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Piscinas
Las piscinas
españolas suelen ser recintos seguros. Los
socorristas velan por la seguridad de los
bañistas, pero eso no quita que los usuarios
tengan que seguir algunas pautas de comportamiento.
Los riesgos surgen cuando se realizan prácticas
incorrectas. El socorrista es encargado
de informar a los bañistas, pero estos son
los responsables últimos de su seguridad.
Las lesiones medulares son consecuencia
de malas caídas o zambullidas irresponsables.
Son más frecuentes en el mar que en las
piscinas, pero conviene recordar los siguientes
consejos:
-Asegurarse de la profundidad del agua en
función de la estatura y la altura desde
la que se va a zambullir
-Zambullirse en paralelo al agua y hacia
delante. Si se lanza de cabeza, extienda
los brazos para que las manos hagan de timón
-Lo más indicado es sumergirse de pie y
poco a poco. Esto también ayuda a prevenir
los cortes de digestión
Las insolaciones y los calambres musculares
también son trastornos frecuentes en estos
recintos. ¿Cómo prevenirlos?:
-Cubriéndose la cabeza y sin permanecer
bajo el sol mucho tiempo seguido
-Los calambres son provocados por el exceso
de calor y actividad física. Se alivian
con reposo y bebidas isotónicas
También son comunes las otitis y las irritaciones
oculares. Lleve siempre zapatillas de gomas
y así prevendrá hongos y cortes.
Si por alguna casualidad tuviera que socorrer
a alguien, mantenga la calma y actúe con
sentido común. Busque la ayuda del socorrista,
él sabe mejor que nadie cómo actuar. La
prudencia es la mejor aliada si queremos
disfrutar este verano de la piscina sin
problemas.
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