Grecia, más allá del Partenon y los Juegos

Diariocrício/Agencias (Atenas)

Los Juegos Olímpicos regresan al país que los vio nacer hace 2.780 años y más tarde renacer hace 108 años. Todo esta a punto, no sólo en lo deportivo, sino en lo cultural. En unos días en los que todos los ojos mirarán a la ciudad helena, Atenas ha renovado su oferta cultural para demostrar al mundo que Grecia es más que ruinas del Mundo Clásico.

Para su cita olímpica Atenas ha realizado una verdadera revolución cultural en materia de artes plásticas, ofreciendo un amplio repertorio de exposiciones dedicadas tanto al culto obsesivo por la antigüedad como a las tendencias más contemporáneas.

La oferta es variada. Retrospectiva de Henry Moore, un flamante museo de arte islámico, las últimas creaciones de alta costura en una exposición consagrada al arte del plisado, con las que los visitantes estivales de Atenas tendrán este año otras cosas para ver aparte de las esculturas antiguas y las ruinas arqueológicas.

En lo que concierne a los atenienses, éstos han podido disfrutar de una verdadera apertura a la creación plástica, en particular con la gran exposición Outlook de arte contemporáneo, que tuvo lugar durante el invierno o la de primavera consagrada al arte sensorial y psiquiátrico.

"Antes, nos preguntábamos qué se podía ir a ver, ahora la cuestión es más bien qué se va a ver primero", comentó Annie Di Donna, une diseñadora francesa instalada en la ciudad desde hace más de una década.

"Existía desde hace años una demanda cultural en aumento, ganas de apertura, en particular hacia el arte contemporáneo, y de ruptura con el 'ombliguismo' dominante -del arte antiguo-, y los Juegos Olímpicos han permitido acelerar este movimiento", se congratula por su parte Angelos Delivorias, director del museo Benaki, fundado por un importante hombre de negocios griego radicado en Egipto.

O, mejor dicho, de los museos Benaki, puesto que la casa madre en el centro de Atenas, consagrada a Grecia, dispone de dos anexos, uno dedicado al arte islámico de Psiri, bajo la Acrópolis, y el otro es una especie de mini-centro Beaubourg --el Centro Georges Pompidou de París-- construido con fondos europeos en un ex barrio industrial a lo largo de la calle Pireos.

Este reciclaje de una zona, antes industrial y de negocios de mayoristas, ha provocado la aparición de nuevos barrios de moda en Psiri. Además, recientemente se inauguró en el barrio turístico de Plaka el museo privado Frissiras, en el cual una retrospectiva del pintor italiano Valerio Adami congregó meses atrás al tout Atenas.

Estadio Olímpico

Pero esta apuesta por la modernización también se ha notado en el paisaje de Atenas. Se entremezclan las ruinas con los edificios de nueva construcción. Entre estos destaca el que muchos consideran maravilla de la ingeniería: el Estadio Olímpico Spyridon Louis, diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava y con una capacidad para acoger a 75.000 espectadores.

El recinto, construido en 1982 ha sido completamente remodelado para acoger estos Juegos. El techo del estadio ha sido construido a posteriori y es el mayor que se haya levantado nunca sobre una edificación ya existente. Consiste en una estructura colgante dinámica cuyos ejes principales son dos soportes metálicos arqueados de trescientos metros de longitud que se elevan en el centro a 78 metros de altura. Estos ejes recorren el estadio a lo largo y sustentan sendas cúpulas que cuelgan de un soporte de arcos dobles.

El estadio lleva el nombre de Spyridon Louis, el atleta griego que resultó vencedor en el maratón de las primeras Olimpiadas de la era moderna, que se celebraron en Atenas en 1896.

Puente Harilaos Trikoupis

Pero estos cambios afectan a toda Grecia que está aprovechando el tirón publicitario de los Juegos para demostrarlo. Un ejemplo es la inauguración el pasado 7 de agosto al paso del fuego olímpico del mayor puente colgante del mundo que une las ciudades de Rio y Antrillo.

Su estructura conecta el norte de la península de Peloponeso con el resto de Grecia. Mide 2.225 metros de longitud, 28 metro de ancho y esta formado por cinco palmos de cable. Es un puente único ya que se encuentra en una zona de gran actividad sísmica por lo que se han necesitado cuatro pilotes de 150.000 toneladas de peso cada uno para poder soportar vientos de hasta 250 kilómetros por hora y movimientos sísmicos de hasta 7 grados en la escala Richter.

La construcción comenzó en 1998 y se finalizó con cuatro meses de antelación para poder acoger a la antorcha olímpica. El nombre oficial de la estructura es el Puente Harilaos Trikoupis, en honor de un primer ministro de Grecia y ha sido diseñado por el ingeniero Jean Paul Teyssandier.