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Estafa con complicidades
Emilio Martínez (Madrid)
Cinco toros de EL SIERRO, mal presentados en general
con tercero chico, descastados e invadidísimos.
6º, sobrero, de TORRES GALLEGO, justo de trapío,
encastado. CURRO DÍAZ: silencio, saludos con algunas
protestas. IVÁN GARCÍA: silencio tras aviso; silencio.
LUIS BOLÍVAR: silencio; vuelta con protestas.
Plaza de Las Ventas. 1 de octubre. Segunda de
abono. Tres cuartos de entrada.
Uno de los más famosos gritos de guerra del sanedrín
sabio que es el tendido 7 de Las Ventas, "¿a
quién defiende la autoridad?", cobró su máximo
sentido este domingo 1 con la pantomima que se
representó sobre el ruedo. Con culpabilidad de
la autoridad, le llamaban Trinidad (López),
al presidente -aunque mejor habría sido llamarle
Don Tancredo, y algunos epítetos y graves
acusaciones se escuchaban en los tendidos cuando,
erre que erre, inasequible al desaliento y sin
defender a la sacrosanta y pagadora afición, mantenía
en el ruedo la pasarela de inválidos de El Sierro.
Frente a ellos los coletudos quedaron inéditos
o casi, como se realta más abjo (lo del
casi, digo/escribo). Pues en lo que estrictamente
puede entenderse como crónica de lo acontecido
sobre la arena venteña, poco más que añadir. Bueno,
sí. Que en el desafuero hubo un culpable en grado
total, el ya citado usía, -le llamaban Trinidad
y cosas peores-, pero también complicidades varias.
Por ejemplo la de los veterinarios aprobando semejante
corriducho de bicornes, quizás los cuernos fueran
lo único íntegro, desigualmente presentados aunque
en general feos de hechuras y justos de trapío.
Y también la del que en representación del equipo
de facultativos se subió al palco y no parece
que aconsejara a Trinidad -le llamaban cosas peores-
que aflorara el moquero verde para devolver al
corral a los cinco lisiados animaluchos de la
divisa salmantina.
Mas también la empresa, anunciando este hierro
indigno no sólo de aparecer en la Feria de Otoño,
sino ni siquiera en la Monumental, porque ya se
sabe el pésimo momento que atraviesa todo lo descendiente
de Atanasio (por cierto el viernes nos han clavado
otro hierro de este encaste, tan desprestigiado
y fracasador en las últimas campañas en Madrid
el de Sepúlveda.
Esto es un atraco
Y también tiene su parte de responsabilidad
la Comunidad, a través del Consejo Taurino, que
aprobó estos carteles con semejante bazofia táurica,
aunque eso sí, allí estaban muchos de ellos sacando
pecho y/o pechuga en el callejón… tan contentos
ellos, tan contentos mientras los graderíos ardían
en protestas y en gritos como "manos arriba,
esto es un atraco", o "sinvergüenzas, sinvergüenzas"
o "fuera del palco".
De modo que el artista Curro Díaz pasó
desapercibido con semejante mulos con cuernos,
al igual que el ortodoxo Iván García, para
qué vamos a entrar en detalles. Como Luis Bolívar
en su primero. Pero el colombiano, ni sombra
de aquel novillero arrebatador, valiente y clásico
que otrora fuera figura de su escalafón y triunfara
en Madrid.
Pero le tocó el encastado sobrero de Torres Gallego
-con el que se lucieron sus subalternos: Pedro
Calvo y Domingo Navarro en banderillas,
y Vicente Yesteras bregando- y aunque empezó
bien con la izquierda y a distancia, su labor
se fue diluyendo por su encimismo, ventajismo,
retorcimiento y falta de calidad, que remató con
un horroroso bajonazo. Como el que sufrieron los
asistentes al festejo o lo que fuera aquello por
las causas ya relatadas. Una estafa táurica. Y
van...
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