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Los gestos y las
gestas en el ruedo
02/06/2006
Rosa Jiménez Cano
22ª San Isidro. Lleno de 'No hay billetes'.
Toros de Adolfo Martín, agalgados y con bien armados,
alguno casi cornipaso como el espectacular sexto.
Destacó el tercero por su nobleza. Juan
José Padilla, silencio y división tras aviso.
Antonio Ferrera, silencio y vuelta tras aviso.
Domingo López Chaves, ovación con saludos y ovación
con saludos tras aviso.
La polémica tendría que estar centrada
en el juego tal o cual toro. De si Chaves estuvo
o no a la altura del tercero. Si tendríamos
que haber premiado más a dos espadas que
dieron la cara en lugar de centrarnos en la actuación
de un jeta.
Sin embargo, la polémica -ahora que parecía
tranquilito- la protagoniza un torero Disney,
por lo fantasioso, fantasmón y el gusto
por los disfraces como Padilla. Esta mezcla de
SuperLópez con montera de Mickey Mouse
se rio de un público que, acertado o no,
es soberano.
No hay espectáculo en que se falte al
respeto a los" profesionales de pasar por
taquilla" -frase del añorado Joseto
Albero- y no pase nada. Sólo en este.
La provocación no fue sólo desde
el callejón, sino también en la
arena cuando se paseaba con la capa al viento.
El desconocimiento de la liturgia puede tener
un pase, deslucir la actuación de un compañero
no. Mientras los demas pasan apuros, él
se mofaba. El quite final no tiene nombre, lo
que faltaba ¡tocar las orejas al toro de
un compañero!
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