Turismo rural de diseño

Jaime VELÁZQUEZ (Madrid)

Así son las bodegas que arquitectos de prestigio como Frank Ghery, Iñaki Aspiazu o Santiago Calatrava han ideado para mimar a la uva durante sus años de reposo y madurez. Moderna, funcional e integrada en el entorno, la arquitectura del vino se convierte en un símbolo de la calidad y la proyección de los caldos españoles, pero también en un nuevo reclamo turístico para las zonas rurales y una nueva vía de negocio para los empresarios vitivinícolas.

Unas nuevas colinas metálicas se han unido al ondulado paisaje de la localidad alavesa de Laguardia. Son las cubiertas del singular edificio que Santiago Calatrava ha diseñado para Bodegas Ysios. Integrado en el paisaje, uniendo las nuevas técnicas constructivas y de producción con la tradición vitivinícola de la rioja alavesa, es el ejemplo de la nueva arquitectura del vino que está proliferando en los últimos años en nuestro país.

Soluciones constructivas que no sólo tienen un carácter funcional, sino también simbólico. La prensa las llama "las catedrales del vino" y quizá no haya mejor atributo para estos monumentales edificios, que pretenden ser la tarjeta de presentación de los caldos que albergan. Si el gótico era la muestra del esplendor de la civilización cristiana, las bodegas de Calatrava, Moneo, Frank Ghery, Mazieres y Aspiazu son la muestra del esplendor de los nuevos vinos españoles y su proyección de futuro.

Los nuevos edificios combinan los espacios luminosos y habitables con la oscuridad de las naves destinadas al envejecimiento de la uva, convirtiéndolos en algo más que una bodega. Son lugares para visitar, lugares con vocación de museo en el que se escenifica el ritual del nacimiento del 'néctar de los dioses'. Una operación de imagen que muchos critican pero que pocos están dispuestos a dejar pasar.

Son ya más de cuatro las bodegas del rioja alavesa que se han lanzado a la creación de sus templos del vino. Y el resultado de la operación es sin duda exitoso. El prestigio de bodegas como Marqués de Riscal, Ysios o CVNE no ha hecho más que aumentar desde que decidieron competir en diseño y arquitectura con las grandes ciudades.

Las estructuras de estos arquitectos han abierto además la vía para la integración definitiva de la modernidad en los entornos rurales y ha inaugurado una nueva forma de turismo: el turismo rural de diseño. La creación del premio al turismo vitivinícola viene a confirmar la nueva vertiente del negocio del vino. Junto a las bodegas se instalan ahora hoteles de lujo, como el que acompaña a la sede social de Marqués de Riscal, diseñada por el arquitecto Frank Ghery, o se establecen museos, visitas guiadas y catas. Más de cuarenta bodegas ofrecen ya estos servicios en la comarca de Laguardia.

El turismo del vino llega al paroxismo en el californiano Valle de Napa que recibe la visita de cuatro millones de personas cada año. Todo un "parque temático", como lo calificaba el periodista de The Guardian, Roy Greenslade, en un artículo publicado por El Mundo. "Todo está planificado y sujeto a guión previo, - asegura el periodista - desde la cantidad de vinos que se pueden probar hasta las bromas de los guías turísticos". "Se ofrece vino con todo - prosigue - vino con arte, vino con cuevas, vino con arquitectura, vino con un jardín japonés y, lo más visitado de todo, vino con un museo del cine".

Bodegas Baigorri

Iñaki Aspiazu ha diseñado el edifico de las Bodegas Baigorri en la localidad de Samaniego, que recientemente ha sido objeto de una exposición en el Museo Artium de Álava. La integración de la arquitectura en el paisaje es uno de los puntos clave en la morfología de la bodega. Construido bajo el terreno, el edificio se adapta a la orografía del lugar y tan sólo insinúa en el exterior: la arquitectura adopta una posición sumisa y de respeto al medio donde se enclava. El visitante accede a la bodega a través de una caja de cristal vacía, desde la que puede contemplar en toda su extensión los viñedos que circundan el complejo. Ya bajo tierra, las diferentes labores propias de la bodega se organizan en distintos niveles, en una disposición que, además de funcional, resulta enormemente didáctica respecto al proceso de elaboración del vino.

Bodegas CVNE

Las bodegas de la Compañía Vinícola del Norte de España en Laguardia concebidas por el francés Phillippe Mazieres acaban de recibir el premio 'Best of' de turismo vitivinícola en la categoría de arquitectura y representará a España en el certamen internacional que tendrá lugar en Melbourne en el mes de noviembre. La estructura de la bodega tiene forma de tina y trata de conjugar el diseño vanguardista con una moderna filosofía de elaboración de un vino tradicional. La bodega dispone de dos túneles que se adentran en el cerro, donde se almacenan tanto las barricas como las botellas para la crianza de los vinos. El edificio posee luz natural que entra desde el centro superior de la tina. Su autor ha dejado un círculo de cristal sin cubrir con madera para que traspase la iluminación. Así crea un gran efecto óptico al contrastar la luz natural con los elementos situados en todo el edificio.

Sede social de Marqués de Riscal

Frank Ghery firma el proyecto de la sede social de Marqués de Riscal en Elciego, que estará terminado a finales de 2004. El edificio continúa la línea del museo Guggenheim de Bilbao, con estructuras voladas y apoyado en tres grandes pilares. La piedra y el metal son los principales materiales para sus paredes y sus alas onduladas en diferentes colores, inspirados en las tonalidades de una botella de vino. Otro de los elementos destacables es un ascensor de cristal, que bajará desde la superficie hasta el botellero, con capacidad para albergar tres millones de envases. La sede social de Marqués de Riscal incluye un hotel con más de cuarenta suites, piscina y una zona de vinoterapia, además de un lujoso restaurante.

Bodegas Ysios

En la localidad de Laguardia se esconde este singular edificio del arquitecto Santiago Calatrava. Perfectamente integrado en el paisaje ondulado de los campos de viñas, la cubierta es el elemento fundamental en la concepción del proyecto. El material empleado en su acabado exterior es el aluminio natural, que contrasta con la calidez de la madera, además de optimizar las posibilidades dinámicas del singular edificio. Estructuralmente está formada por vigas de madera laminada, que apoyan sobre los muros laterales, colocadas sobre planos inclinados y en sentido transversal al eje longitudinal del edificio. Así, su envolvente exterior crea una superficie reglada combinando superficies cóncavas y convexas.