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¿Es
peligrosa La Cirugía de la Obesidad Mórbida?
Prof. Dr. J. Álvarez
Fernández-Represa (*)
(Catedrático de Patología Quirúrgica y Clínica
de la Universidad Complutense y Jefe del
Departamento de Cirugía del Servicio de
Aparato Digestivo 1 del Hospital Clínico
San Carlos de Madrid)
En los últimos meses hemos podido leer en
los periódicos que varios enfermos obesos
operados de su obesidad habían fallecido
en el postoperatorio inmediato. Estas noticias
han sido recogidas con profusión en la mayoría
de la prensa escrita, e incluso han sido
noticia en varios telediarios. La opinión
pública, implícitamente, ha culpado al cirujano
como responsable de esas muertes, y varios
profesionales han tenido que afrontar procesos
judiciales nunca agradables. Por otra parte,
ante la repetición de estos hechos, muchas
instituciones hospitalarias han suspendido
las operaciones que tenían programadas sobre
cirugía de la obesidad, y algunos cirujanos
se han negado a operar estos enfermos ante
el riesgo de tener que responder ante los
juzgados de actuaciones perfectamente correctas,
pero que han sido causa de efectos no deseables.
Por todo ello considero que es necesario
hacer algunas reflexiones sobre este tipo
de cirugía, que es bastante desconocida
tanto por el público en general como por
las altas autoridades sanitarias.
Es por todos sabido que se entiende por
obesidad el aumento excesivo de peso debido
un acumulo excesivo de grasa en nuestro
organismo. El Índice de Masa Corporal es
un parámetro que se usa para valorar la
intensidad de la obesidad, y relaciona el
peso y la talla. Está representado por el
cociente de dividir el peso en kilos del
enfermo por la talla en metros al cuadrado.
De esta forma una persona que midiera 1,70m
y pesara 120 kilos su índice de masa corporal
sería 41. Dentro de la obesidad se conceptúa
como obesidad mórbida a aquellos enfermos
que tienen un peso que hace que su índice
de masa corporal esté por enzima del 35.
En los enfermos en que este índice sea 40,
o por enzima de esta cifra, está claramente
indicada la cirugía.
La obesidad mórbida, en puridad, no es una
enfermedad, lo que sucede es que el aumento
excesivo de peso, favorece la presencia
de algunas enfermedades y agrava muchas
de las ya existentes. Por ello en estos
enfermos suelen existir serios problemas
respiratorios, cardiacos, digestivos, como
reflujo gastro-esofágico y colelitiasis,
diabetes con alteraciones importantes del
metabolismo de la glucemia, alteraciones
en el ácido úrico, hipercolesterolemias,
artrosis de las articulaciones de carga,
esto es rodilla y cadera, y muerte súbita.
A todas estas alteraciones se las conoce
como comorbilidades que acompañan a la obesidad
mórbida y estas son las que justifican el
tratamiento quirúrgico de estos enfermos.
En otras palabras el objetivo de las operaciones
de la cirugía de la obesidad es curar o
mejorar las comorbilidades y por tanto el
fin último de esta cirugía no es solo restablecer
un peso ideal o hacer que el paciente tenga
un aspecto estético más saludable.
Tratamiento
El tratamiento de la obesidad puede efectuarse
mediante dietas hipocalóricas, medidas higiénicas,
como hacer ejercicio y deporte regularmente,
o con diversos medicamentos que influyen
sobre el apetito y sobre el metabolismo.
Sin embargo el obeso mórbido debe ser tratado
mediante cirugía, como hemos dicho, dado
que los tratamientos médicos solo consiguen
reducir su peso de forma temporal.
La cirugía dispone de diversos procedimientos
que actúan sobre el tubo digestivo con el
fin de evitar que los alimentos ingeridos
sean absorbidos y por tanto convertidos
en grasa. Esta serie de procedimientos quirúrgicos
que sirven para actuar sobre el peso de
los enfermos se denomina en el lenguaje
médico cirugía bariátrica.
Algunos procedimientos o técnicas consisten
en reducir la capacidad del estómago para
que al ingerir alimentos se distiendan las
paredes del estómago, el enfermo " se llene"
con poca cantidad de alimentos, y al sentir
sensación de saciedad limite voluntariamente
la ingesta. Estas operaciones se conocen
como gastroplastias. Consisten en colocar
unas filas de grapas en el estomago creando
en esta víscera una bolsa con capacidad
limitada y con una salida de la bolsa al
resto de la gran cavidad del estomago también
limitada. Es una operación en la que no
se necesita hacer conexiones de vísceras
abdominales entre sí (estomago con intestino
delgado), y por tanto las complicaciones
que podrían originar este tipo de suturas
entres vísceras no existe. A este grupo
de procedimientos se las conoce también
con el nombre de operaciones restrictivas.
Otra manera de conseguir que el enfermo
pierda peso consiste en hacer operaciones
que eviten el paso de los alimentos por
todo el intestino delgado, para lo que se
efectúan derivaciones del contenido alimenticio
desde el estómago al yeyuno o al ileon sin
pasar por el duodeno o parte del yeyuno.
Este tipo de técnicas se denominan operaciones
derivativas y consisten en efectuar empalmes
entre vísceras para que a manera de punte
el alimento salte de un tramo intestinal
proximal a otro más distal. Estos procedimientos
también se las conoce como operaciones de
by-pass por adopción de un término que está
muy extendido entre los países anglosajones.
En ellas se necesita hacer dos empalmes
o suturas entre el estomago y yeyuno, y
entre diferentes tramos del intestino delgado.
Por ello desde el punto de vista técnico
son más complicadas que las anteriores y
existe el riesgo de que aparezcan complicaciones
como consecuencia de fallos en las suturas
intestinales.
Por último existe otros procedimientos denominados
mixtos en los que se combinan ambos procedimientos.
Riesgos
Cualquier enfermo obeso mórbido que vaya
a ser sometido a una intervención quirúrgica
tiene un riesgo mayor de sufrir complicaciones
que un enfermo que no sea obeso mórbido.
En otras palabras un obeso mórbido sometido
a operaciones menores, como podría ser una
apendicetomía simple, tiene mucho más riesgo
de sufrir complicaciones que un enfermo
no obeso.
Estos riesgos se concretan preferentemente
en:
Alteraciones cardiacas dado que tienen
frecuentemente hipertensión arterial, hipercolesterolemia
y diabetes, lo que les hace más susceptibles
de padecer enfermedades coronarias.
Alteraciones respiratorias manifestadas
por un síndrome de hipoventilación por obesidad,
lo que hace que el enfermo no ventile con
suficiente eficacia sus pulmones y por tanto
la concentración de oxigeno en la sangre
no sea la adecuada y las cifras de anhídrido
carbónico en la sangre también estén alteradas.
A ello suele sumarse un aumento de la hipertensión
de las arterias de los pulmones. Muchos
enfermos obesos mórbidos padecen lo que
se denomina apnea del sueño, esto es una
predisposición excesiva a la somnolencia,
y cuando aparece el sueño existen periodos
alarmantes de apnea fácilmente detectables
por todos los que conviven con estos enfermos.
Alteraciones de la capacidad de defensa
del peritoneo frente a las infecciones.
Las peritonitis, esto es las infecciones
de la cavidad peritoneal, se manifiestan
normalmente por una serie de síntomas y
signos muy evidentes consistentes en dolor
abdominal, dolor a la palpación abdominal,
resistencia muscular, vómitos, etc. Todos
ellos fáciles de detectar por el enfermo
y por el médico. Sin embargo en los enfermos
obesos mórbidos estos síntomas no existen
o se encuentran sumamente atenuados, lo
que hace que infecciones importantes que
asienten en la cavidad abdominal a consecuencia
de fallos o extravasaciones de las suturas
viscerales pasen desapercibidas por falta
de síntomas. En la literatura médica a este
cuadro se le ha denominado "catástrofe abdominal".
De lo anteriormente expuesto se deduce que
un obeso mórbido que va a ser sometido a
una intervención bariátrica tiene riesgos
que son más importantes cuanto más exceso
de peso tenga el enfermo, cuanto más comorbilidades
tenga, especialmente respiratorias y cardiacas,
y cuanto más complicada sea la intervención
a que va a ser sometido.
Además de estos factores que podíamos llamar
generales, hay que valorar también otros
muy dignos de tener en cuenta como es la
experiencia del equipo quirúrgico que va
a realizar la intervención, los medios técnicos
y materiales con que cuente la institución,
la complicación de la intervención teniendo
especial atención a la cantidad de suturas
que se van a realizar dentro del abdomen,
y, por último, la vía de abordaje que se
va a emplear en la intervención, esto es
por vía abierta o a través de laparoscopia.
La vía laparoscopia tiene la ventaja que
evita las complicaciones derivadas de las
incisiones quirúrgicas como son las infecciones
de las heridas y las eventraciones, además
de conseguir una precoz recuperación y un
mejor efecto estético. Sin embargo hay que
tener presente que la vía Laparoscópica
en la cirugía bariatrica es técnicamente
bastante más complicada que la vía abierta,
y por tanto el riesgo de fallos en las suturas
viscerales es mayor.
Debe quedar claro que la cirugía de la obesidad
mórbida es una Cirugía seria, importante,
que no carece de riesgos , y por tanto no
se debe banalizar en absoluto, ni la operación,
ni el postoperatorio.
Por todo lo antedicho parecería que el someterse
a una intervención baríatrica supondría
un alto riesgo para el enfermo, sin embargo
esto no es cierto, por cuanto el riesgo
que tiene un obeso mórbido sin operarse,
y su expectativa de vida, siempre es menor
al riesgo que supone ser sometido a una
intervención quirúrgica.
La indicación de la intervención en el momento
oportuno, la elección de la técnica adecuada
para cada enfermo en particular, la elección
de la institución y del equipo quirúrgico
hacen que el riesgo de la cirugía bariatrica
sea perfectamente asumible y controlable.
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