Lituania, cerca del euro

Ociocrítico (Madrid)

Lituania abandona definitivamente su pasado al margen de Europa con su entrada en la Unión Europea junto a otros nueve candidatos entre los que figura como uno de los alumnos más aventajados gracias a su increíble crecimiento en los últimos años, superior a todas las expectativas, y por encima de muchos miembros del club europeo.

De hecho este país báltico, el mayor de las tres ex repúblicas soviéticas que entrarán en la UE y en cuyo territorio se sitúa el centro geográfico de Europa, registró un crecimiento del 8,9 por ciento en 2003 y se espera que este año sea, según las previsiones de la Comisión Europea, del 5,7 por ciento. Esto se debe en gran medida al proceso de privatización llevado a cabo por las autoridades lituanas -prácticamente completado- y a su bajo déficit -en torno al 0,3 por ciento-, lo que parece indicar que Lituania entrará próximamente sin dificultades en el euro.

La Comisión cree que Lituania no tendrá problemas para enfrentarse a la presión de la competencia y de las fuerzas de mercado cuando entre en la UE, si bien considera que todavía debe mejorar su administración pública, sobre todo en lo referente a la gestión de sus finanzas y al sector empresarial. Asimismo, la alta tasa de paro plantea también un problema para la economía lituana, en la que la agricultura juega un papel secundario -alrededor de una quinta parte de la población activa-.

Precisamente, en el terreno agrícola Bruselas ha llegado a un acuerdo con las autoridades lituanas para la introducción progresiva de los pagos directos: 25 por ciento en 2004, 30 por ciento en 2005 y 35 por ciento en 2006. Además, se ha dado la posibilidad a Lituania de aumentar estas cantidades hasta el 55, 60 y 65 por ciento utilizando la cofinanciación de otros fondos de la UE y nacionales.

Las dos cuestiones más espinosas en el proceso de adhesión de Lituania han sido la central nuclear de Ignalina y el enclave ruso de Kaliningrado. En cuanto a la primera, esta central similar a la de Chernobil, a la que muchos consideran un desastre latente, proporciona entre el 70 y el 80 por ciento de la energía del país. Pese a ello, Vilna se ha comprometido a cerrar su primer reactor a finales de este año, mientras que el segundo tiene previsto su cierre para 2010. Para lograr este objetivo, la UE tiene prevista una partida en los dos próximos años de 285 millones de euros.

La cuestión de Kalinigrado -un pequeño territorio de alrededor de un millón de habitantes que a partir del 1 de mayo quedará enteramente rodeado por la futura UE- ha planteado más problemas. Sus habitantes hasta ahora viajaban hacia Rusia vía Lituania sin visado, lo que también facilitaba el tráfico de alcohol y cigarrillos.

Para evitar que esta frontera europea se convirtiera en un coladero, Bruselas y Moscú acordaron el año pasado que los ciudadanos de Kalingrado deberán obtener un documento de viaje -similar a un visado- para poder viajar a Rusia por tren a través de territorio lituano. Este podrá adquirirse en los propios trenes durante el viaje, cuyo billete tiene que comprarse al menos 28 horas antes de la partida.

En lo que se refiere al tráfico de mercancías, Bruselas y Moscú llegaron a un acuerdo esta misma semana que prevé que el tránsito de los bienes por este territorio al territorio continental de Rusia y viceversa sea más barato. Kaliningrado, gracias a su estatus de zona libre de impuestos decretado por Moscú a principios de los 90, ha atraído una importante inversión, sobre todo de empresas rusas, pero también de algunas europeas. Sin embargo, se había especulado con que la UE podría imponer tarifas de tránsito mayores para el transporte de bienes al resto de Rusia, algo que molesta al Gobierno ruso, que incluso había amenazado con retirar de forma gradual a este territorio su actual estatus.

Independencia

Este país llano y boscoso, salpicado con 2.800 lagos, alcanzó por primera vez su independencia el 16 de febrero de 1918, justo después de la Primera Guerra Mundial, tras haber sido anexionado su territorio por Rusia haciendo desaparecer el estado de Polonia-Lituania creado en 1569. La experiencia duraría poco ya que en 1940 el territorio fue ocupado sucesivamente por la Unión Soviética, la Alemania nazi y nuevamente la URSS en 1944. Un movimiento de oposición, nacido en 1988, conseguiría la mayoría en la Seimas (Parlamento) en 1990, proclamando la independencia, que se haría finalmente efectiva el 11 de marzo de 1991. Su caso sirvió de ejemplo para Estonia y Letonia, que siguieron sus pasos.

Lituania y la UE firmaron un Acuerdo de Libre Comercio el 18 de julio de 1994 y Vilna presentó formalmente su solicitud de entrada en la Unión el 8 de diciembre de 1995. Sin embargo, las negociaciones de adhesión no comenzaron hasta febrero de 2000. El Consejo Europeo de Copenhague de diciembre de 2002 dio su visto bueno a la entrada de este país junto con otros nueve candidatos, quedando firmado el Tratado de Adhesión en Atenas en mayo pasado.

Para confirmar su voluntad de sumarse al club europeo, Vilna convocó un referédum el 11 de mayo de 2003. La escasa participación inicial, en torno al 30 por ciento, hizo temer al primer ministro Algirdas Brazauskas el fracaso de la consulta, por lo que decidió ampliarla un día más. Finalmente, el 91 por ciento de los lituanos se expresó a favor de entrar en la Unión, superando la tasa de participación por poco el 50 por ciento.

Crisis poítica

La entrada de Lituania en la UE se produce en un complicado momento a nivel político. El presidente Rolandas Paksas fue destituido el pasado 6 de abril por el Parlamento acusado de violar la Constitución y su juramento. Esta era la primera vez que un jefe de Estado europeo era destituido de su cargo, lo que no ha impedido que el pasado fin de semana el ex presidente y líder del Partido Liberal Democrático anunciara que se presentará como candidato a las presidenciales.

Estas han quedado fijadas para el próximo 13 de junio, fecha en la que Lituania celebrará también sus primeros comicios europeos. Contra Paksas competirán al menos otro dos candidatos: el presidente del Parlamento en funciones Ceslovas Jursenas, del Partido Social Demócrata del primer ministro Brazauskas; y el ex presidente Valdas Adamkus, de la Unión Liberal Centrista.

Inicialmente se había planteado la posibilidad de que los partidos de centro-izquierda y de centro-derecha presentaran un candidato único para asegurarse la victoria, dado que Paksas, un piloto acrobático retirado, sigue contando con un gran apoyo, sobre todo entre los lituanos de provincias. Finalmente, no parece haber habido consenso, si bien es posible que los conservadores respalden a Adamkus y que otras formaciones de izquierda hagan lo propio con Jursenas.

Lo único que podría impedir a Paksas hacer campaña sería que se presentaran cargos criminales en su contra, sin embargo, el hecho de ser un candidato presidencial le confiere una cierta inmunidad ante un proceso legal ya que los fiscales tendrían que pedir un premiso especial del Comité Supremo Electoral para poder interrogarle. Lo cierto es que la situación resulta bastante comprometida y, aunque la UE no se ha pronunciado al respecto, sí que lo ha hecho el primer ministro lituano.

"Para Europa será difícil comprender que un presidente compita en unas elecciones tras ser destituido. Europa no entiende este tipo de cosas, este es uno de nuestros problemas", declaró Adamkus antes de saber que el ex jefe de Estado sería candidato. Lituania celebrará además elecciones legislativas el próximo mes de octubre.

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