|
El
Soplao, catedral de la geología
Víctor GIJÓN (Cantabria)
La apertura de esta cavidad única, a
la que muchos han bautizado ya como la "Capilla
Sixtina de la geología", supone la
oportunidad de descubrir una de las maravillas
naturales del paraíso subterráneo
de Cantabria.
Sorpresa,
admiración, incredulidad…muchas son las sensaciones
que provoca el increíble paraíso subterráneo de
Cantabria, región que guarda en su subsuelo más
de 6.500 cuevas, unas de interés arqueológico
e histórico -caso de las cuevas con arte rupestre
(existen 50 de ellas catalogadas) - y muchas de
gran valor geológico y espeleológico. La apertura
de El Soplao supone la oportunidad de descubrir
una de esas maravillas naturales.
Se trata de una cavidad única, a la que muchos
han bautizado ya como la "Capilla Sixtina de la
geología" o la "Catedral de la geología".
El acondicionamiento de la cueva para ser visitada
constituye uno de los objetivos más ambiciosos
del Gobierno de Cantabria en materia turística
y servirá para dar a conocer al público un mundo
de asombrosos paisajes interiores creados de forma
caprichosa por la naturaleza.
Una cavidad única
Considerada como uno de los grandes tesoros de
la geología mundial, la cueva "El Soplao" es la
gran novedad turística de Cantabria en 2005. El
Gobierno cántabro ha desarrollado un proyecto
de adaptación y acondicionamiento que permite
visitar la cavidad y descubrir un paisaje subterráneo
único.
La cueva, situada en un entorno natural de gran
belleza, entre los municipios de Valdáliga, Herrerías
y Rionansa, es conocida desde finales del siglo
XIX debido a la explotación de las minas de La
Florida, pero en su interior guarda también un
auténtico "paraíso" natural conformado por impresionantes
formaciones.
El Soplao es una cueva única e irrepetible, una
referencia para la espeleología mundial, de la
misma manera que Altamira lo es para el arte prehistórico.
Su interior constituye una maravilla geológica
y espeleológica a nivel internacional, con grandes
superficies tapizadas de aragonitos, falsos techos,
gours, estalactitas y estalagmitas excéntricas
que provocan todo un juego de luces y sombras,
sensaciones, colores y olores.
Adentrarse en este universo interior no es tarea
fácil y, precisamente por ello, sus encantos han
permanecido ocultos en el tiempo para la mayoría.
El proyecto completo, cuya finalización está prevista
para el año 2006, contempla la construcción de
un Museo de la Minería. De esta forma, el visitante
podrá conocer la labor realizada por la naturaleza
a lo largo de los siglos y acercarse, al mismo
tiempo, a la historia de la minería, retratada
en los túneles y arqueología minera que se conserva
en la cavidad, explotada ya en época romana y,
posteriormente, desde el siglo XIX hasta el año
1979.
Centro de interpretación
El
edificio proyectado se sitúa estratégicamente
para recibir y acoger a los visitantes, mostrarles
las fantásticas vistas de su interior, explicarles
el contenido de la cueva y facilitarles la entrada
a la misma.
En el propio edificio se iniciará la visita turística
después de conocer la sala de exposiciones, la
tienda y la cafetería, todo ello sin barreras
arquitectónicas, como en el resto de las instalaciones.
Para facilitar el acceso se simulará un tren minero
que después de recorrer unos 300 metros, nos deposita
en la entrada de la misma cueva para el inicio
del recorrido.
La cueva
Abandonando el tren a la entrada de la cueva,
ya bajo el subsuelo se recorrerán unos 50 metros
a través de una antigua galería minera que acercará
a la cueva propiamente dicha, con sus maravillosas
formaciones.
El recorrido interior es de unos 1.200 metros
de longitud y el tiempo estimado en transitar
esta distancia es de unos 75 minutos, andando
siempre en plano con una pendiente máxima del
8%, sólo en algunos tramos.
Contenido
La cueva tiene verdadera significación universal,
pues al alto valor medioambiental que posee hay
que añadirle sobre todo su altísimo valor estético,
representado por la abundante y compleja diversidad
de formaciones excéntricas que atesora, sin parangón
en el mundo subterráneo.
Dentro de este apartado hay que destacar el "falso
suelo", una zona considerada por todos los espeleólogos
como la "Capilla Sixtina" del mundo subterráneo,
por su grandiosidad, disposición y conservación.
Junto a las excéntricas conviven en perfecta armonía,
un particular universo de formaciones verticales
(estalactitas y estalagmitas) y coladas de múltiples
colores. Son también destacables las pisolitas,
más conocidas como perlas de las cavernas.
Excéntricas
Este tipo de formaciones naturales es lo que realmente
hace a la cueva de El Soplao una cavidad única,
ya que, si bien se encuentran en otras cavidades,
nunca con la abundancia, belleza y espectacularidad
de ésta. Algunas de ellas son auténticas filigranas
de cristal y ofrecen una imagen de extrema delicadeza.
Pisolitas o perlas de las cavernas
Estas curiosas formaciones deben su nombre a su
similitud con las perlas de las ostras. Están
producidas por el depósito de finas capas de calcita
alrededor de un núcleo constituido por cualquier
materia (partícula de cuarzo, calcita, bolita
de arcilla o incluso hueso). Por lo general son
esféricas, lisas y con apariencia de porcelana,
tan perfectas como la de las ostras. En la cavidad
se presentan como "mantos" cubriendo una superficie
de varios metros, o a modo de nidos, pero nunca
aisladas.
Accesos y entorno natural
Los accesos a la cueva de El Soplao se pueden
realizar indistintamente por las localidades de
Celis (Rionansa), Rábago y Bielva (Herrerías)
y Caviña (Valdáliga). Está situada a 37 kilómetros
de Torrelavega y 62 km. de Santander, y muy próxima
a las bellas localidades turísticas de San Vicente
de la Barquera y Comillas.
La cueva está situada entre los municipios de
Herrerías, Valdáliga y Rionansa, en lo alto de
la Sierra de Arnero, a 540 metros de altitud,
en un antiguo paraje de explotación minera para
la extracción de blenda y galena. El entorno constituye
un enclave con espléndidas y profundas vistas
sobre la sierra de Peñasagra, los Picos de Europa,
el valle del Nansa y el mar Cantábrico, haciendo
del mismo un lugar muy apetecido de excursionistas
amantes del espacio natural.
|