Cuidar la piel en invierno

Siempre hemos pensado que la única estación en la que hay que cuidar nuestra piel es el verano. Primer tópico que hay que derribar. En invierno tenemos que ser igualmente cuidadosos, ya que existen una serie de agentes que dañan nuestra piel, como el frío o la contaminación.

En estos meses alternamos entre un ambiente controlado por la calefacción y el frío en la calle. Estos cambios de temperatura provocan la sequedad de la piel. La calefacción, el frío y el viento deshidratan la piel, dejándola más sensible y seca.

La piel seca puede ser de dos tipos: atípica o deshidratada. La primera presenta déficit de lípidos debido a un mal funcionamiento de las glándulas sebáceas. La segunda se caracteriza por la pérdida de agua. Los síntomas para reconocer una piel que sufre sequedad son:

-Aparece reseca

-Tiende a la descamación y a las fisuras

-Sensación de picor y tirantez

El frío también provoca la vasoconstricción, que lleva a que se contraigan los capilares, disminuyendo la irrigación. La piel recibe menos nutrientes y oxígeno, se hace más lenta la exfoliación y se acumulan las células muertas. Las pieles más susceptibles a este efecto son las blancas y delicadas.

Otros problemas que agrava el clima frío son el acné, la psoriasis, el eccema seborreico o la foliculitis.

¿Qué cuidados podemos tener para mantener nuestra piel en buen estado?

-Una higiene adecuada e hidratación, indispensable para mantener la humedad natural de la piel. Como en esta época aumentan los índices de contaminación se recomienda una limpieza nocturna en profundidad

-Nunca deje de aplicarse un filtro solar, los efectos de la radiación se mantienen todo el año

-Beber mucho agua, dormir lo suficiente y mantener una alimentación rica en vitaminas B, A, E, D y minerales, como el selenio y el zinc

-Intentar bajar la temperatura de la calefacción (cuando se pueda)