Futuras aplicaciones de la genómica al mejor diagnóstico de las enfermedades

Federico MAYOR MENÉNDEZ
Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular
Universidad Autónoma de Madrid

02/02/2004

La investigación biomédica es una de las grandes fronteras del conocimiento en el siglo XXI, tanto por su calado intelectual como por sus posibles aplicaciones prácticas. La secuenciación del genoma humano y del de otros organismos está empezando a permitir la utilización de nuevas metodologías y aproximaciones experimentales de indudable relevancia para un mejor diagnóstico, prevención y tratamiento de los procesos patológicos.

En un artículo en la revista Nature (Nature 422, 835, 2003), Francis Collins y sus colaboradores del Instituto Nacional de Investigación sobre el Genoma Humano de Estados Unidos (NHGRI), desarrollaban su visión del futuro de la investigación genómica y su impacto previsible en la biología, la salud y la sociedad. Por lo que respecta a la salud, entre los principales retos se mencionaban los siguientes:

- Identificar genes, redes y sistemas con papeles relevantes en situaciones fisiológicas y patológicas
- Desarrollar, evaluar y aplicar métodos diagnósticos para la predicción de la susceptibilidad a enfermedades, la detección temprana de patologías y la adecuada clasificación molecular de las distintas enfermedades.
- Procurar catalizar la traducción de información genómica en avances terapéuticos.

ESTRATEGIAS:

En lo que se refiere al segundo punto, pueden destacarse dos grandes tipos de estrategias. En primer lugar, los estudios de asociación genética, que podrían permitir relacionar la presencia de variantes polimórficas o determinados haplotipos con la mayor susceptibilidad o predisposición a enfermedades. Este es un reto de extraordinaria dificultad, ya que la susceptibilidad a las patologías más comunes implica en general la interacción entre múltiples genes y factores no genéticos. Como han recordado recientemente Chakravarti y Litle, "cada ser humano es el producto de su propio y característico genoma y de su único y propio conjunto de experiencias, de sus interacciones con el entorno". En efecto, entender cómo el entorno afecta a la expresión y función génica para configurar el fenotipo final es uno de los principales problemas de la investigación biomédica actual.

En segundo lugar, cobra creciente interés la aplicación de las nuevas metodologías genómicas que permiten monitorizar la expresión simultánea de gran cantidad de genes y proteínas a una mejor descripción y caracterización de los estados patológicos. En este caso, se trata de avanzar en lo que se ha denominado la taxonomía molecular de las enfermedades, mediante la obtención de "retratos moleculares" que faciliten el mejor diagnóstico y tratamiento de pacientes.

El análisis molecular de biopsias y el estudio proteómico de fluidos biológicos (suero) son los campos en los que ya se ha comenzado a trabajar. Así, por ejemplo, mediante el empleo de los denominados "chips de DNA" se ha podido monitorizar la expresión simultánea del RNA mensajero de gran cantidad de genes en biopsias de pacientes de cáncer de mama o de algunos tipos de linfoma. La clasificación de los pacientes de acuerdo con sus patrones de expresión génica (transcriptoma) puede posteriormente correlacionarse con prognosis, con respuesta a determinadas terapias, o con capacidad metastática del tumor, lo que puede ser de gran interés a la hora de dictar estrategias terapéuticas (ver Science 300, 236, 2003).

Otro ejemplo de interés terapéutico lo ofrece el caso de la Herceptina, un anticuerpo monoclonal capaz de bloquear el receptor de un factor de crecimiento, la proteína her-2/neu. Esta proteína presenta altos niveles de expresión de un 25-30% de los casos de cáncer de mama, contribuyendo decisivamente al desarrollo tumoral. En esa subpoblación de pacientes, y sólo en ella, la herceptina será eficaz para lograr la regresión del tumor. Este fármaco, aprobado en 1998 y con unas ventas de 385 millones de dólares en 2002, es uno de los primeros modelos de "medicina personalizada", en la que la identificación de factores específicos alterados determina el tipo de tratamiento a administrar.

Otra alternativa menos invasiva que el estudio de las biopsias es la posibilidad de comparar los patrones de expresión de múltiples proteínas en el suero (y otros fluidos biológicos) de pacientes y de individuos control. Esta aproximación, bautizada como "proteómica clínica" (Nature Reviews Drug Discovery 1, 683, 2002) tiene como objetivo identificar, con la ayuda de herramientas bioinformáticas, a subconjuntos de proteínas que simultáneamente alteren su expresión en circunstancias patológicas, actuando como patrón de bio-marcadores de la enfermedad.

La "proteómica clínica" podría, al menos en teoría, contribuir a la detección temprana de la enfermedad y a su diagnóstico, identificar nuevas dianas terapéuticas y permitir un seguimiento de la eficacia de los tratamientos. Aunque todos los expertos coinciden en su tremendo potencial, y hay ya en marcha estudios piloto en mujeres con cáncer de ovario, la "proteómica clínica" tiene todavía muchos problemas (metodológicos, de reproducibilidad, de accesibilidad económica) que tendrá que ir solventando antes de convertirse en una práctica rutinaria.

Esta futura medicina molecular planteará también cuestiones de carácter ético y social, relacionados con la correcta utilización de la información generada, su privacidad, la posible discriminación económica por su alto coste, etc. Va a requerir también un extraordinario esfuerzo en el acercamiento de las metodologías genómicas a la práctica clínica, en la colaboración entre la investigación básica y clínica, y en la propia formación y educación de los profesionales de la salud. La rigurosa presentación de estos avances mediante la labor divulgadora de los científicos y de los medios de comunicación especializados desempeñará igualmente un importante papel para que la sociedad entienda, apoye y, en su caso, delimite nuevas aplicaciones prácticas de la genómica en el campo de la salud.

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