Querer
y poder
13/05/2006
Rosa Jiménez Cano
Plaza de toros de Las Ventas. 3ª de feria
de San Isidro. Toros de Lleno. 5 Toros de la ganadería
de Garcigrande correctos de presentación salvo
el primero y un remiendo, 4º , de José Luis Pereda,
con genio y encastado. David Fandila "El Fandi",
ovación con saludos tras leve petición y silencio.
Sebastián Castella, oreja y palmas tras dos avisos.
Pedro Gutiérrez "El Capea", división al saludar
y silencio.
Castella quiere y terminará saliendo
en hombros en Madrid. Prefiero lo que hizo ayer
en Las Ventas, aún siendo incapaz de hacer con
el encastado quinto, -ensució una entregada actuación
al final de la faena- que la triunfalista tarde
con los de Victoriano del Río a excepción de las
intenciones de Gallo.
A buen seguro que le hará ponerse a pensar cómo
y cuánto debe medir los toros en el caballo y
someterlos en el comienzo de faena para no andar
pasando estragos con la casta. El de Pereda, con
genio y la defensiva, fue un toro difícil pero
que se mereció el premio del aficionado. Vendió
cara su vida. Sonrojó al matador con dos avisos
y hasta le hicieron falta dos estocadas. Acometía
a lo que tenía a mano, se le vencía por el izquierdo.
Es decir, que Castella tenía que haberse puesto
mandón y, si se daba el caso, artista, No esperaba
el temple de El Fandi, quizá hizo el quite
artístico de la feria y el de la providencia.
Comienza a ejercer con acierto de director de
lidia. Sólo puso un par, el tercero de su segundo
que mereciese las palmas porque fue el único en
que salió de la suerte con torería, temple y haciendo
la suerte hasta dejar parado el toro. Si sigue
por esta línea y cambia el tipo de toro, podría
llegar a gustar al aficionado. Lo de la muleta
lo dejamos para mejor ocasión, sigue a toda revolución.
No quiso abusar saliendo a saludar una ovación
merecida, al contrario que el confirmante.
El Capea querrá pero no podrá. Ha toreado
más vacas en su vida que muchos de los que llevan
cinco años de alternativa. Lo tiene todo en casa
y sigue sin asimilar que, para empezar, el torero
es un arte. Además de una técnica a emplear con
el toro que tenga delante. Imposible labor esta
cuando no tiene en mente una faena; da un pase
por aquí, otro por allí, acompañados siempre por
ademanes de cabeza como al que le estorba el flequillo.
Le falta modestia: eso de saludar por su cuenta
para que quede en la reseña.
Un par de toreros quisieron. El Capea no pudo,
ni queriendo.
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