Otro
fracaso de El Juli... Y van...
16/05/2006
Emilio Martínez
Sexta de la feria de San isidro. Toros de
Fuente Ymbro. Desiguales de presentación: 1º y
6º con trapío, 5º anovillado. Mansos en general,
excepto 3º; escasos de casta, excepto 1º, y complicados.
Todos flojos. Finito de Córdoba: pitos, bronca.
El Juli: silencio, pitos. Miguel Ángel Perera:
palmas, silencio. Plaza de Las Ventas. 15 de mayo.
Lleno de 'no hay billetes.'
En cuanto no sale la 'tonta del bote'… Vaya figuras,
por El Juli; figuritas, por Perera, y figurones,
por Finito, que tiene la fiesta actual.
Vaya. Una corrida de Fuente Ymbro, que se esperaba
con casta como suele ser la marca de la casa,
defraudó en tal aspecto. Pero eran toros de lidia,
complicados y difíciles, con matices y gradaciones.
Pero toros de lidia. Que no justifican el petardo
de El Juli, el bochorno y desvergüenza
profesional de Finito ni la oscura tarde
de Perera, quien al menos en su afán de
triunfar, se la jugó a cambio de un achuchón de
pronóstico reservado en el muslo derecho que milagrosamente
no fue más.
Vaya brindis de los coletudos en su primer bicorne
al Rey, que el domingo estuvo en Barcelona con
Alonso y este lunes en los toros. Vaya. Ni que
fueran republicanos. Porque brindar "pa no
hacer na" es una tomadura de pelo, cual señalaba
con gracejo cañí un castizo ataviado con el traje
madrileño chipén. Y una tomadura de pelo mayor,
al resto de espectadores que sí pagaron su boleto,
fue lo que realizó (no relaizó) este Finito nacido
en Sabadell.
Su primer enemigo, el único que alboreó algo de
sangre encastada, se llamaba 'Pijotero' y con
él, el coletudo no hizo un 'pijo', pasándose el
tiempo de birlongueo bailongo y tal, ante este
bicho que quería pelea y que le desbordó. Pero
Finito se guardaba en la recámara una sorpresa
de auténtico hombre sin vergüenza profesional.
Ante el cuarto ni disimuló ni se 'tapó'.
Echó por la calle de en medio tras quitarle las
moscas durante un minuto cincuenta segundos (récord
mundial) y endilgarle un sartenazo con el estoque.
Si la empresa sigue en 2007 y tiene dignidad no
debe contratarle, aunque ninguna de ambas cuestiones
es segura, pues actuaciones similares llenan el
oprobioso 'currículum' del de Sabadell en Las
Ventas, sin que ello haya impedido su presencia
de nuevo en los carteles.
Claro que lo de El Juli, con un punto mayor de
ética deontológica, también es de juzgado de guardia,
aunque virtual. Porque con 'Volandero', su primer
enemigo, sus inquietos pies también remedaron
el nombre del animal, que aportó un punto de codicia
suficiente para que el coletudo no supiera lidiarlo
ni mucho menos, ni otra cosa que emborracharlo
de trapazos políticamente neutrales y correctos:
ora por el pitón derecho ora por el izquierdo.
Y después redondeó su enésimo fiasco en Madrid
ante el quinto, con cierto sentido y peligro,
pero no para que una figura como él -me refiero
a El Juli- anduviera tan zarrapastroso como el
peor Litri, que ya es decir/escribir. De
modo que el más joven y ambicioso de la terna,
Miguel Ángel Perea, fue el único que le
echó agallas en su lote. En el primero, la excepción
de la tarde, porque se empleó en el caballo, parecía
que iba a cuajar faena, pero tras avisarle el
animal dos veces a la tercera le prendió y revolcó,
acabándose todo ahí, pues aunque Perera volvió
a intentarlo en un derroche de testosterona, el
bicorne se rajó.
A pesar de la paliza, el extremeño hizo el esfuerzo
de enfrentarse al sexto, que fue de mal en peor
en su catadura, por lo que Perera se limitó a
justificarse y a matarlo de una gran estocada.
Con ello fue el único de los nombres acartelados,
ganadero incluido, que se salvó de la quema.
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