| Gastronomía,
enología y cultura en Ciudad Real Gustavo de ARÍSTEGUI
SAN ROMÁN (Madrid) A Ciudad Real le pasa en buena medida con
el resto de España lo que a España le pasa con el resto del mundo. Ciudad Real
es muy conocida por muchas de sus cosas buenas, pero no por todas ellas y, quizá,
ni siquiera por las más importantes. De igual modo a España, que tiene una imagen
cada vez mejor en la opinión pública internacional, se la conoce por su clima,
parte de su Historia, sus playas, una pequeña parte de su gastronomía, algunos
-muy cultos- por su excepcional historia del Arte y su cultura.
Ciudad Real es la tercera provincia más grande de España, con una extensión mayor
que la del Estado de Israel o el doble que el de la República Libanesa. El 85%
de su población reside en ciudades o pueblos grandes y tiene un carácter marcadamente
urbano, a la vez que profundamente relacionado con el ámbito rural. Se trata de
una de las provincias más heterogéneas, por paisaje y por carácter de sus diferentes
comarcas, cada una tiene una geografía física diferenciada, una historia rica
y larga y costumbres, estructura económica y tradiciones también variadas.
Ciudad
Real, y Castilla-La Mancha en general, tienen posibilidades inmensas de crecimiento
económico por tener un cierto número de mercados emergentes muy cerca de mercados
saturados, los casos más claros serían el del turismo de corta estadía, de carácter
rural, ecológico, cinegético, cultural o gastronómico. Sus dos parques nacionales,
sus hermosos parajes, sus llanuras, valles y montes son hogar de una rica diversidad
ecológica, y alberga alguno de los paisajes más espectaculares de nuestro país.
Mención aparte merece su emergente gastronomía, cuyo desarrollo se me
antoja paralelo al de la industria agroalimentaria, tanto vinícola como oleícola.
Las tres se influyen mutuamente y hoy encontramos en algunos lugares de la región
auténticas catedrales del buen comer, como Las Rejas de Las Pedroñeras
en Cuenca, Adolfo en Toledo y, en Ciudad Real, por mencionar algunos pocos
(no he tenido tiempo de visitarlos todos aún) el Miami Park, el San
Huberto, o la Tasca de Ariánt en la capital, y también El Corregidor
de Almagro, precioso restaurante situado en el corazón mismo de una de las
más hermosas ciudades de Castilla. Decía Paul Bocusse que para
ser potencia gastronómica un país tenía que tener una sólida y variada cocina
regional y una larga tradición culinaria. Castilla-La Mancha y Ciudad Real tienen
ambas cosas, sobre lo primero huelga comentar, pues quién no sabe lo que son las
gachas, las migas o el pisto y, sobre lo segundo, conviene recordar que el recetario
manchego se encuentra recogido en el mismísimo Quijote. Sólo sobre estas
bases se puede innovar e inventar, puesto que en gastronomía como en todos los
ámbitos de la vida, sobre la nada, nada puede construirse. Le vaticino un futuro
brillante a la gastronomía castellano-manchega y ciudadrealeña en concreto que,
de la mano de comprometidos empresarios y audaces profesionales van a dar mucho
que hablar en muy poco tiempo. Los
vinos de Castilla-La Mancha y sus muchas denominaciones de origen, y los de Ciudad
Real muy en particular, empiezan a ser más conocidos, ya era hora, en el resto
de España. Ciudad Real es quizá la provincia en la que el movimiento cooperativista
tenga mayor fuerza de toda España, pues con 490.000 habitantes, 160.000 son miembros
de alguna cooperativa, lo que significa que estadísticamente en cada familia ciudadrealeña
hay, al menos, un socio de cooperativa. Los vinos de Ciudad Real eran conocidos
y apreciados en muchas partes de España y Europa en su producción a granel, no
en vano podría decirse que en España en general y en Ciudad Real en particular,
el mercado del granel se encuentra entre los más cuidados y de niveles de exigencia
de calidad de cuantos hay en todo el continente europeo. Sin embargo, hoy sus
vinos se elaboran para otro tipo de mercados, y su producto embotellado aspira
con justicia a competir en los mercados de precio-calidad y de calidad.
En lugares donde antes nunca se había producido vino, hoy se producen caldos de
magnífica calidad, a los productores locales han venido a sumarse algunos empresarios
enológicos de gran tradición y raigambre que están produciendo algunos de sus
mejores vinos en la provincia de Ciudad Real. Los competidores son grandes potencias
vinícolas, como Australia, Chile, Argentina o Sudáfrica. Mencionar unos pocos
vinos en estas líneas sería extraordinariamente injusto, invito al lector a explorar
las páginas web de las denominaciones de origen Vinos de la Mancha, Valdepeñas,
Vinos de la Tierra de Castilla, y los diferentes Pagos que hoy predominan en la
elaboración de estos extraordinarios caldos, además de entrar en contacto con
las muchas y excelentes cooperativas de la región. Antes y después de
comer y beber con calidad y con deleite en esta provincia, hay muchas cosas que
ver, y no sólo sus extraordinarios paisajes, también el rico hermoso y variado
legado histórico y cultural de esta provincia que, aunque conocida, merece ser
explorada más en profundidad. Yo me confieso viajero empedernido, curioso y amante
de la cultura y la gastronomía y, sin embargo, he de confesar también que en ésta
que es mi nueva circunscripción, se puede uno llevar una agradable sorpresa todos
los días de una larga vida.
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