El imperio turístico que Polanco
está construyendo


Ociocritico/Tenerife

Que el grupo Timón, cuyo principal accionista es el magnate de la comunicación Jesús de Polanco, se ha convertido en un emperio turístico, no es un secreto para nadie. Que está construyendo el mayor 'resort' turístico de Europa en la zona de Abama, cerca de Guía de Isora, en el sur de Tenerife, quizá sea menos sabido. Un hotel de superlujo con cuatrocientas cincuenta habitaciones, un campo de golf de dieciocho hoyos y vistas de ensueño, playa ganada al roquedal, ocho restaurantes y enclavado en una superficie de más de cien mil hectáreas. Eso, y una inversión de cuarenta mil millones de las antiguas pesetas, es, en cifras, la faraónica realidad de Abama.


Digo faraónica por interponer un adjetivo que indique que en este proyecto todo es grande: desde el macrohotel de lujo refinadísimo --de quinientos a tres mil euros por noche será el precio de una habitación, correspondiendo el último a una 'suite' presidencial con cuantos caprichos pueda uno imaginar-- hasta el campo de gol, diseñado nada menos que por Dave Thomas hasta la selección de los chefs de las diversas cocinas internacionales que convivirán en Abama. La menos de las habitaciones tendrá cincuenta metros cuadrados, pantalla de televisión de plasma y todo tipo de comodidades, aunque podría ponerse el reparo de que, siendo un hotel pensado también para convenciones selectas, la mesa de trabajo resulta algo escasa.

El grupo ya posee un hotel en Tenerife, un cuatro estrellas que bien podría tener una más en Guía de Isora, el Jardín Tropical. Allí cuenta con dos buenos restaurantes, Las Rocas y El Patio, una piscina que figura entre las mejores de los hoteles del entorno --hay una buena oferta hotelera en esta zona llena de pequeñas playas rocosas y de arenas negras-- y una oferta limitada, igualmente, a la hora del trabajo, pues carece de un centro de negocios digno de tal nombre. Claro que el Jardín Tropical tiene ya diecisiete años y necesita algunas adecuaciones a la vida moderna, como una instalación wifi para los ordenadores.

En cualquier caso, habrá que observar de cerca la evolución del proyecto Abama, que es ya mucho más que un proyecto, puesto que la inauguración se prevé para el 30 de junio. Un ejército de setecientos cincuenta trabajadores se afana ya porque todo esté a punto en el momento prefijado. Un concepto de turismo de calidad para una isla que años atrás había apostado más bien por lo masivo. Una inversión arriesgada, aunque sus promotores están seguros del éxito. Cuando te encaramas, desde las obras, a lo que serán las terrazas de las habitaciones, con el Teide a la espalda y el mar inmenso --al fondo, la isla de La Gomera-- ante tus ojos, piensan que probablemente tengan razón: puede que haya una cleintela específica para este turismo caro, selecto.