|
Un
paseo por la sede de los Juegos Olímpicos
de 2012
"Cuando un hombre está cansado
de Londres está cansado de la vida, pues Londres
tiene todo lo que la vida puede brindar"
. Lo decía el escritor Samuel Johnson, allá por
1777, pero la afirmación continúa vigente hoy
en día: Londres ofrece un inmenso abanico de posibilidades
que la convierten en una fuente inagotable de
entretenimiento. La decisión adoptada este miércoles
por el Comité Olímpico Internacional en Singapur
ampliará aún más enorme oferta de actividades
culturales, recreativas y deportivas del principal
centro financiero europeo, que acoge ya a más
de siete millones de personas.
Alexandra Martín Larios (Madrid)
Los
londinenses acostumbran a decir que en su ciudad
la única diferencia entre el invierno y el verano
se encuentra en la cantidad de hojas que hay en
los árboles. Tal vez pueda resultar un tanto exagerado
y suene a estereotipo, pero lo cierto es que uno
de las primeros aspectos que atraerán la atención
del viajero primerizo en Londres será la escasa
generosidad de su clima. Y es que el sol parece
tener serias dificultades para alcanzar estas
latitudes planetarias en cualquier época del año.
La bondad de la comida, el carácter de los ingleses
y los elevados precios del país son otros de los
numerosos mitos que deberá constatar el viajero
en su periplo por la ciudad que, a pesar de las
esperanzas de los madrileños, albergará los Juegos
Olímpicos de 2012.
Coincidiendo
con el segundo aniversario de la victoria inglesa
frente a las costas españolas que da origen a
su nombre, Trafalgar Square fue el lugar
escogido por los británicos para recibir la noticia
de un nuevo triunfo: la elección de Londres como
sede de las Olimpiadas de 2012. La plaza, presidida
por el almirante Nelson, alberga en su
parte frontal la conocida National Gallery,
una amplia pinacoteca que integra obras europeas
entre los siglos XIII y XIX.
Tomando la calle que sale de Trafalgar Square
llegamos a la residencia del primer ministro británico,
la archiconocida Downing Street, cuyo acceso
se encuentra cerrado desde que hiciera explosión
una bomba del IRA en 1989 en la puerta de la entonces
primer ministro, Margaret Thatcher.
Una típica postal londinense
Un
agradable paseo nos conduce hasta el Palacio de
Westminster, un inmenso edificio neogótico dorado,
que integra las dos cámaras del Parlamento
británico: la Cámara de los Comunes y la Cámara
de los Lores. La construcción culmina con la torre
del reloj Big Ben, símbolo legendario de
Londres, que debe su nombre al primer encargado
de la construcción, Benjamin Hall, y hace
referencia a la gran campana de 13 toneladas que
marca la hora de los londinenses desde 1862.
Frente al Parlamento encontramos la abadía
de Westminster, un templo de estilo neogótico
construido en 1245, que se ha convertido en lugar
de coronación y sepulcro de los monarcas británicos.
No se pierdan el rincón de los poetas, donde yacen
enterrados escritores como Geoffrey Chaucer,
Samuel Johnson, Charles Dickens
y Rudyard Kipling, ni la tumba de los científicos
Isaac Newton y Charles Darwin.
Desde 1993, aprovechando el traslado de la familia
real británica a Balmoral, el Palacio de Buckingham
está abierto al público durante los meses de verano
con el objetivo de recaudar fondos para la reconstrucción
del castillo de Windsor, gravemente dañado durante
el incendio de 1992.
Las dos torres
No nos referimos a ninguna película, sino a una
de las imágenes que forman parte del imaginario
colectivo sobre Londres: la Torre de Londres
y el Puente de la Torre. La primera de
ellas ha desempeñado numerosas funciones a lo
largo de sus más de nueve siglos de vida: desde
palacio real a prisión, pasando por lugar de ejecuciones,
casa de la moneda y museo de joyería. La entrada,
una de las más caras a los monumentos de la capital,
ofrece la posibilidad de una visita a cargo de
un 'beefeater' - la guardia tradicional
británica -, que incluye una escala en la exposición
de las joyas de la corona y concluye en las mazmorras.
Este monumento ofrece una vista única de otro
de los emblemas londinenses: el centenario Puente
de la Torre.
San Pablo y los avances del nuevo milenio
La
catedral de San Pablo, construida tras
el incendio de 1666 sobre la base de otras dos
anteriores, constituye la cúpula más grande del
mundo después de la de la basílica de San Pedro,
en Roma. Un consejo: no se pierdan la vista frontal
de la catedral que ofrece el Puente del Milenio,
popularmente conocido como el 'puente tambaleante',
creado en el marco de celebraciones que Londres
desarrolló para dar la bienvenida al año 2000.
También dentro de este conjunto de construcciones
se integra el London Eye, la famosa noria
que, con sus 135 metros de altura, da colorido
al perfil londinense y brinda una de las mejores
panorámicas de la ciudad.
La ciudad del 'shopping'
¿Qué sería de Victoria Beckham sin las
exclusivas tiendas de ropa londinenses? Y es que
las oportunidades para renovar el fondo de armario
en Londres son ilimitadas. La ruta podría comenzar
en los míticos almacenes Harrods, un inmenso coloso
donde se puede encontrar los artículos más variopintos,
convertidos en un atractivo turístico más desde
la muerte de Lady Di.
Desde allí, con una escala previa en el Hyde
Park, el pulmón de la ciudad, nuestro itinerario
continua por las céntricas Oxford, Regent y Bond
Street que, situadas en las proximidades del Piccadilly
Circus, constituyen un extenso escaparate
de marcas internacionales. Esta célebre zona de
compras presenta un florido panorama tanto en
oferta como en precios, pero si lo que se busca
es originalidad a bajo coste, nuestro camino debe
dirigirse, sin lugar de dudas, hacia los numerosos
mercados callejeros que salpican diversos puntos
de la ciudad.
El
mercado de Camden Town, situado junto a
la parada de metro que lleva el mismo nombre,
congrega a punks, roqueros y technos en una caótica
marea de colores donde se pueden adquirir baratijas,
ropa de todo tipo, discos y antigüedades. Los
cinéfilos no pueden faltar a la cita obligada
con el mercado de Portobello, que se organiza
cada sábado por la mañana en el distrito de Notting
Hill, escenario de los paseos de Hugh Grant
y Julia Roberts en la gran pantalla. Libros, antigüedades,
ropa, joyas, comida exótica y curiosidades varias
componen este conocido mercado. Los amantes de
los musicales tampoco deberían eludir la oportunidad
de asistir a alguna de las numerosas ofertas de
este género que ofrece la ciudad: desde el emblemático
Cats, pasando por Mamma mia o el
musical de Queen, We will rock you.
Londres se mueve
Un complejo y entramado mapa de metro unido a
una extensa red de autobuses de dos pisos han
situado a la capital del Reino Unido a la cabeza
del ránking de ciudades con mejor cobertura de
transporte, aunque éste el precio de éste es bastante
elevado. Por ello, resulta recomendable adquirir
una 'travel card', que permite utilizar ilimitadamente
el transporte público londinense dentro de las
zonas elegidas por el viajero.
Más información:
www.visitlondon.com
www.visitbritain.com
|