Farmacéutico de atención primaria, nueva ocupación que requiere especialización


Dr. Eugeni SEDANO MONASTERIO
Doctor en Farmacia por la Universidad de Barcelona.

Los farmacéuticos de atención primaria pueden constituir una fuerza potente y esencial para ayudar a impulsar la utilización racional y eficiente de los medicamentos en los Servicios de Salud que conforman el Sistema Nacional de Salud. Por eso, se cree necesario disponer de un Programa de formación especializada del Farmacéutico de Atención Primaria, que esté perfectamente estructurado y regulado, tanto en su contenido curricular como en los aspectos de acceso y duración, siguiendo el modelo FIR.

Este programa formativo debe garantizar la adquisición de los conocimientos y habilidades necesarios para desarrollar, de manera específica, las funciones derivadas de las principales áreas de competencias requeridas en este ejercicio profesional, las cuales pueden resumirse en cuatro: su trabajo como farmacéutico propiamente, su trabajo como gestor de información, su relación con las personas y finalmente su contribución personal.

En cada una de estas áreas, existen competencias diferentes que definen sus actividades clave que, en esencia son:

Trabajo como farmacéutico

La formación del Farmacéutico de Atención Primaria tiene que garantizar la adquisición de conocimientos básicamente relacionados con el entorno sanitario, el conocimiento clínico y farmacéutico y otros aspectos profesionales.

Por lo que respecta al entorno sanitario, el Farmacéutico de Atención Primaria debe entender la atención primaria en el contexto global del Sistema Nacional de Salud, conocer su estructura y la función y formación del resto de profesionales que la integran, saber cuál puede ser el impacto en el sistema sanitario de sus decisiones, entender la interacción entre el Sistema de Salud y la Industria Farmacéutica y conocer la estructura y funciones de otros proveedores de servicios sanitarios de la comunidad.

Las funciones del farmacéutico derivadas de su integración en las estructuras de planificación y gestión sanitarias y de asesoría a la dirección, exigen el conocimiento de las áreas temáticas correspondientes a planificación sanitaria, organización de estructuras asistenciales y gestión de servicios asistenciales, incluyendo la dirección por objetivos, priorización y la metodología de cálculo y asignación de presupuestos de farmacia con criterios demográficos, farmacoepidemiológicos y farmacoeconómicos .

En relación con los conocimientos clínicos y farmacéuticos, el Farmacéutico de Atención Primaria tiene que poder utilizarlos para optimizar el equilibrio entre eficacia, seguridad y coste de los medicamentos en el ámbito de Atención Primaria, lo que requiere el conocimiento y estudio de los problemas de salud más prevalentes en este nivel asistencial, tanto desde el punto de vista epidemiológico, como clínico y terapéutico. Debe poseer, por lo tanto, de los conocimientos terapéuticos adecuados y entender la complejidad del tratamiento de las enfermedades.

En cuanto a la evaluación de la prescripción de los medicamentos, esta función requiere, además de la necesidad de adquirir amplios conocimientos en materia de farmacoepidemiología, el conocimiento y el uso de bases de datos específicos de prescripción y de una determinada metodología en el diseño, análisis y manejo de los sistemas de información, de manera que estos posibiliten el acceso periódico y regular de los médicos a la información sobre la calidad y cantidad de su prescripción, según los indicadores consensuados en las guías de práctica clínica. Además, la necesidad de impulsar la detección de reacciones adversas al medicamento en toda la red asistencial, hace que deba conocer el sistema de farmacovigilancia, tanto los programas de notificación voluntaria (tarjeta amarilla) como los diferentes tipos de estudios de farmacovigilancia, así como el funcionamiento del sistema creado entre la Agencia Española del Medicamento y los Departamentos de Sanidad de las Comunidades Autónomas.

El Farmacéutico de Atención Primaria es quien garantiza parte de el atención farmacéutica que recibe al paciente. Es importante resaltar que, en este modelo donde el Equipo de Atención Primaria es el responsable del estado de salud de la población y del seguimiento de los pacientes, el Farmacéutico de Atención Primaria está en una posición idónea para impulsar y coordinar las actuaciones de atención farmacéutica, que tienen que llevar a cabo los servicios de farmacia en la atención especializada y las oficinas de farmacia, en relación a la dispensación de los medicamentos y en la ejecución de actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, programadas conjuntamente. Estas tareas requieren que el Farmacéutico de Atención Primaria haya adquirido determinadas habilidades y conocimientos.

La investigación es una faceta que se contempla en el conjunto de tareas de cualquier profesional sanitario. El Farmacéutico de Atención Primaria debe estar preparado para realizar el diseño de los estudios de utilización de medicamentos, estudios farmacoeconómicos y ensayos clínicos sobre medicamentos, donde la actuación del farmacéutico es necesaria desde las dos vertientes: la técnica, a través de su aportación profesional, y la legal, cubriendo los requisitos exigidos por la normativa vigente.

En lo que concierne a los aspectos puramente profesionales, la formación del Farmacéutico de Atención Primaria tiene que garantizar su trabajo de acuerdo con los estándares profesionales, según el código ético farmacéutico, que incluye el mantenimiento de la confidencialidad de la información que utiliza.

El Farmacéutico de Atención Primaria debe comprender los temas relacionados con la dirección clínica y la mejora continúa de la calidad. Tiene que adquirir, por lo tanto, conocimientos suficientes en el campo de la teoría y la práctica de los modelos de gestión de la calidad y los ciclos de mejora continua, para su aplicación, tanto interna en su propio servicio farmacéutico, como externa como a miembro integrando del equipo asistencial que debe desarrollar las políticas de calidad establecidas en su Centro de Atención Primaria.

Finalmente, el Farmacéutico de Atención Primaria debe conocer la legislación que rige la prescripción y dispensación de los medicamentos y productos sanitarios en general y la que rige la prestación farmacéutica y complementaria en particular.

Trabajo con la información

La formación del Farmacéutico de Atención Primaria tiene que garantizar su capacidad de obtener información, analizarla y aplicarla correctamente, lo que requiere un adecuado adiestramiento en técnicas de información y documentación bibliográfica, que permita la búsqueda de fuentes relevantes y actualizadas, selección de información validada, evaluación crítica de la literatura y elaboración de información útil para la atención primaria de salud y su disfunción. Además de adquirir las habilidades necesarias para el desarrollo de centros de información de medicamentos y la resolución rápida, fiable y útil de las consultas del equipo asistencial y de la población en general.

Las tareas de formación tienen que incluir necesariamente contenidos relacionados con el conocimiento de la metodología de selección de medicamentos, incorporando el conocimiento de bases de datos biomédicas, lectura crítica de la información y aplicación de los criterios estadísticos y farmacoeconómicos.

Trabajo con personas


La esencia de esta área de competencia es la capacidad de liderazgo, el trabajo en equipo y la comunicación.

El desarrollo profesional del Farmacéutico de Atención Primaria se realiza en el marco de una estrategia que persigue la mejora de los hábitos de prescripción con el fin de optimizar el uso de los medicamentos. Esto implica que el farmacéutico de Atención Primaria debe conocer la metodología para el estudio, diseño y evaluación de intervenciones para mejorar la efectividad y eficiencia del uso de medicamentos en la práctica clínica.

Este hecho plantea diversas exigencias formativas. Por un lado, es preciso que sepa liderar individuos, equipos y proyectos, proporcionando una dirección clara, motivación y apoyo a las personas y equipos en la línea de las necesidades de la organización, y, por el otro, el farmacéutico ha de conocer la metodología del trabajo en equipo, para desarrollar y mantener relaciones de grupo, entender y respetar las capacidades y prioridades de sus colegas, cuya contribución tiene que ser capaz de estimular, haciéndolos partícipes de la toma de decisiones relevantes.

Asimismo, dado que la tarea de información y formación va dirigida fundamentalmente a un colectivo numeroso (médicos de familia, residentes del programa formativo de medicina familiar y comunitaria, personal de enfermería y población general), tienen que conocerse las técnicas de comunicación, tanto a grupos en las sesiones farmacoterapéuticas, como personas individuales mediante entrevistas ("face to face"), siendo necesario el conocimiento de la metodología a seguir en este tipo de intervenciones y la evaluación de las mismas.

Finalmente, la promoción de la educación sanitaria en la población en materia de medicamentos, exige que estos profesionales cuenten con las habilidades necesarias para la detección de las necesidades de educación, así como que conozcan las técnicas de difusión que posibiliten la elaboración del material informativo necesario y adecuado.

La contribución personal

La esencia de esta área de competencia se relaciona con la forma de ser, de trabajar y de pensar de este profesional.

El Farmacéutico de Atención Primaria como el resto de profesionales, tiene que aprender a responsabilizarse de su propio desarrollo y de sus actos. Debe trabajar con seguridad, flexibilidad y autoconfianza , además de mostrar motivación y credibilidad delante el resto de colegas.

En lo que concierne a su manera de trabajar, debe ser capaz de establecer prioridades y objetivos y alcanzar resultados en línea con las necesidades de la organización, tiene que identificar nuevas funciones y superar obstáculos en un entorno de cambio y tiene que ser un agente "facilitador" para el sistema sanitario.

En relación con su manera de pensar, hace falta que el Farmacéutico de Atención Primaria sea capaz de generar opciones prácticas y creativas para la resolución de problemas, hace falta que detecte oportunidades de cambio, que entienda las futuras consecuencias de sus actos y que sepa cuándo es necesario cuestionar realmente la práctica habitual.

En definitiva, la consecución de estas áreas de competencia por parte del Programa de formación especializada del Farmacéutico de Atención Primaria, requiere la adquisición de conocimientos en las áreas y disciplinas siguientes:

1. Documentación, información y formación sobre medicamentos

2. Selección de medicamentos

3. Evaluación de la utilización de medicamentos

4. Docencia e Investigación

5. Estrategias de intervención en Atención Primaria

6. Farmacovigilancia

7. Educación sanitaria

8. Coordinación entre niveles asistenciales

9. Asesoría técnica a las estructuras de planificación y gestión sanitaria

10. Garantía de calidad en atención primaria

Esta propuesta de Programa de formación especializada del Farmacéutico de Atención Primaria con el contenido curricular expuesto y con una duración de tres años, debería desarrollarse en centros de atención primaria que dispongan de servicios farmacéuticos autorizados que hayan sido acreditados para la docencia de postgrado, en el marco de especialización FIR. Uno de los elementos importantes de acreditación docente sería que el propio centro de atención primaria estuviera incluido en el programa de formación en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria.

Los farmacéuticos que optaran por obtener la titulación de esta nueva especialidad de Farmacia de Atención Primaria, tendrían que superar la prueba general FIR, realizar los tres años de formación reglada en un servicio acreditado y demostrar la adquisición de los conocimientos y las habilidades del programa formativo.

Conclusiones

El desarrollo de las diferentes actividades que desarrolla el Farmacéutico de Atención Primaria, posibilita una mejora continua de la calidad de la prescripción de medicamentos y productos sanitarios. Actualmente, la Atención Primaria de Salud cuenta con información sobre la calidad de la prescripción, mediante una monitorización realizada con indicadores cualitativos de la misma; este conocimiento ha permitido la definición de una estrategia de cambio, su introducción, y como consecuencia, la mejora de los hábitos de prescripción en el sentido de incrementar la calidad de la farmacoterapia aplicada a los pacientes.

La valoración positiva de las actividades desarrolladas por los farmacéuticos de atención primaria está avalada por la opinión que otros profesionales de Atención Primaria han manifestado, en el sentido que, incrementar la formación de los médicos en el uso racional de los medicamentos y proporcionar periódicamente información de indicadores de calidad de la prescripción, tienen un impacto muy positivo sobre el uso apropiado de los fármacos y la reducción de los problemas relacionados con los medicamentos, todo en el marco de una estrategia de mejora de la calidad asistencial.

Desde el punto de vista legal, el hecho que los Servicios Farmacéuticos de Atención Primaria queden regulados en todas las Leyes de Ordenación Farmacéutica de forma tan exhaustiva, con unos contenidos tan específicos, evidencia, la necesidad de dotarlos con personal especializado y debidamente formado.

El papel del farmacéutico de atención primaria, como asesor y gestor del conocimiento del medicamento y facilitador del consenso en las actividades farmacoterapéuticas realizadas en las áreas de salud, otorga más relevancia a la necesidad de proveer una formación de puesto grado estructurada y regulada a los profesionales encargados de implantar estas actividades.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un desarrollo profesional farmacéutico que es claramente demandado por los Servicios de Salud, y que requiere de unos conocimientos específicos mínimos que garanticen la obtención de los objetivos propuestos con el nivel de calidad necesario. Sin embargo, las áreas de conocimiento que son necesarias por este servicio profesional no son abordadas actualmente en los procesos formativos de otras especialidades de Farmacia, donde se puede encontrar algún aspecto , pero insuficiente e inadecuadamente tratado.

En consecuencia, dado que no se dispone en ninguna de las especializaciones actuales de Farmacia de un currículum formativo que satisfaga las áreas de conocimiento imprescindibles con la extensión y orientación adecuadas, y siendo evidente la necesidad de una formación específica para estos profesionales, es indispensable disponer de un proceso de formación específico para farmacéuticos de Atención Primaria en el marco de una Especialidad legalmente reconocida y obtenida a través del sistema FIR.