Si los faraones hubiesen volado...

Inauguración de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas.

04/02/2006
El Canapero (Madrid)

PoSi los faraones hubiesen volado, hubiesen hecho un aeropuerto como el actual de Barajas. Pero vamos por partes.

Ya saben los lectores asiduos cuánto le gustan al Canapero las inauguraciones que llevan coctel de honor anejo. Aunque, para ello, tenga que tragarse cuatro discursos, cuatro, por este orden: ministra de Fomento, alcalde de Madrid, presidenta de la Comunidad de Madrid y presidente del Gobierno. Menos mal que fueron cortos, único punto en el que los cuatro se pusieron de acuerdo. Bueno, también es cierto que al Canapero, periodista al fin, le picaba la curiosidad de conocer, antes de tener que padecerla , la enorme mole de esta terminal 4 del aeropuerto de Madrid, que hace del de Barajas --nos lo repitieron casi todos los oradores, incluído el presidente, cuyo discurso parecía más el del jefe de prensa de Aena, bastante missing, por cierto, que el de un estadista-- el cuarto aeropuerto de Europa, el décimo del mundo, con no sé cuántos millones de pasajeros transitando por aquí, no sé cuantos millones de maletas circulando por allá, no recuerdo --mire usted el brochure-- cuántos cientos de miles de personas trabajando en las instalaciones y anejos...La leche, vamos. Vivan las grandes cifras, viva lo megalotodo.

Y mira que este Canapero es bruto, porque no se le han quedado todos los números: presupuesto --quintuplicado respecto de las previsiones--, viajeros posibles e imposibles, aviones que vienen y van... Porque la verdad es que, en una sorprendente descoordinación de los discursos, alcalde de Madrid, presidenta de la Comunidad y presidente del Gobierno nos repitieron las mismas cifras, las del follleto, hasta tres veces alguna de ellas. Especialmente curioso lo de Zapatero, a quien le habían elaborado un discurso propagandístico del aeropuerto, no precisamente de altos vuelos --perdón por el mal juego de palabras-- políticos.

La buena cara zaparteril

No por ello se le puso mala cara al presidente, famoso por no descomponer nunca el gesto, ni siquiera ante su aborrecida Esperanza Aguirre. Sí, sí, ZP favorece a Gallardón en los actos públicos, conocedor de las viejas rivalidades entre el alcalde y la presidenta de la CAM, y lo de este sábado en Barajas-4 resultó más que patente. Pero a lo que íbamos: tras los discursos, en los que cada cual procuró arrimar el ascua del mayor mérito de este aeropuerto --que llevaba quince años levantándose, bajo la batuta de los arquitectos Lamela y Rogers-- a su Administración correspondiente,los del PP, hacia el PP, los socialistas, hacia el PSOE, bueno, pues tras los discursos, los canapés.

Pero antes de llegar al momento culminante, quizá merezca la pena dedicar unos párrafos a la ceremonia. Cuartetos de cuerda pugnaban por hacerse oír entre el barrullo de los casi mil invitados, que deambulaban, hasta donde dejaban los servicios policiales, que no era mucho, por los pasillos vacíos por última vez en la historia. Un estrado servía como atril a los cuatro oradores y como soporte al vídeo hecho por los comunicadores al servicio de Borja Puig de la Bellacasa (Bassats), responsable de los preparativos de la comunicación de esta terminal. No fue, no lo quisieron así por lo visto, una inauguración espectacular, ni los periodistas tuvieron, por la mala cabeza de Aena, que andaba como ausente, oportunidad de dar una vuelta por las instalaciones aeroportuarias.

Muchos de ellos --había cuatrocientos acreditados, incluyendo cámaras-- ni siquiera tuvieron acceso al coctel posterior, servido por el catering Vilaplana, bastante discretito. Cervezas y vino no espectacular, refrescos y canapés bastante variados, pero, como la propia inauguración y la calidad del vino, tampoco espectaculares: trocitos de atún con mújol, foie en mini-canapés, hamburguesas jibarizadas, jamón en lascas...La comida, bastante abundante. La bebida, algo escasa. Las atracciones, sosas. Zapatero, ya digo, amable: se paró con los escasos periodistas que por allí andaban para hablarles, cómo no, del Estatut y de lo bien que va a salir todo y de la paz en el norte, que llega, hay que tener confianza. En fin, nuestro legítimo ZP.

Las grandes cifras, ya digo, búsquelas en los folletos o en la información en este periódico. La verdad es que el aeropuerto, visto en perspectiva, impresiona. Aunque uno se queda con la sensación, a la vista del gigantismo que nos invade, de que vamos a echar de menos nuestra vieja, querida, tampoco tan pequeña, qué caray, terminal 2, que se queda para no me pregunte usted cuáles compañías aéreas. Este domingo se va a organizar, es lo más lógico, un carajal impresionante: pasajeros perdidos, paseantes en Cortes... En fin, que, como sugiere Zapatero, todo sea por la puñetera modernidad.

¿Asistentes? Pues estaba Florentino Pérez, omnipresente. Y muchos de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid y limítrofes. Y los empresarios que han intervenido (ya digo: Florentino el primero) en la construcción y tecnología de esta magna obra de la humanidad.

Calificaciones:

Ambiente, 8 (aunque hubo restricciones para los periodistas). Diversión, 6 (las acrobacias y la música, algo sosos. Mucho discurso). Canapés, 7 (tirando a buenos, aunque, dada la ocasión histórica, podrfían haber tirado la casa por la ventana, la verdad).