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...Y
el lehendakari aplaudió al Rey
Inauguración
de la VIII legislatura por los Reyes Congreso
de los Diputados 22 de abril de 2004
Canapero
Día solemne, día de distensión y de acercamientos
el del jueves 22 de abril. El canapero pudo
estar en el Congreso de los Diputados, en
la solemne inauguración de la VIII Legislatura.
Antes había estado en un desayuno en el
Ritz con el Lehendakari Ibarretxe que también
estuvo en la Cámara Baja. Y puede constatar
el canapero que, para su asombro, pudo ver
cómo el mismísimo Leehendakari, a quien
sentaron en primera fila del palco de observadores
junto al Presidente del Tribunal Supremo
y al del Tribunal Constitucional, que no
son precisamente dos fervorosos nacionalistas
pudo ver, digo, cómo el Lehendakari aplaudía
a rabiar el discurso del Rey que el lector
encontrará en otro apartado de este periódico.
Casi todos los diputados, incluyendo los
de Ezquerra Republicana de Cataluña, y casi
todos los senadores se apretujaban en el
hemiciclo para asistir a la solemne sesión
inaugurativa. Invitados de todas las instituciones,
presidentes autonómicos (no estaba Maragall)
abarrotaban las tribunas de invitados, junto
a varios ex parlamentarios nostálgicos.
En total, toda la clase política reunida
para la ocasión.
Concluido el acto formal, y tras pasar revista
a las tropas, los Reyes presidieron uno
de esos cócteles en el Congreso de los Diputados
que tanto elogia –cómo no- el canapero:
con decirles a ustedes que había hasta abundantes
bandejas de caviar de Beluga, se lo digo
todo. Arturo, el omnipresente hostelero,
se lució esta vez. Pero lo mejor sin duda
fue ver a todos departiendo con todos, al
nuevo gobierno practicando una política
de dialogo y copa con todo el mundo sin
exclusiones y, en fin, asistir a uno de
esos momentos de gran distensión tan raros
en esta crispada política nuestra. El Rey,
encantador con todos y Doña Letizia, la
gran atracción de la fiesta, excesivamente
delgada, a juicio de este canapero, que
tuvo la fortuna de saludarla y hablar un
buen rato con ella.
Además de los mini-canapés de caviar, este
canapero destacaría un especie de mousse
de mero, y esas gambas rebozadas tan de
la especialidad de la factoría Arturo.
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