Mucho que hacer en Cantarranas, justo al lado de Madrid


Molino de Cantarranas. Tielmes de Tajuña, Madrid. Tel. 34918737720

Iba el abajo firmante acompañando al crítico de vinos de este periódico cuando, casualmente, descubrió este Molino de Cantarranas, perteneciente a los mismos dueños (holetes Foxá) de las bodegas que elaboran el excelente vino Tagonius, ya glosado en otro apartado de este Ociocrítico.

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Antonio Luis Bravío

Lo primero que sorprende en este 'Molino', que data del siglo XVI, aunque poco quede de entonces, es el museo procedente de la fábrica de harina que funcionó en el edificio hasta los años setenta del pasado siglo. Piezas bien conservadas y mejor restauradas que nos dan una idea de lo que era un molino de agua de tales características, de los que aún quedan varios en la zona (uno de ellos, en Carabaña, perteneciente a la familia de Rodrigo Rato, ha sido testigo de importantes 'cumbres' políticas). Lo segundo que sorprende en una región no demasiado caracterizada por sus restaurantes es la comida: probamos un jamón ibérico excelente, revuelto con unas habas tiernas bañadas en el aceite de oliva marca de la casa. Una buena carne en un local de ambientación levemente taurina nos convence de las posibilidades de Cantarranas como sitio de restauración.

Lo tercero que agrada al visitante es el hotel: tiene doce suites, amablemente decoradas, aunque en algún caso el gusto pueda parecer algo recargado. Buenas vistas sobre la ribera, ese campo madrileño algo agostado, pero amplio y generoso, calmo. Y varias salas de convenciones y banquetes que sin duda tendrán inmediato éxito, porque el lugar invita al apartamiento, aunque en breve se completará, además de con el minigolf ya existente en unos jardines indudablemente cursis, con unas instalaciones de hípica.

En resumen, un sitio sin (demasiadas) pretensiones donde poder apartarse de la locura de la capital para pasear, pensar, amar o planificar futuras acciones empresariales en la calma chicha de una zona especialmente bendecida de la Comunidad de Madrid, a pocos kilómetros de Chinchón y a menos aún del balneario de Carabaña, que pronto será restaurado por los mismos emprendedores que levantaron de nuevo el Molino de Cantarranas.