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Salud
pública: luces y sombras
Juan Manuel REOL TEJADA
(Presidente de la Real Academia de Farmacia)
Hay una cierta confusión entre salud y sanidad.
Parece que "salud" se refiere más a una
situación individual y "sanidad" a una actividad
pública o una concreta política. El término
inglés "public health" se ha impuesto aunque
sus fronteras son aún difusas. Según el
texto constitucional español salud pública
sería lo preventivo y lo asistencial.
Recordaremos que el siglo en España arrancaba
con cifras dramáticas. El profesor Puyol
señala que se producían algo más de 28 defunciones
por cada mil habitantes; frente a 9 a final
de siglo. En 1900 superábamos a la media
europea en ocho puntos, pues ésta se situaba
por debajo del 20%.
Las epidemias, muchas veces causadas por
aguas no potables y deficiente evacuación
de las residuales, se agudizaban por la
inadecuada situación alimentaria. La tuberculosis
hacía estragos. La mortalidad infantil expresa
muy bien el dramático escenario español:
en 1900 morían 180 niños por cada 1.000
habitantes antes de cumplir el primer año
de vida. La cifra es hoy de 5,6.
Los varones de 1900 a duras penas alcanzaban
una esperanza de vida de 34 años y las mujeres
poco menos de 36. Hoy día los hombres están
próximos a alcanzar una vida media de 75
años y las mujeres sobrepasan los 81. Las
causas de defunción son ahora enfermedades
endógenas: aparato circulatorio, tumores...
Aunque entre las exógenas, los accidentes
de circulación ocupan el primer lugar. El
sida y el Alzheimer constituyen enfermedades
víricas o degenerativas peligrosamente actuales.
Es evidente que la impresionante mejora
en los índices de sanidad se debe atribuir
a la potabilización de las aguas y a la
mejor alimentación en primer lugar, pero
detrás de ellos está el esfuerzo de muchos
sanitarios, así como el avance en la eficacia
de las vacunas y de los medicamentos.
Yo mismo como sanitario, he vivido 0 "el
brote" de cólera del año 1971 y fui responsable
de coordinar el dispositivo farmacéutico
-principalmente los abnegados y expertos
farmacéuticos rurales: con Ricardo García
Gil a la cabeza, que desde Épila puso en
pista a la Sanidad española de la presencia
del vibrión en las aguas del río Jalón-
para hacer frente a la enfermedad. Viví,
igualmente, la intoxicación por alcohol
metílico que afectó principalmente a bebidas
en Galicia, pero que se extendió al resto
de España a través del vinagre (de procedencia
dudosa) y las conservas. Viví, del mismo
modo, las altísimas tasas de "fiebre de
malta" de mi Castilla natal, hasta que se
obligó a pasteurizar la leche.
El "Informe de la salud de los españoles"
de 1998, editado por el Ministerio de Sanidad,
apunta una división entre "problemas de
salud": enfermedades cardiovasculares, cáncer,
neurodegenerativas... y "factores determinantes"
que divide entre: "factores ligados al entorno"
y "factores ligados al estilo de vida".
En los primeros, "factores del entorno",
incluye la salud ambiental y la higiene
de los alimentos y en los segundos, "ligados
al estilo de vida": tabaco, alcohol, drogas,
alimentación y nutrición y actividad física.
La posición de España, como se ve en el
Cuadro 1 es envidiable con un gasto sanitario
bajo.
Berta Rivera (2003) dice: "Si nos atenemos
a la provisión, la mayoría de estos países
coinciden en la aceptación de un acceso
universal al cuidado sanitario aunque en
algunos de ellos la idea es más fuerte,
haciéndola depender de la noción de necesidad
más que en la capacidad de pago. En este
sentido van las reformas realizadas en países
como España, Italia y Portugal en los años
setenta y ochenta donde lo que se pretende
es el incremento en la cobertura pública
haciendo prevalecer la noción de acceso
universal e igualitario para toda la población".
Debe hacerse, sin embargo, un mayor esfuerzo
de coordinación epidemiológica y seguir
manteniendo un alto grado de vigilancia
sobre nuestros abastecimientos de agua,
aunque en España solo el 1% de la población
se suministra de aguas sin tratamiento alguno;
la calidad del aire, y dar mayor prioridad
aún a la seguridad alimentaria. Margarita
Salas dice que los aditivos serán una de
los principales causas de cáncer las próximas
décadas. Los problemas más importantes siguen
siendo el tabaquismo y el consumo de alcohol.
En septiembre de 2003 la Encuesta Nacional
de Salud ha indicado que los consumidores
de alcohol en la población adulta han pasado
del 62,8 en 1997 al 68,5 en 2001 y los fumadores
del 35,7 a 38,2. Aunque en las cajetillas
se han extremados las advertencias dramáticas,
tal vez deberían incrementarse los impuestos
como reconoce la OMS, aunque ello puede
parecer voracidad recaudatoria en vez de
prevención sanitaria.
En definitiva con la prevención se trata
de evitar que aumente el índice AVPP es
decir "años de vida potencialmente perdidos".
La salud cada día está mas ligada a situaciones
y planes internacionales. La Unión Europea
adoptó en 2002 un nuevo Programa de Salud
Pública con validez de 1-I-2003 a 31-XII-2008.
Integra los ocho programas actuales en un
programa horizontal dotado con 312 millones
de €. Aunque sigue teniendo dificultad su
gestión por cuanto se impone la competencia
de los Estados y es difícil armonizar políticas.
El cáncer, el sida, las toxicomanías, lesiones,
las enfermedades relacionadas con la contaminación
y la promoción y vigilancia de la salud,
son sus ejes directrices.
El VI Programa Marco de Medio Ambiente presenta
muchos aspectos relacionados con la salud
y los países han cedido competencias para
su más eficaz gestión.
Alonso (2003) dice que la neumonía asiática
provoca una alarma mundial. Pero son mayores
los problemas derivados de la tuberculosis,
la fiebre amarilla, el sida, la malaria,
las septicemias, las crisis alimentarias
causadas por los priones. Es la globalización
del riesgo. Las enfermedades transmisibles
causan el 77% de la diferencia de mortalidad
entre el 20% más rico del mundo y el 20%
más pobre. Son las enfermedades de la pobreza
y el Banco Mundial dice que esta es la mayor
amenaza del mundo. España, que es una de
las 10 más grandes economías del mundo,
debe ayudar más a los países en vías de
desarrollo. Sólo un 10% de los recursos
mundiales en investigación se dirige a las
enfermedades causantes del 90% de la mortalidad
y la discapacidad.
Pero no podemos olvidar que en el Siglo
XX la esperanza de vida se ha aumentado
25 años y que se ha erradicado la viruela,
casi la polio y el sarampión.
Tampoco olvidemos, en otro sentido, que
el gasto socio-sanitario, derivado del envejecimiento,
se cifra por algunos en más del 5% del PIB;
es decir tanto como el gasto sanitario público
actual (Esping-Andersen. 2003) . Pero esto
es otra historia.
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