Orejas devaluadas

11/05/2006
Rosa Jiménez Cano

Plaza 2ª Feria. Lleno.Toros de Victoriano del Río desiguales de presentación. Nobles y descastados. Casi todos escasos de fuerzas y acometividad. Luis Miguel Encabo: Silencio y oreja. César Jiménez: Oreja y oreja. Eduardo Gallo: Silencio y orejasde

Justo al otro lado de la calle, tenemos una turba de pseudoestafados haciendo guardia. Se ponen ahí, en la puerta del Fórum Filatélico para que no se les lleven la pasta. Como si eso lo fuesen a hacer ahora. Algo parecido pasa en la plaza. Los del fraude inversor multiplicaban los sellos como churros. En la plaza dan las orejas a granel. Sólo falta que te las den el domingo con los suplementos del periódico. Por tener un mayor número de orejas en la reseña no es mejor esta tarde que otras muchas, sólo que más de uno se apunta un tanto.

Cuanto más se multipliquen, cuantas más se concedan sin méritos suficientes menos valen. Después pasará como con los sellos o estampitas (¿de algún lado vendrá lo del timo de la 'estampita'? Ahora versión 'reloaded') que unas pierden valor y otras permanecen en la retina del aficionado. En gran parte, su calidad nace del material empleado en la obra.

Los toros de Victoriano del Río no fueron los marmolillos descastados que acostumbran. Siguen justos de casta y presentación pero han salido ganando en docilidad y movilidad. César Jiménez y Encabo pusieron voluntad. El segundo, ya veterano, demostró que tanto en los toros encastados como con los que vienen y van sabe tomar precauciones sin que lo parezca, sin terminar de estar bien pero tampoco mal.Una tanda al natural terminó por aflojar una benévola petición.

César Jiménez lleva cuatro orejas en cuatro toros. Pero todavía no ha cortado dos a ninguno. Tardará en hacerlo si mantiene la costumbre de no dar una lidia de principio a fin. Buena su primera estocada y entregada la faena del cuarto. Salvo un tanda en su primero al natural, faltó la ligazón sin esconder la pierna, el planteamiento de una faena en un lugar concreto. Y sobre todo el ser capaz de someter a los toros. Con el ganado que está matando esa incógnita permanece.

Como nuestros vecinos, los vendedores de rentabilidades ficticia, llena su faena de posturas y gestor academicistas de cara a la galería. ¿Desde cuándo en una plaza teóricamente seria se jalea un comienzo de faena arrodillado? La única oreja que tuvo un valor intachable, sobre todo por su concepto del toreo, por su entrega e intención de impregnar de pureza lo que hace, es la de Eduardo Gallo. A ver si un día también les da por inspeccionar en la plaza, como en los vídeos de Constan.