Una miriada de minorías

Ociocrítico (Madrid)

Hungría afronta su ingreso en la Unión Europea esforzándose por integrar a las minorías étnicas que habitan en su territorio y después de haberse convertido en uno de los alumnos más aplicados de la ampliación en su camino a las instituciones europeas. El país magiar cuenta con 13 minorías nacionales y étnicas reconocidas oficialmente --alemana, armenia, búlgara, croata, eslovaca, eslovena, gitana, griega, polaca, rumana, rutena, serbia y ucraniana --, de las que sólo la comunidad gitana, la minoría étnica más importante del país, tiene representación parlamentaria.

Al mismo tiempo, los húngaros constituyen una minoría en Austria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Rumanía y Ucrania. Por ello y a pesar de los esfuerzos que se están realizando para evitar problemas sociopolíticos, las autoridades húngaras deberán hacer todo lo posible para conseguir una mejor integración de las minorías, especialmente de los gitanos, que hoy en día continúan siendo uno de los colectivos más desfavorecidos en Europa. En política exterior, la decisión más criticada del Gobierno del socialista Peter Medgyessy haya sido su apoyo a la guerra de Irak. Hungría fue uno de los países que junto con Reino Unido, España, Italia, Portugal, Dinamarca, Polonia y República Checa firmó en enero de 2003 la denominada "Carta de los Ocho", que supuso un aval a la invasión de Irak por parte de Estados Unidos.

Diferentes sondeos internos dejaron claro que menos del 10 por ciento de la población aprobada la intervención militar exigiendo, incluso, el visto bueno de la operación a través de una resolución de Naciones Unidas. Medgyessy declaró, en referencia a esta carta, que no se trataba de una iniciativa contra los intereses de París y Berlín --principales detractores en la UE de la guerra en Irak--, sino un intento de conseguir el apoyo del resto de Europa a la Administración Bush. Además, ya en noviembre de 2002, el líder socialista manifestó que Hungría, como miembro de la OTAN, tenía la obligación de apoyar una intervención estadounidense en Irak, incluso si se producía sin el respaldo de Naciones Unidas.

Hungría fue el primer país del Este en presentar la demanda formal de adhesión a la Unión Europea y el más activo en este acercamiento. Las negociaciones con la UE comenzaron en marzo de 1998, con Viktor Orban como primer ministro. El 12 de abril de 2003 los ciudadanos húngaros se pronunciaron a favor de la adhesión de su país a la Unión Europea con un "sí" que obtuvo el 83,76 por ciento de las papeletas, aunque en el plebiscito participó menos de la mitad de la población. Sin embargo, este hecho no fue un obstáculo en el camino hacia el ingreso húngaro en la UE y el 16 de abril de 2003 se firmó el Tratado de Adhesión en una ceremonia solemne que tuvo lugar en Atenas.

Hungría fue el primer país de la región en comenzar la transición hacia la economía de mercado y es visto por inversores internacionales como el más avanzado en la transformación estructural, realizada de forma gradual y sin convulsiones políticas, aunque no por ello sin dificultades. La economía húngara experimentó un fuerte ascenso desde 1997, en torno al 4 por ciento anual. Las previsiones económicas para este año hablan de un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,2 por ciento, que será superado en dos décimas en 2005, gracias a la apuesta fuerte por las inversiones y la recuperación de la demanda externa.

Por el contrario, los datos inflacionistas son alarmantes, ya que se prevé un ascenso hasta el 6,9 por ciento, y las inversiones en infraestructuras públicas disminuirán este año, aunque para el próximo año se espera que aumenten debido a las ayudas de financiación de la Unión Europea.

No obstante, la tasa de paro es una de las más bajas de la UE, con un porcentaje del 5,8 para 2004, muy similar al previsto para el próximo año (5,6 por ciento). En un informe regular de 2002, la Comisión Europea aseguró que Hungría era una economía de mercado viable, pese a que debería enfrentarse a la presión de la competencia y al mercado interior comunitario.

En el plano macroeconómico, el Ejecutivo comunitario concluyó que la gestión húngara podía mejorarse gracias a la reducción del déficit de la administración pública, en lo que ha centrado sus esfuerzos el Gobierno de coalición encabezado por Peter Medgyessy.

Situada estratégicamente en el centro de Europa, rodeada por los Alpes y los Cárpatos, y dividida en dos por el Danubio, Hungría es el segundo país más extenso y el tercero en población de los diez nuevos Estados que se incorporarán a la Unión Europea a partir del 1 de mayo.

Las dos terceras partes de su territorio constituyen una llanura que difícilmente supera los 200 metros sobre el nivel del mar, y que ofrece condiciones favorables para la agricultura y la ganadería, lo que la ha convertido en la zona agrícola más importante del país.

En ella se produce la mayor cantidad de trigo, maíz, vegetales industriales, verduras, uvas y frutas, y se cría la mayor parte de ganado porcino, bovino, vacuno y aves de corral de Hungría. En lo que a la industria se refiere, se explotan yacimientos de petróleo y gas natural en la región sur de la llanura y se han apostado fuerte por la creación de industrias químicas y de maquinaria. Sin embargo, en ella sólo vive un tercio de los poco más de diez millones de ciudadanos del país, de los que dos millones se concentran en la capital, Budapest, centro neurálgico por excelencia, donde se desarrolla la vida política, económica y cultural de Hungría.


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