ASí VEN LA BODA (DIALÉCTICA HEGELIANA Y NUPCIAL X)




  TITO B. DIAGONAL

Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, encargado de ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.

Letizia de Arabia

No deja de tener su gracia que, en la primera salida al extranjero de nuestros principescos novios, el destino haya sido Jordania y, concretamente, Aqaba, situada en el golfo de su mismo nombre, en el rincón nororiental del Mar Rojo (la precisión geográfica, como siempre, se la debo al capitán de mi yate, el Cap Norfeu Nou, que navegó por esas aguas). ¿Y qué tiene Aqaba, aparte de más sol que Marbella, más sequía que Almería y más arena que la playa de La Lanzada, allá en Pontevedra, que no tuviera cualquier otro lugar del mundo, incluyendo la Playa de la Barceloneta? Mi sobrino Luis Edua, que junto con Teo, el ahijado de Pototo Sedó, estuvo por aquellas tierras el invierno pasado, dice que allí, aparte de unos hoteles al modo americano -o sea, decorativamente horteras- hay un pedazo de palacio real de veraneo, que para sí lo hubiese querido, en su eterno camino hacia lo ostentóreo, el finado Jesús Gil y Gil.

Amadísimos, globalizados y letiziados niños y niñas que me leéis, ¿os acordáis de la película Lawrence de Arabia? Pues en la primera parte del film (se lo he preguntado a Damián, mi valet de chambre, que trasnocha todos los lunes viéndose el programa de José Luis Garci), Lawrence, con toda una turba de beduinos, se lanza a cruzar el desierto más desierto de Arabia al grito de ¡¡¡A Aqaba!!!... entonces una guarnición turca... Claro que mucha arena se ha llevado el viento, desde aquellas lejanas fechas de principios del siglo pasado. Ahora, el enclave es propiedad de los Reyes de Jordania, pertenecientes a la dinastía hachemita, como tataranieto que es de aquel rey Hussein bin Faisal Al Saud el actual monarca reinante, Abdalá (para ubicaros, el real esposo del bellezón que responde al nombre de Rania). Su hermanastro, el príncipe Hamzah se casó el 29 de agosto de 2003 con la princesa Noor, y han decidido celebrarlo ahora, este fin de semana, seis días después de la madre de todas las bodas reales que tuvo lugar en Madrid.

Los cursis, que los hay a patadas, tanto fuera como dentro de la prensa rosa, seguro que hablarán de un convite propio de las Mil y una noches, mientras el viento susurra en las lonas de carpas y jaimas, y la Luna de Oriente acude a medias a su cita, porque está en cuarto creciente (otro detallazo, astronómico esta vez, de Paco, el capitán de mi yate). Y nada mejor que lo exótico para una pareja en luna de miel. Bueno, siempre y cuando estén garantizados el aire acondicionado, el agua caliente y una nevera decente, signos inequívocos de civilización. Que tampoco es cuestión que, después de los tres días de viaje de novios, de incógnito por España, pero entre multitudes, SS. AA. RR. los Príncipes de Asturias, de Girona y de Viana, Duques de Montblanc, Condes de Cervera y Señores de Balaguer, se embarquen en una cosa al estilo del trekking, al que tan aficionados son los progres y los ejecutivos de medio pelo, todos ellos vestidos y equipados por Coronel Tapiocca.

Para horror de tía Ágata, la hermana mayor de mamá, opuesta a esta boda, seguro que Doña Letizia Ortiz de Borbón sabrá estar a la altura de las circunstancias, incluso si el protocolo hachemita -cosa que en este momento ignoro-dispone que las invitadas deberán bailar la danza del vientre. ¿Quién se resistiría a saltárselo, en un caso así? Llegado el caso, tanto mamá como yo, esperamos que S.A.R. la Princesa de Asturias, cómo no, esté ataviada convenientemente gracias al talento modisteril de Pertegaz. Qué menos para Letizia de Arabia, ¿no?.

  PEPE CARBALLEIRA

Chapista de Vallecas, hijo de una lavandera del Foro y de un cabo furriel gallego que ya pasó a mejor vida. Es el sentir del pueblo llano sobre el acontecimiento fastuoso que se nos avecina.

Los pluses

Menos mal que la cosa esta de las elecciones europeas hace que el personal se empiece a desletiziar. Hombre, que ya está bien de tantas idas y venidas de los príncipes. Pues parece que no sucede otra cosa en el mundo que el viaje de novios y el anuncio del Gobierno sociata de que los gays, homosexuales, como les dicen, se podrán casar (supongo que entre ellos, digo yo). Y es que nosotros, los de las clases populares, hemos pillado un colocón borbónico de aquí te espero y ya van siendo horas de que se nos pase la resaca que nos ha dejado el calimocho de la boda (tres partes de monarquía, una parte de lujo y dos partes de España-España-España).

Por lo visto, la Leti y su marido, se toman todo un mes para el viaje de novios, en lugar de las dos semanas que te da la empresa. Porque cualquiera de nosotros, cuando se casa, si echa más tiempo, es porque se lo ha tomado a cuenta de las vacaciones. Total, que según los periodistas, los príncipes volverán al curro representativo para San Juan, más o menos. Aunque no sé si estos cuatro días, de domingo a miércoles, que anduvieron dando vueltas por España, fueron de curro principesco, por aquello de la representación y toda la pesca, o de tortolitos recién casados. Quizá haya que aclarar este asunto en la asesoría de Comisiones Obreras. Y que conste que lo digo yo por el bien de los protagonistas de esta historia de amor y lujo, que ellos también deben tener sus derechos laborales como cada currante o curranta.

Por ejemplo, ¿se sabe ya si la Leti, o sea, Su Alteza Real la nieta del taxista, cobró el paro cuando dejó de presentar con el Urdaci el telediario de Urdaci? ¿TVE había cotizado por ella, durante el tiempo que estuvo en la casa? Más preguntas, que hoy voy lanzado... ¿Al príncipe de Asturias se le computan quinquenios -lo menos, tres-desde que empezó a presidir actos oficiales, hace de ello 18 años? ¿Y qué pasa con el plus convenio y el complemento de destino? ¿Cada cuándo se revisan? ¿Lo de vivir gratis total en el pedazo de chalet que se ha hecho el príncipe se considera pago en especie?.

La Paquita, una compañera de la agrupación de Vallecas, que está muy puesta en estas cosas ya nos ha dicho que "a igual trabajo, igual salario", o sea, que la Letiprinzesa tiene que cobrar lo mismo que el Feliprínzipe. Y parece de cajón, ¿verdad? A ver si va a resultar que en la primera empresa del país, la de la Casa Real, no se cumple lo de la igualdad laboral de sexos y lo del Estatuto de los Trabajadores. ¿Desde cuándo le empezó a contar a ella el período de prueba de seis meses? ¿Desde que se hizo público el noviazgo o desde el sábado pasado, cuando se casó? Pero aún hay más... ¿La una y el otro se repartirán por igual, llegado el momento el permiso por maternidad/paternidad? ¿Le darán jornada reducida por lactancia a la Leti?. ¿Y de los horarios laborales de los príncipes, por ejemplo, qué? ¿Jornada de 40 horas semanales? ¿Limitación de horas extraordinarias?. Y también están las dietas. ¿Les pagarán dietas cuando salgan de viaje? ¿Habrás plus de nocturnidad cuando asistan a cenas y saraos de Estado? ¿Los trajes de Letizia se consideran ropa de trabajo y corren a cargo de la empresa? ¿El ir a Jordania hace que tengan que cobrar el plus de peligrosidad? Porque los pluses son el alma, corazón y vida de la nómina mensual de un currante. La Leti y su marido harían santamente afiliándose a Comisiones Obreras para estar a cubierto de los abusos de la patronal.