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Enfermedades
infecciosas huérfanas
José Antonio GUTIÉRREZ
FUENTES
(Asesor médico y científico del Departamento
de Relaciones Institucionales de Laboratorios
Lilly y ex director general del Instituto
de Salud Carlos III)
Creo que resulta ilustrativo para situar
la cuestión, el enfoque que la Fundación
Rockefeller ha venido haciendo respecto
a su apoyo al desarrollo de las Ciencias
de la Vida.
En la era anterior a la Segunda Guerra Mundial,
el objetivo era financiar el desarrollo
de productos para la salud pública, tales,
como, por ejemplo, la vacuna contra la fiebre
amarilla; o el apoyo a Howard Florey y a
su equipo en la Universidad de Oxford para
el desarrollo de la penicilina.
Después de la Segunda Guerra Mundial el
objetivo se reorientó hacia las ciencias
básicas para el conocimiento de las enfermedades
infecciosas.
Pero entonces, y a medida que las enfermedades
crónicas del envejecimiento, tales como
las cardiopatía isquémica y el cáncer, se
volvieron más usuales a principios de los
setenta, las prioridades de las empresas
farmacéuticas dejaron de dirigirse hacia
las enfermedades infecciosas. Ello junto
a los grandes avances sobre el control de
las enfermedades infecciosas, motivó a la
Fundación a reorientarse hacia las enfermedades
de los trópicos. Surge así el programa llamado
las Grandes Enfermedades Olvidadas de
la Humanidad, sobre las enfermedades
parasitarias del trópico y otras enfermedades,
como la esquistosomiasis.
El resultado principal de estas actividades
fue un mejor conocimiento básico de las
enfermedades tropicales poco conocidas.
Sin embargo, no existía ninguna estrategia
explícita para trasladar los nuevos conocimientos
al desarrollo efectivo de drogas o vacunas.
Durante los primeros años de los noventa,
se volvió cada vez más evidente que si el
objetivo había de ser el desarrollo de nuevos
productos, y no simplemente de nuevos conocimientos,
iba a hacer falta un nuevo enfoque. Los
análisis de los patrones globales de inversión
en la investigación y desarrollo (I&D) revelaron
una escasísima inversión en el desarrollo
de productos para las enfermedades de importancia
para la salud pública de los países pobres,
como la malaria y la tuberculosis. De hecho,
de los 1.233 nuevos productos químicos que
fueron registrados por las autoridades de
la salud, en Occidente entre 1975 y 1997,
sólo 11 eran para enfermedades tropicales.
La falta de productos eficaces y costeables
para los pobres refleja el alto costo de
desarrollar drogas y vacunas (un promedio
de por lo menos $500 millones por producto),
y la baja prioridad asignada por el sector
privado y público, en el ámbito global,
para acelerar el desarrollo de productos
para las "enfermedades huérfanas".
Pero hoy, el florecimiento de nuevas ciencias,
como la geonómica y la proteómica; las revoluciones
en tecnologías para el desarrollo de drogas
y vacunas, tales como los "micro-arrays";
y la creciente concienciación respecto a
los beneficios globales de un mundo más
saludable, significa una oportunidad, sin
precedente, para acelerar el desarrollo
de nuevos medicamentos.
Financiamiento de los Bienes Públicos Globales
para la Salud
Varias enseñanzas importantes están emergiendo
de la experiencia reciente con el financiamiento
de los bienes públicos globales para las
"enfermedades huérfanas":
1. Es deseable trabajar con la comunidad
de partes e interesados para desarrollar
una visión común, un diseño estratégico
y un plan pragmático de acción.
2. Las instituciones existentes en los sectores
público y privado, a menudo están mal preparadas
para responder al desarrollo de productos
y atender a otros desafíos sanitarios.
3. Deben ser movilizados los recursos humanos
de las comunidades que usualmente no se
consideran aliados importantes en la salud
global, tales como las academias de ciencias
y las pequeñas empresas biotecnológicas.
4. Aunque son catalizadores potencialmente
efectivos para las "enfermedades huérfanas",
las asociaciones publico-privadas deben
evitar la expansión no programada de su
misión (el intento de abordar desafíos para
los cuales no fueron diseñadas.
Estrategias para Aumentar la Participación
del Sector Privado
Existe una experiencia considerable y creciente
respecto a las políticas públicas para estimular
el mayor compromiso del sector privado en
la I&D para las "enfermedades huérfanas".
Estas políticas buscan bajar los costos
de la I&D a través de créditos tributarios,
acelerar el proceso de aprobación de drogas
a través de una armonización regulatoria,
y fortalecer las perspectivas de rentabilidad
razonable con regímenes diferenciales de
estructuración de precios, la extensión
de patentes, o los compromisos de compra.
En los Estados Unidos y Europa, se ha legislado
sobre los medicamentos huérfanos invocando
varios de estos mecanismos para estimular
la I&D del sector privado para las enfermedades
poco comunes en el Norte.
Más allá de los incentivos ofrecidos por
el sector público al sector privado, también
se debe reconocer y estimular las iniciativas
desde dentro del sector privado. Programas
patrocinados por diferentes laboratorios
farmacéuticos, como el llamado Acción TB;
el tendente al descubrimiento de una droga
para la tuberculosis en Bangalore, India;
y los esfuerzos en Singapur, para desarrollar
una vacuna contra el dengue, y drogas para
luchar contra la tuberculosis, son todos
ejemplos importantes de iniciativas independientes
del sector privado, relacionados con el
desarrollo de los medicamentos huérfanos.
Estrategias para Incrementar el Compromiso
del Sector Público. De igual, si no de mayor,
importancia es la necesidad de que el sector
público defina un marco de bienes públicos
globales para el desarrollo de productos
contra las "enfermedades huérfanas",
que incorpore oportunidades tangibles de
movilizar recursos estratégicos: humanos,
financieros, materiales y de conocimientos.
La Red Milenio para la I&D en TB y la Coalición
para la I&D en Países con TB Endémica, alineadas
con la Alianza Mundial para el Desarrollo
de Drogas para el TB, son ejemplos de esfuerzos
innovadores, liderados por países del Sur,
para fortalecer la participación del sector
público en la I&D para el proceso de desarrollo
de drogas.
Debe destacarse también la importancia y
eficacia logradas a través de asociaciones
para las "enfermedades huérfanas".
Al aunar los recursos globalmente, estas
asociaciones público-privadas, creadas para
ayudar al problema de padecimientos huérfanos
específicos, alcanzan la escala necesaria
y ayudan a evitar la proliferación de iniciativas
individuales y descoordinadas que tienen
poca probabilidad de movilizar recursos
suficientes.
Ahora bien, el problema de las enfermedades
infecciosas no puede circunscribirse al
de la búsqueda de remedios para las mismas,
sino que debe enfocarse desde el prisma
de la Salud Pública, la prevención, la higiene,
la alimentación... Sin atender prioritariamente
a estos condicionantes, nunca será suficiente
la lucha contra estas plagas, por bien que
lleguemos a conocerlas.
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