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¿Afecta
el cambio de hora a nuestra salud?
Jesús SÁNCHEZ MARTOS
Catedrático de Educación para la Salud.
Universidad Complutense de Madrid.
Como cada año desde 1981, y en cumplimiento de
la 7ª Directiva del Consejo de Europa, acabamos
de retrasar una hora el reloj del tiempo, mientras
que nuestro reloj orgánico tardará un par de semanas
en ajustarse a este nuevo horario, que tiene como
objetivo el ahorro de más de 11.000 millones de
pesetas en energía.
Las
funciones de nuestros órganos centinelas más importantes,
se regulan en base a los denominados ritmos circadianos
(alrededor del día), estableciendo dos ciclos
bien diferenciados como el día y la noche, la
vigilia y el sueño. Así las funciones cerebrales,
vasculares y cardíacas, dependen de la secreción
de cortisol y otras muchas hormonas importantes
de nuestro organismo, responsables en definitiva
de la regulación de la temperatura, la tensión
arterial, la sudoración, la eliminación de orina,
la respiración y la fuerza y frecuencia cardiaca.
Si bien es cierto que el retraso del reloj que
practicamos cada mes de Octubre es más llevadero
que el adelanto de Primavera, cuando incluso podemos
tener más tiempo para realizar ejercicio físico
al atardecer una hora más tarde, no es menos cierto
que cualquier alteración en el reloj del tiempo,
se traduce por pequeñas alteraciones en el reloj
orgánico que regula nuestras principales funciones
vitales, llegando a producir sobre todo alteraciones
del sueño, aceptadas por la mayoría de los especialistas
de las muchas Unidades del Sueño que existen en
los hospitales españoles. Y como es lógico, las
alteraciones del sueño, por pequeñas que éstas
sean, pueden llegar a contribuir en el rendimiento
laboral y escolar, pudiendo en alguna ocasión
ser el factor desencadenante de un accidente laboral,
o incluso un accidente de tráfico.
A partir de ahora nos acostaremos una hora más
tarde de luz y lógicamente con un poco más de
sueño, lo que se convertirá en un claro beneficio
para aquellos que se duermen a las dos o a las
tres de la madrugada, mientras que nos levantaremos
una hora más pronto de luz y con algo más de sueño.
El día se acabará antes, porque se hace de noche
una hora más temprano, lo que psicológicamente
contribuye a aumentar los sentimientos de tristeza,
y a que nos recojamos un poco antes sin ganas
de realizar ejercicio físico al aire libre.
Pero a pesar de todo ello, no debemos preocuparnos
demasiado, porque nuestro organismo se ajusta
perfectamente a estos cambios en un par de semanas,
gracias a la regulación circadiana de la secreción
de nuestras hormonas centinelas como el cortisol,
la adrenalina y la noradrenalina, entre otras.
En éste, como en otros muchos casos no es recomendable
la práctica de la automedicación.
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