El Fortuna también espera visita


Ociocrítico (Madrid)

Tras la primera parte de la luna de miel que les ha llevado por diversas localidades de España, el Príncipe Felipe y Doña Letizia viajaron este jueves a hacia la capital de Jordania, Amán, para asistir a la celebración de la boda de Su Alteza Real el Príncipe Hamzah Bin Al Hussein y la Princesa Noor Hamzah. Una fiesta con 2.500 invitados de los cuales, cien, eran europeos. Una vez cumplido este compromiso, continuarán con su viaje de novios, y en previsión de lo que pudieran haber decidido, ya se ha puesto a punto el yate El Fortuna, que se encuentra atracado en Palma de Mallorca.


La pareja partió este miércoles hacia Jordania, acompañados de Su Majestad la Reina Doña Sofía y la Infanta Doña Cristina, y asistió el jueves por la tarde a la celebración del enlace entre el príncipe jordano y su prometida. Ambos contrajeron matrimonio en agosto de 2003, aunque los festejos por el casamiento se producen ahora.

Cuando los Príncipes de Asturias abandonen Amán continuarán su viaje de novios, y a tal efecto se ha puesto a punto, por si acaso, El Fortuna, el yate de la familia real que se encuentra atracado ya en los muelles de Porto Pi, en Palma de Mallorca, listo para salir a navegar en cualquier momento. Esta puesta a punto de la embarcación ha coincidido con la celebración de la boda del Príncipe Felipe y Doña Letizia Ortíz, lo cual ha disparado los rumores de que la pareja de recién casados quisiera utilizarlo en algún momento.

No se sabe el recorrido completo que harán los Príncipes de Asturias en su viaje de novios, pero sí que pasarán por Roma para ser recibidos en audiencia por el Papa Juan Pablo II, como ya hicieron en su día la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, y la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín después de sus respectivas bodas.

La embarcación de la familia real dejó hace unos días el dique seco, y ya ha sido preparado para poder ser utilizado en cualquier momento. Está atracado en Porto Pi, en aguas de la bahía de Palma, a escasos cinco minutos de distancia del palacio de Marivent, la residencia de la familia real en Mallorca. La embarcación está a la espera en un lugar apartado de las miradas, ya que se oculta en un pequeño dique, detrás de una fragata de la armada.