en forma de trenos y plantos, mi tía Ágata lanzaba sobre la frágil barquilla de mi aparato auditivo. Sé que necesitaba desahogarse y, entre sus larguísimas frases, yo encajaba un ¿sí? o un ¿pero que me dices?. Sé, que pese a todo, la hermana mayor de mi mamá permanecerá inconmovible en su fe monárquica, anclada allá por los tiempos del rey Chindasvinto, cuando menos.

No obstante, amadísimos, globalizados y excesivamente nupcializados niños y niñas que me leéis, comprendo perfectamente, aunque no la comparta, la preocupación de mi pariente femenino por esta trashumancia de SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias. Hoy, martes, estaban en Olite (Navarra), cuyo castillo es un afamado Parador de Turismo, gracias a que, años ha, ni papá ni mamá consideraron conveniente adquirirlo, dado que a ambos les desagradaba sobremanera el color de la piedra... Este sentido estético de mis progenitores propició que el citado monumento pudiese estar al servicio de España y de todos los españoles capaces de costearse una noche en él.

Efectivamente, resulta chocante, universalmente chocante, esta luna de miel itinerante de la feliz pareja regia. Fito Soldevila de Monteys, uno de los miembros más dicharacheros y divertidos del club, dice que tiene su puntito y todo el rendir el débito conyugal (las clases bajas denominan este acto con el onomatopéyico "ñaka-ñaka") una noche en Cuenca, la otra en Sos del Rey Católico, la siguiente quizá en Olite... Bien mirado, así es.

Si, como vengo sosteniendo yo casi desde la cuna que la esencia de la aristocracia reside en su permanente magisterio de vida y costumbres, hasta el viaje de novios subsiguiente a la Boda Real es un asunto de Estado... Un asunto de Estado, claro. De estado de la red de Paradores Nacionales, por supuesto... ¿Veis, republicanos míos, como la Monarquía parlamentaria resulta útil? Parador por el que pasan los príncipes, parador que ve aumentar exponencialmente sus reservas. (A este paso, conseguiremos que el Estado privatice la Red de Paradores Nacionales, ¡ja, ja, ja!). .

  PEPE CARBALLEIRA

Chapista de Vallecas, hijo de una lavandera del Foro y de un cabo furriel gallego que ya pasó a mejor vida. Es el sentir del pueblo llano sobre el acontecimiento fastuoso que se nos avecina.

Llegar y besar el santo

Concha, mi señora, está a punto de hacerse letizista-felipista, como cuando, según me cuenta Pedro, un compañero jubilata de la agrupación de Vallecas, cuando el final del franquismo, cada día salía entre el rojerío un nuevo partido y cada vez con el nombre más largo y todos radicales a muerte, de tan radicales rojeras que, casi todos ellos, acabaron en los años ochenta entrando n el PSOE, que así nos va -no nos engañemos-en Izquierda Unida, que cada vez somos menos, y, encima, medio peleados entre nosotros.

Yo no soy machista (Concha no me deja) pero reconozco que frente a lo de la boda de la Leti y el viaje de novios de la pareja de dos, las mujeres son de otra pasta. Pienso en Concha, mi señora, como ya os he dicho, pero también lo hago en su hermana, mi cuñada la Tere, separada del borde de Gervasio (un obrero de la construcción y, encima, pepero, el tío) y arrejuntada con Mohamed, un marroqueta muy majete, que trabaja como eventual en el servicio de limpieza municipal. Antes del día D, bastaba pronunciar las palabras boda real (o sea, como dice el excura Aurelio, colega mío en el taller, el sustantivo -boda-seguido del adjetivo -real--) como para las dos hermanas (señora y cuñada, al respective) berreasen en contra del casorio más que el compañero Llamazares.

Bueno, eso ocurría hasta el día de las bendiciones pasadas por agua, claro. A la que vieron a los novios por la tele, la cosa cambió. Debe ser el encanto de las parejas jóvenes (nosotros, mi señora y yo, lo somos pero menos), algo así como la pompa y la circunstancia... Es como si la Leti y su marido el Felipe nada más llegar hubiesen besado el santo de las clases populares. Y no digamos ahora, desde que han empezado el viaje de novios, el de la luna de miel, que le dicen... Esto de que el príncipe y la princesa Leti se hayan ido casi como de trekking por Cuenca, Teruel, Zaragoza, Navarra y vete a saber si a Soria o a Las Hurdes de Cáceres, ha caído muy bien en el personal. Ya he escuchado y leído por ahí que, este verano, para ir a esos sitios va a haber bofetadas, más incluso que el domingo cerca de La Almudena, cuando el personal se llevaba los trozos de la moqueta del bodón.

Porque ésta sí que es buena... La gente, ya desde última hora del sábado, matándose a muerte por los floripondios achuchurríos y bien mojados. Que si una cinta por aquí, que si una rama de almendro, plástico cien por cien, por allí, que si unas flores pasadas por agua, que si unas coronitas... Hasta tierra de los maceteros que habían puesto en la Plaza de Oriente se ha estado llevando el personal. Y la moqueta, esa moqueta todavía el domingo hecha una sopa, en la que no dormiría ni el perro de un sintecho, un homeless que le dicen, de esa gente sin casa, de la que se tendría que cuidar la Ana Botella, la concejala de Bienestar Social. Bueno, pues el metro cuadrado casi cotizaba tanto como el metro cuadrado construido en Valdebernardo, ese barrio en el que vivió la Leti antes de que le tocase el cuponazo de su vida en forma de príncipe.

Tengo ganas de que llegue el jueves, cuando la Reina, las infantas, sus maridos (espero que no se lleven al mayor de los niños de Marichalar, Froilán, que se llama la criaturita, mayormente para que no se líe a patadas con los árabes) y la Leti con su media naranja, pues se vayan a Jordania, al casorio del cuñado de la Rania (pedazo de reina). A ver si descansamos de baños populares de la Monarquía. Que mi Concha ya quiere que, este verano, dejemos el apartamento de la Manga del Mar Menor, que alquilamos tres semanas, para irnos al Parador Nacional de Cuenca.