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Encabo se 'merienda' a El Juli y El Cid
28/08/2006
Emilio Martínez
Toros de JUAN ALBARRÁN, escasos de trapío, salvo 1º y 6º, discretos; mansotes y noblotes, con 4º encastado; flojos, con 2º y 3º inválidos; sospechosos de pitones. LUIS MIGUEL ENCABO: oreja; dos orejas. EL JULI: silencio; bronca. EL CID: pitos; oreja. Plaza de Colmenar Viejo. 28 de agosto. 3ª de feria. Casi tres cuartos de entrada.
A gorrazos, por su facilidad, y a grandes capotazos y muletazos, por su torería. Así cascabeleó en Colmenar este lunes Luis Miguel Encabo, harto de estar casi siempre condenado a galernas –léase encierros duros- con la corridita de Albarrán, preparada para las dos figuras –a veces figuritas y a veces figurones-del cartel. El Juli y El Cid. Pero resultó que la figura de verdad de verdad de la buena fue Encabo, que se merendó a ambos. Es un toque de atención de uno de los coletudos más completos con que cuenta hoy la depauperada fiesta.
Encabo, capaz, cabal y lidiador con los hierros difíciles, también tiene clasicismo, hondura y ortodoxia con percal y flámula –e igualmente con los rehiletes-, como demuestra en las pocas ocasiones en que le ponen con toritos de pitiminí, como estos de Albarrán. Ya en el primero, junto al último, los únicos medianamente presentables para la categoría y tradición de Colmenar, se lució con sus verónicas de manos bajas y una faena entonada y merecedora de oreja ante un bicho que no se empleó y llevaba la fosca carota muy por arriba.
Pero su climax llegó con el cuarto, un castaño que no peleó en varas, pero en el que apareció la extraña –en estos tiempos posmodernos- virtud de la casta. Y que pedía credenciales de torero/torero, con ética, estética y mando en plaza. El que le aplicó Encabo, quien ya se había lucido de nuevo al recibirlo con el capote y en un quite por ceñidísimas y bellas chicuelinas, antes de banderillearlo fácil y espectacular como al anterior. Después le otorgó al burel la ventaja de la distancia, pero lo sometió con temple y ligazón, con la plusvalía añadida del arte con que lo toreó por ambos pitones en un rodalico de terreno.
Fue una faena emocionante, como siempre cuando hay casta en el bicorne y pundonor (o casta humana, con perdón) en el coletudo, y que cerró con una sinfonía de ayudados que constituyeron auténticos monumentos escultóricos cincelados en oro. Justo premio del doble trofeo y un mensaje a las (otras) figuras (él también lo es), que ya se encargará su apoderado Corbelle de publicitar, cual es su obligación: “Tomen nota”, que decía el inolvidable Juncal.
Claro que a la máxima figura (en taquilla) le dio igual el repaso de su compañero. Pues frente al lote de menor trapío, no llegó a interesar en ningún momento por su buen quehacer. En su primero, porque era un inválido al que trapaceó con brevedad. Mas, sin ética ni estética, sí interesó, para mal, su pésimo quehacer, ante el quinto, de similar catadura que el resto y con un molesto punteo.
Ahora El Juli sí caló mucho en los tendidos... por su falta de respeto al público. al que dejó que le dieran leña/leña en varas y como no se murió, echó por la calle de en medio y lo pasaportó sin intentar nada. “Muy profesional, muy profesonal”, que soltaba irónicamente Manquiña en esa gran película que fue ‘Airbag'; muy profesional…por la otra punta y olé.
“Tú necesitas toros y no becerros”, le espetaron, por otro lado y desde los tendidos, a Manuel Jesús ‘El Cid, mientras se enfrentaba, es un decir/escribir, a su primero, de supina invalidez sobre su cuasi ínfima presencia. Sería a ‘El Cid' que conocimos en 2004, 5 y principios de 2006, Porque el actual, para desgracia de la fiesta, es una pobre calcamonía de aquel.
Como demostró en el que cerró plaza, de un trapío mediano al menos, con el que anduvo eléctrico, trompicado e inseguro. Aunque su calidad es tanta que con algunas fruslerías sueltas, un espadazo efectivo y las (justas) ganas del cotarro de folinchar a El Juli, se llevó una oreja (injusta) con la que se ‘tapó', mientras Encabo salía en volandas por la puerta grande y la máxima figura, ejem, ejem...(lo es en honorarios), entre almohadillazos y olé también.
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