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Soria,
tan cerca, que hasta ahora nos ha pasado desapercibida
Antonio SANTAMARINA (Valladolid)
Soria y su provincia son una permanente sorpresa
muy agradable para quienes la visitan, ya que
mezcla tradición y modernidad; una naturaleza
que en muy pocos sitios de España y de Europa
se puede contemplar; arte a raudales; historia
que empapa hasta la médula comenzando con esa
resistencia numantina, que les catapultó a la
historia del mundo y que, ahora, se ha convertido
en impulso imparable para conquistar el futuro
y el desarrollo de toda la provincia, pero guardando
un exquisito respeto por el medio ambiente y por
mundos que nos transportan en la gastronomía,
a un nivel superior, como es la utilización de
sus recursos micológicos en una cocina de vanguardia.
En fín, ocurre como casi siempre, la tenemos tan
cerca que nos ha pasado hasta ahora desapercibida.
El
turismo de interior es uno de los motores de la
economía de Castilla y León, y Soria, consciente
de su potencial está poniendo en valor todos sus
recurso con un único objetivo, que es ofrecérselos
al viajero, para que se encuentre en su casa,
con una capacidad de elección que va desde los
hoteles de máxima categoría hasta casas rurales
que invitan a soñar. Muchas veces nos hemos enfrascado
los españoles con los cuentos de Andersen,
sin darnos cuenta que esa naturaleza casi idílica
que nos mostraban la tenemos ahí, a pocos kilómetros
de Madrid, de Barcelona, de Valladolid,
de cualquier ciudad española y que se llama Soria.
La diversidad de su Naturaleza es de las que ya
solo se pueden contemplar en su provincia; la
historia brota como los manantiales de agua que
riegan sus fértiles valles y que dan lugar al
"gran padre Duero"; es tanto lo que hay
que ver, que hay que hacer como con los manjares
extraordinarios y los grandes vinos, hay que degustarlo
poco a poco, para no embriagarse.
El Patronato de Turismo de Soria está realizando
una gira por las capitales españolas presentando
estos grandes valores como recursos a ofrecer
y no necesitan ni promocionarlos, porque se venden
solos.
Celtíberos
Los amantes del arte y de la historia tienen la
exposición Celtíberos que es uno de los
referentes más significativos del pasado que sigue
la estela de Numancia, ciudad que con su
resistencia y heroico final contra Roma
se convirtió en símbolo universal de la lucha
de un pueblo por su libertad y de la resistencia
del débil contra el fuerte.
En la exposición se sigue la evolución desde los
primeros poblados hasta el desarrollo de ciudades
como Numancia, Tiermes, Uxama, Segeda, Contrebia,
Segóbriga, Clunia, y que a través de 900 metros
cuadrados presenta 400 piezas de 20 museos europeos
y 17 españoles, junto con recreaciones ambientales
a través de medios audiovisuales.
Como
no podía ser de otra manera, una cultura tan arraigada
y con raíces profundas, y a la que los romanos
autorizaron a las ciudades celtibéricas a acuñar
moneda, privilegio escasísimo en la época, y contra
cuyo dominio se alzaron resistiendo el asedio
durante veinte años. Pasado y presente se exponen
en la muestra a través de utensilios artesanales
y arqueológicos que ayudan a una mejor comprensión
del pasado celtibérico y su legado hasta la actualidad.
Ese incansable promotor de iniciativas para dinamizar
a su provincia que es el Presidente del Patronato
de Turismo y alcalde de El Burgo de Osma, Antonio
Pardo, considera que la oferta de Soria "es
una joya" dentro del inmenso patrimonio de
Castilla y León. Y así es, y además brilla con
luz propia.
Texturas, sabores, olores y colores
El viaje por la provincia de Soria es un paseo
por los sentidos, se entrelazan sierras, se entrecruzan
ríos, la naturaleza se ofrece en todo su esplendor
y el viajero la percibe no solo a través de las
imágenes, que son de una extraordinaria belleza,
sino a través de las texturas, de los sabores,
los olores de una naturaleza ya perdida en otros
muchos puntos de la geografía y que aquí explota
cada nueva estación, y de los colores que forman
una paleta de policromía que se graba en la retina
por su diversidad.
En los paseos por la naturaleza que ofrece esta
provincia de Soria, además de los sonidos del
bosque, se escucha el silencio. Es como una cura
de la mejor clínica antiestrés, junto con la belleza
de sus construcciones históricas que no rompen
el paisaje, sino que se encuentran insertadas
en él, son un elemento más de esa geografía dura
y a la vez acogedora, con infinidad de lugares
como el cañón del Rio Lobos, donde la ermita
de San Bartolomé, o la de San Saturio, en el Duero,
forman un complemento más unidas a la naturaleza
a la que acompañan, y que en ningún caso rompen.
Gastronomía
Capítulo aparte merece la gastronomía que ofrece
esta provincia. Combina los sabores más tradicionales
con las más modernas recetas de cocina a la altura
de los mejores restaurantes de España y de
Europa. Pero además, cuentan con una ventaja
que es imbatible, los productos de primera calidad,
tanto en carnes, como en caza, embutidos, quesos,
vinos y cualquier otro manjar que se quiera disfrutar.
No citaré nombres de cocineros porque la lista
sería interminable, y siempre me dejaría alguno,
y la verdad es que el comensal sale agradecido
por el magnifico menú que disfruta en cualquier
establecimiento donde se pare a reponer fuerzas.
Especial
mención merecen todos los platos que se elaboran
con los productos micológicos de esta tierra.
Y ahí no van solo guisos, sino especialidades
culinarias en las que están también helados y
postres. Como pequeñísima muestra una brocheta
de panceta y gamba; brochetas de queso y trufa,
brochetas de Boletos y sésamao negro; vieira con
boletos y salsa de cadamomo, Foie con maíz y tonga,
molleja de pato caramelizado con pomelo y germinado
de cebolla; capuchino de trompeta negra y boletos.
Y todo ello unido a las ollas de chorizo y lomo,
tradicionales en todas las tierras en las que
la nieve en invierno obligaba a establecer una
buena despensa.
Los vinos no es necesario aclarar que en Soria
es donde comienza la denominación Ribera del
Duero, pero es que además todos los que se
elaboran son de una extraordinaria calidad, que
hacen de buen compañero para esa cocina, tradicional
o innovadora que se vuelve un placer para el gusto.
Esta tierra, a la que cantaron poetas como Antonio
Machado, Gerardo Diego o Gustavo Adolfo
Bécquer, nos está esperando con sus brazos
abiertos, con su arquitectura única y que acoge
a todos los estilos desde el románico hasta nuestros
días; sus valles, sus pueblos tan variados como
el propio terreno donde se ubican, que van desde
el verde de pinares, al rojo de la llanura; pueblos
en los que hay maravillas como en El Burgo
de Osma, con una catedral que uno no se espera
encontrar fuera de las grandes ciudades tradicionales,
Ágreda, villa que fue cristiana, mora y
judía; Vinuesa, Medinaceli, en fin tanto
arte, tanta belleza, tanto misterio como el de
la Laguna Negra, que dice la tradición
que sus aguas conectan directamente con el mar;
hacen y explican que ya en el año 133 antes de
Cristo los romanos, tras dos décadas de lucha,
conquistaran a la tribu arévaca que defendió Numancia,
por considerar vital su pertenencia para el Imperio.
Ahora dos mil ciento treinta y ocho años después,
afortunadamente sin guerras, en paz y armonía,
podemos empezar por disfrutar y no conquistar
esta maravillosa tierra soriana, que tanto ofrece
y nada pide a cambio, sino que la visitemos. El
eslogan de "Soria ni te la imaginas" es
acertado, pero nada más entrar en la provincia
por cualquiera de sus accesos, la mente empieza
a procesar ese paisaje tan especial que ya la
imaginación corre por pinares, laderas y valles,
villas bellísimas, la capital acogedora y con
encanto para pasearla, en fin no se puede condensar
en una crónica o un reportaje todo lo que atesora.
Hay que visitarla y conocerla, lo cual ya es amarla.
Porque solo se quiere de verdad aquello que se
conoce.
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