Oreja
para 'Speedy Ferrari'
15/05/2006
Emilio Martínez
Quinta de la feria de San isidro. Cinco toros
de Carriquiri, bien aunque desigualmente presentados,
flojos y mansotes en general con 2º y 3º encastados.
5º,sobrero de Escribano Martín, con trapío y casta,
manso y brusco. Víctor Puerto: silencio, silencio.
Antonio Ferrera: división, oreja protestada. Iván
García: silencio tras aviso, silencio. Plaza de
Las Ventas. 14 de mayo. Lleno de 'no hay billetes'
Dice
el refrán español, sabio como todos los asertos
populares -ojo, no confundir; de pueblo, no de
PP- que al que da lo que tiene no se le puede
pedir más. Pues eso. Digo que eso es lo que acontece
con el supersónico 'Ferrari' -léase Ferrera-,
que con sus formas de Fórmula 1 desaprovechó un
encastadísimo bicorne, el segundo, y emocionó
con el sobrero, de similar catadura pero más violento,
para llevarse el único trofeo de una tarde en
que Puerto, sin colaboración de sus enemigos,
eso sí, anduvo como ausente en pena e Iván
García, lo que anduvo fue más espeso que de
costumbre.
De modo que el protagonismo fue para 'speedy Ferrari'.
Mayormente con el sobrero, un manso de libro que
barbeó tablas de salida y con el que encendió
a los tendidos ya con los rehiletes a base de
entrega y coraje, jugándosela de verdad de verdad
de la buena en el tercer par al quiebro y requiebro
(hizo dos, uno con los palitroques y otro sin
ellos) por los adentros. Después, ya con la flámula,
se fajó y rebozó con un animal cuya casta le llevaba
a embestir como un brusco huracán, sobre todo
por el pitón derecho.
Ferrera, hecho a cien mil galernas, nos puso a
los espectadores una aguja de emoción y angustia
en el esófago, que sólo se borró tras el estoconazo
a ley que le reportó una oreja en su esportón.
El sanedrín sabio del 7, y otros aficionados,
la protestaron con razón posiblemente pues aquel
vendaval de embestidas, una vez enfrentado, pedía
mayor sutileza y ortodoxia, quizás…pero el que
da lo que tiene. Como en el segundo, cambiado
con sólo dos picotazitos, también encastadísimo
pero de mejor tranco y con el que las formas supersónicas
de 'speedy' cuadraban menos, por lo que los críticos
no tragaron y sí los del clavel.
Habíase una vez un coletudo ortodoxo y vistoso
que saboreó el éxito en Las Ventas, un tal Víctor
Puerto. Pero hace tiempo, mucho tiempo ya.
Bien es verdad que al madrileño/manchego en poco
le ayudaron sus bicornes, flojos y sosos. Pero
no lo es menos que él no dio en ningún momento
otra sensación que una mala fotocopia del otrora
triunfador, perdiéndose en dos trasteos insulsos
y de las JONS.
No llegó a tanto, pero el otrora inspirado y clásico
-sin exageraciones- Iván García, demudó este domingo
en la vulgaridad con su tercero, codicioso, y
con el que no se entendió en ningún momento. Un
punto mejor iba la historia en el que cerró festejo,
destacando un quite por ajustadísimas chicuelinas
que presagiaba luz en el túnel para el turno muleteril.
Mas no. Porque el bicorne perdió las pocas fuerzas
que lucía y se dedicó a topar más que a embestir.
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