| Dispensación
de medicamentos de prescripción medica sin receta
Alejandro EGUILLEOR Secretario de la Sociedad Española de Farmacia
Comunitaria, SEFaC y miembro de la Asociación de Farmacéuticos Comunitarios de
Madrid, FACOR. Hoy en día y a pesar de que todo es mejorable, podemos
decir que el nivel sanitario de nuestro país es muy aceptable si nos comparamos
con el resto de Europa y América. El modelo sanitario de nuestro Sistema Nacional
de Salud ofrece asistencia médica y farmacéutica a la totalidad de los ciudadanos
españoles, y pone a su disposición el tratamiento más adecuado a su problema de
salud, financiando parte o la totalidad de los medicamentos. Tenemos
a nuestro alcance medicamentos cada vez más sofisticados, que solucionan problemas
de salud que hace no demasiado tiempo no tenían tratamiento, y que por su complejidad
exigen un mayor desarrollo de la actuación farmacéutica para evitar que puedan
aparecer problemas asociados a su utilización. Es por esto que los farmacéuticos
estamos desarrollando lo que se ha dado en llamar Atención Farmacéutica,
que se define como la participación activa del farmacéutico en la dispensación
y seguimiento de los tratamientos farmacológicos, cooperando con el médico y otros
profesionales sanitarios para conseguir resultados que mejoren la calidad de vida
de los pacientes. Sin embargo, la ilusión por el desarrollo de nuevas
actividades no nos debe hacer olvidar que debemos de estar pendientes del correcto
funcionamiento de la cadena de utilización del medicamento en sus aspectos más
básicos. Quiero referirme al punto 31 de la Ley del Medicamento que dice que "los
medicamentos, por norma general, necesitan receta médica". La denuncia
por parte de organizaciones de consumidores sobre la dispensación por parte de
algunas farmacias de medicamentos que precisan receta médica sin ella, sin querer
entrar en la rigurosidad de la metodología de los estudios en los que se basan,
pone sobre la mesa una vez más un problema sanitario de nuestra sociedad, que
requiere de una pronta solución. Dejando claro que los farmacéuticos
somos conscientes de la importancia de nuestro papel en esta cuestión, creemos
que para encontrar una solución definitiva debemos de realizar un análisis en
profundidad de este problema, en el que conviene dejar claro de antemano que los
medicamentos no son simples productos de consumo. Usos y costumbres
En la actualidad, los farmacéuticos nos encontramos con una realidad heredada
que podría enmarcarse dentro de lo que se ha dado en llamar "usos y costumbres"
de la sociedad española en la que la población, por diferentes circunstancias
que analizaremos, se dirige a la farmacia a retirar medicamentos de prescripción
médica sin seguir el camino lógico que pasa primero por la visita al médico. Entre
estas circunstancias, y poniendo los diferentes argumentos en palabras de nuestros
pacientes para que el lector comprenda mejor nuestra realidad diaria, tenemos
a modo de ejemplo las siguientes: - "Como lo que me pasa es lo mismo
que me ocurrió hace poco, me tomo lo mismo." - "Para lo que cuesta
el medicamento, no merece la pena ir al médico". - "El médico no me va a mirar
porque no tiene tiempo y yo ya sé qué tengo que tomar." - "Sigo
un tratamiento que me revisarán en 6 meses. Ustedes lo saben, no me hagan ir al
médico cada vez que se me acaba el medicamento." - "El dentista
me ha dicho por teléfono que vaya tomando Clamoxylâ" - "Si todos vamos al médico
a por recetas, acabaremos de colapsar las consultas." - "No sabía
que hiciera falta receta para este medicamento".... Circunstancias
o argumentos que hacen referencia a una necesidad de aumentar la cultura de nuestra
población sobre los tratamientos farmacológicos, a las carencias del sistema sanitario
por la tremenda cantidad de pacientes a los que deben atender día a día cada uno
de nuestros médicos, a la presión que soportamos tanto médicos como farmacéuticos
por parte de pacientes "impacientes" por conseguir como sea determinada medicación
y, por qué no decirlo, a que los farmacéuticos hemos puesto fácil a la población
la obtención de ciertos medicamentos. A la vista de esta realidad todos,
administración, sociedad, médicos y farmacéuticos, debemos ser conscientes de
que por razones sanitarias obvias, España debe dejar de ser uno de los países
europeos en los que más fácilmente pueden conseguirse medicamentos de prescripción
médica sin ella. Todos debemos contribuir al cumplimientos de la legalidad que
exige que los medicamentos cuyo envase presenta un "circulito", precisan de la
correspondiente receta médica, que asegura que un médico se hace responsable de
la prescripción de un medicamento a un determinado paciente. Cierto
es que nos encontramos con situaciones "especiales" como son el hecho de que en
algunos medicamentos con igual composición se da la paradoja de que uno requiere
receta médica y el otro no (Ej.: Paracetamol Mundogen 650â y Gelocatilâ); cierto
es que habrá que revisar qué medicamentos de prescripción médica podrían dejar
de tener esta consideración, con lo que podríamos tener un mayor abanico de medicamentos
de consejo farmacéutico; cierto es que en el caso de tratamientos continuados
podría legislarse una fórmula alternativa que amplíe las competencias del farmacéutico,
que permitiese que el paciente pudiera ir retirando sus medicamentos de la farmacia
según se le van terminando y no tuviese que ir al médico hasta la siguiente revisión
en lo que se conoce como sistema de dosis repetitivas, que ya funciona en los
tratamientos con metadona. Por tanto, tendremos que plantear soluciones a estas
situaciones, lo que se traducirá en una lucha por la ampliación de las competencias
sanitarias del farmacéutico con el objetivo de dar respuesta a las nuevas necesidades
de nuestra población. ¿Cómo solucionar este complejo problema?
En opinión de la sociedad científica de oficinas de farmacia, la solución
pasa por la actuación sobre los diferentes niveles implicados: - A nivel
de la población, poner en marcha una campaña de educación sanitaria a través de
medios de comunicación, en los centros de salud y en las farmacias, con un mensaje
común sobre la importancia y el significado de la receta médica como documento
sanitario y no sólo como un cheque para retirar un medicamento a precio especial.
También, la necesidad de educar a la población sobre la importancia del camino
lógico de utilización de un medicamento de este tipo, que pasa por el diagnóstico
y prescripción por parte del médico, y posterior dispensación y consejo de correcta
utilización, por parte del farmacéutico. Es importante, además, que los ciudadanos
sepan valorar las bondades de nuestro sistema sanitario, aunque a veces nos "haga
perder el tiempo para ir a buscar una receta". - A nivel de la Administración,
que sepa dar respuesta sanitaria adecuada a los ciudadanos que podrían colapsar
las consultas, como consecuencia de la puesta en marcha de la medida de ser estrictos
en las farmacias en cuanto a no dispensar medicamentos de prescripción médica
sin receta. Que estudie aumentar las competencias sanitarias de los
farmacéuticos en varios sentidos: · Revisar qué medicamentos de prescripción
médica podrían pasar a ser de consejo farmacéutico. · Resolver incongruencias
de medicamentos con igual composición y diferente consideración. · Estudiar
la implantación de un sistema de dosis repetitivas en farmacia para tratamientos
prolongados, que descargue la actividad del centro de salud y facilite al paciente
el cumplimiento de los tratamientos. Que se plantee la creación de una
receta que descargue de burocracia al médico y le permita dedicar más tiempo al
paciente. Si las guías médicas aconsejan revisar a determinado paciente a los
seis meses, ¿porqué no pensar en un modelo de receta que no obligue al paciente
a ir a por la receta cada mes? - A nivel de otros agentes de salud (médicos,
odontoestomatólogos,etc) para que no se den casos de prescripción telefónica y
para que la prescripción vaya ligada siempre a la evaluación previa por el médico
y nunca a la presión del paciente para que le receten lo que quiere.
- A nivel de los farmacéuticos, campaña de reflexión sobre la importancia de este
tema y sobre el hecho de que no podemos soportar las carencias del sistema sanitario
obviando la legislación sanitaria. Si el medicamento solicitado precisa receta,
el paciente tiene que ir al médico. Además, la necesidad de llegar al compromiso
de no dispensar sin receta los medicamentos de prescripción médica, empezando,
por su importancia, por ciertas familias de medicamentos (antibióticos, anticonceptivos,
psicótropos, diuréticos...) y ampliando posteriormente al resto. En
definitiva, nuestra sociedad tiene que dar solución a un problema sanitario en
referencia a la dispensación de medicamentos de prescripción médica sin receta,
que nos implica a todos y que sólo podremos solucionar con la colaboración de
todas las partes. |