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Canales,
palacios y leyendas
Ociocrítico (Madrid)
Construida sobre unas cien islas hace más de
mil años, Venecia es una ciudad llena de encantos.
Su colorido, su arte y los misterios que esconden
sus rincones hacen de esta ciudad uno de los lugares
más universales de todo el planeta.
Venecia
es una ciudad propicia para el amor. Por algo
es la cuna de unos de los conquistadores más conocidos
de todos los tiempos, Giovanni Giacomo Casanova,
que forjó su leyenda en el siglo XVIII. Seminarista
a los 16 años, escandalizó a las cortes europeas
por sus aventuras amorosas. Fue encarcelado en
el Palacio Ducal del que consiguió huir para recorrer
Europa en busca del amor y gracias a sus innumerables
amoríos llegó a ser conocido como "el
mejor amante del mundo".
Pero mitos a parte, otro de los atractivos de
esta ciudad son los paseos en góndola por sus
más de cien canales, que dividen una ciudad conectada
por puentes. El Gran Canal es el más importante,
pues atraviesa la ciudad de punta a punta. Y aunque
el intenso tráfico de embarcaciones, que dañaban
los cimientos de la ciudad, ha sido restringido
recientemente, los gondoleros siguen siendo los
mejores guías para descubrir Venecia.
Pero la ciudad también se puede recorrer a pie
para no perder detalle. Uno de los lugares más
emblemáticos es la Plaza de San Marcos, punto
ideal de partida para comenzar el itinerario por
sus calles. Aquí se puede visitar la Basílica
de San Marcos con sus magníficos mosaicos tanto
en su interior como en su exterior. Desde su torre,
de casi cien metros se puede disfrutar de una
vista panorámica de esta ciudad.
El
Palacio Ducal es otra cita obligada. En un comienzo
fue un castillo fortificado pero el fuego lo devastó
y fue sustituido en el siglo XV por una obra maestra
del gótico, con su portada, su patio interior
y su Escalinata de los Gigantes que da paso a
sus impresionantes salas plagadas de obras de
arte. Pero este edificio también fue una prisión
en su momento. De ahí el Puente de los Suspiros,
llamado así porque los que lo cruzaban podían
escuchar las súplicas de los condenados a muerte
que en sus dependencias veían por última vez la
Laguna Veneta.
Pero este no ha sido el único edificio veneciano
que ha sido pasto de las llamas. La ópera La Fenice
del siglo XVII fue arrasada en 1996 y las labores
de reconstrucción acabaron hace unos años devolviéndole
su esplendor de antaño. Su impresionante interior
fue privilegiado testigo del estreno de La Traviata
de Giuseppe Verdi.
Entre sus más de 400 puentes destaca el espectacular
puente Rialto que tiene tres escalinatas y varias
arcadas en sus cerca de 40 metros de longitud
y 7,5 metros de altura y que alberga tiendas en
su interior.
Pero recorrer Venecia es hacer un viaje en el
tiempo por la Historia del arte. A cada paso,
en cada rincón se levantan majestuosos edificios
dignos de contemplar. El palacio Giustinian, Dario,
Grimani, Contarini-Dai Zaffo, iglesias, museos...
De
obligada visita también es la isla de Murano,
paraíso del cristal. En Venecia se descubrió hace
siglos la forma de purificar este rudimentario
material para convertirlo en artísticas creaciones.
La industria cristalera, que en un principio tenía
su sede en Venecia, se trasladó a este conjunto
de islas, Murano, hace años para evitar el peligro
de los hornos con los que se dada forma a estas
piezas y ahora las demostraciones de este proceso
creativo son uno de los reclamos más importantes
para turistas.
Por último, recordar otras dos citas ineludibles
con esta ciudad: su espectacular Carnavale que
en el mes de febrero congrega a miles de personas
ataviadas con máscaras y la Mostra de Venecia
en el que el glamour de las estrellas de cine
de aún más colorido, si cabe, a esta ciudad de
cuento.
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