Los anglosajones , y los países que llevan su impronta, recuerdan ,respetan y cuidan de su historia. Sea esta cual sea, con sus luces, sus miserias, sus actos heroicos y sus atrocidades. La asumen. Así lo hacen en Sudáfrica. Los envidio.
El viaje en esta ocasión ha sido a un muy concreto lugar y con una también muy concreta intención. La región de Kawazulu-Natal, el antiguo reino zulú y la visita a los lugares donde tuvieron lugar los acontecimientos bélicos que marcaron su historia.
Para que me sigan es preciso que nos remontemos a mediados del siglo XVII cuando colonos provenientes de Centroeuropa, mayoritariamente holandeses, protestantes que huían de las guerras de religión, llegaron a Ciudad del Cabo . Siguiendo su peripecia es como viajaremos ahora.
En Ciudad del Cabo se establecieron , algunos también en el puerto de Durban, y prosperaron, pero tras ellos llegaron los ingleses y pretendieron imponerles las normas y obligaciones de su imperial corona entonces sobre la cabeza de la reina Victoria. Los “boers” decidieron ante ello emigrar de nuevo y en grandes columnas de carros tirados por bueyes iniciaron la marcha hacia el norte: el “Gran Trenk” y se internaron por territorio zulú.
El reino zulú había sido unificado por el tremendo, tanto por su altura y fortaleza como por su crueldad, rey Shaka quien baso su poder en un militarismo que englobaba a todas las capas de la población masculina en su estructura. Absorbió cerca de doscientos clanes bantues, entre ellos los antecesores de Butelezi, primer ministro del gobierno actual que lo fue también de los reyes zulúes. Sakha ganó todas sus batallas para acabar siendo asesinado por su hermanastro, Dingane.
Con este fue con quien se toparon en su avance los “boers”. Dingane les ofreció negocia. El lider Piter Reitel acudió a su “kraal” junto a sesenta hombres . Dejaron las armas a la puerta de la cabaña del rey y ninguno salió de allí vivo. Dingane, tras la matanza ordenó el ataque a todas las caravanas boers diseminadas. Aquel día murieron mas de 600 colonos, la mayoría mujeres y niños.
Unos cuatrocientos hombres, avisados de las razzias zulúes se congregaron en un “laager”, círculo defensivo de carros, a las orillas de un rio. Fueron atacados por un “impi” zulú de mas de 10.000 guerreros. Los “boers” , parapetados, con dos pequeños cañones y abundante munición, los rechazaron, mataron a muchos y los persiguieron hasta el río que se tiñó de sangre. Consiguieron un territorio y firmaron la paz con el nuevo rey zulú que se encargo ayudado por ellos de acabar con Dingane. El lugar se llama desde entonces se llama “Blood River, o sea río sangriento. Los carros han sido reconstruidos en bronce y allí están para recordar la batalla y la historia. Su líder se llamó Pretorius y en su honor se llama Pretoria la actual capital sudafricana.
Los británicos de Durban iban a ser los siguientes en chocar con los zulúes. Querían su territorio y lord Chelmsford ideo un ultimátum de imposible cumplimiento que envió a su nuevo rey Ceshtwayo. Luego se internó con tres columnas buscando una victoria rápida. El mandaba la central, de mas de 3.000 hombres. Cruzó el río Búfalo y llegó a las faldas de la colina de Isandlwana. No consideró necesario hacer el “laager” de carros, ni siquiera tomó posiciones en las alturas de la montañita y ,es más, se marchó con la mitad de los hombres buscando al enemigo hasta acampar en unas cataratas que daban vista a un bellísimo valle apenas a una docena de kilómetros.
Los zulúes estaban mucho mas cerca. Un “impi” de 25.000 había logrado llegar tan solo a cinco kilómetros del campamento ingles. Cuando un destacamento e de caballería perseguía a un grupo de pastores y su ganados se los encontró a todos sentados en lo hondo de un valle. Ahora en aquellas alturas hay uno de los tantos poblados, que siguen con sus techos de paja y sus niños que salen a los caminos. Los zulúes siguen con sus ganados y los pueblos están diseminados por toda la región.
A los asustados jinetes británicos , aquel día de 22 de enero de 1879 apenas si les dio tiempo a regresar a Isandlwana con los zulúes a sus alcances , formados ya en su dispositivo de ataque característico, un centro y dos cuernos que rodeaban al enemigo por las alas. Cayeron sobre el campamento y lograron romper las líneas de la infantería imperial a pesar de ser estos veteranos de muchas batallas. La carnicería fue espantosa pero las “assegei” , lanzas zulúes, se impusieron a los rifles Martín-Henri ingleses . Murieron mas de mil quinientos británicos y tan solo pudieron escapar una cincuentena a caballo por la “Ruta de los Fugitivos” donde muchos fueron cazados y muertos. Los tenientes Coghill y Melvil intentaron salvar la bandera del regimiento, el 24, para ser finalmente emboscados a 11 kilómetros cuando ya habían logrado cruzar las impetuosas aguas del río Búfalo.
Hoy los ganados zulúes pastan por los herbazales de Isandlwana jalonados, al igual que el camino de huida, por montones de piedras blanqueadas con cal , bajo las que están enterrados los restos, que fueron atrozmente mutilados, de los soldados ingleses.
Chelmsford hubiera podido evitarlo o al menos intentado, pues avisado de que se iniciaba el tiroteo , no quiso dejar su desayuno al lado de la cascada –donde cuando llegamos nosotros unos niños pastores zulúes con sus perros se asomaban sin miedo al abismo- y solo cuando un tercer aviso le indicó que el campamento estaba al borde del colapso se acercó al lugar al que llego tan solo a tiempo para ver retirarse a la retaguardia de los zulúes y contemplar espantado la carnicería. Muy cerca, un puñado de soldados había logrado contener a la reserva zulú, unos 4000, en Rorke ,s Drif , salvando en cierta manera el honor británico en aquella sangrienta jornada.
La Inglaterra victoriana quedo impactada y con ansias de revancha. Se enviaron mas hombres y todo el material militar, incluso ametralladores Gatling. Nuevas columnas partieron. Los ingleses aprendieron la lección . Hicieron sus lagger, se fortificaron y acabaron rechazando todo los siguientes ataques del “impi” hasta llegar ellos a asaltar el “kraal” de Cestwayo en Ulundi , de mas de 1500 cabañas, donde los lanceros de 17º fueron decisivos. Los encontramos en un parada, con sus trajes de época, participando en una conmemoración de la batalla . Se la toman muy en serio, el uniforme es impecable y de época y todo es muy británico.. Un grupo de guerreros zulúes lo es menos. El atavío es vistoso, los gritos y cánticos muy sentidos pero algunos llevan zapatillas de deporte, aquel de ala gafas y al final se han apuntado algunos espontáneos que cantan en la cola del pelotón con ropas occidentales. Rinden honores a Butelezi, presente también en el acto. Ceshtwayo acabó preso, visitó Inglaterra, y murió envenenado. La guerra civil se apodero del reino. Los zulúes fueron luego utilizados por los ingleses y hasta por el sistema del aparheid como fuerza de choque contra el Movimiento Nacional Africano de Nelson Mandela. Este al conseguir el poder, en uno de sus gestos de inteligencia y generosidad, al igual que para con los blancos, supo darles cabida, integrarles, nombrar primer ministro a Butelezi y mantenerles su autonomía y hasta su dinastía real.
Visitamos el fabuloso kraal de Ceshwayo que acogía a sus ganados, todos ellos blancos, sus casas y sus esposas amen de una de gusto occidental para sus invitados europeos. A su alrededor
Nosotros somos recibidos por uno de los hermanos del rey actual, el príncipe Gideon Zulú, jefe de su casa real. Carlos Roca le muestra y le regala sus libros sobre los zulúes y sus batallas. Esta muy enfermo de cáncer. Tiene mas de 70 años pero fue en sus tiempos un un tipo peligrosísimo rival, el verdadero jefe del partido zulú Inkanata. Ordenó no pocos asesinatos de los partidarios de Mandela. Defensor a ultranza de las tradiciones desde luego la mantiene en su casa que es algo que impacta a un occidental. Y no por sus coches de lujo y todo terrenos en la puerta, ni por la tele que está retrasmitiendo la formula uno (aquel día ganó Alonso en Australia) sino por el comportamiento de los habitantes de la misma. Están algunos de sus hijos. Uno muy gordo es el primero que nos saluda. Luego cuando ya ha llegado su padre y se ha aposentado con dificultad en el sofá con las piernas en un taburete y una manta sobre ellas, el mozo se queda dormido como si no le afectara presencia alguna.
Nos han puesto de comer: pollo, carne de vaca y unas batatas frías. Luego el príncipe está empeñado en contarnos, con tremenda lentitud historias de sus antepasados. No hay manera de librarse . Viene algunas de sus ancianas mujeres bastante obesas casi todas, parece ser que la gordura sea una característica de la etnia zulú.,se sientan también. Y otro hijo. Dos sirvientes permanecen, arrastrándose por el suelo, no es metáfora, atentos y asustados , pendientes de sus mínimos gestos que son de exigente desagrado en muchas ocasiones. Una mirada, tiene los ojos de color claro como parece ser que los tuvo Ceshtwayo y alguno de sus descendientes, los inmoviliza. En un momento sus mujeres cuchichean . una mirada las paraliza y murmuran con gestos de contrición de sus manos “dabefita, dabefita”, algo así como “padrecito, padrecito. Traen un cuenco de calabaza lleno de cerveza zulú. El sirviente la prueba primero : muchos reyes zulúes han muerto envenenados y este príncipe ha sufrido mas de un atentado. Luego bebe el. Después uno a uno, nosotros. El escritor Carlos Roca, el editor Miguel Salaric, el hermano de Carlos, el polícia local de Murcia, Paco, que filma para su productora , Terri O,Conors, el malaspulgas de nuestro guia Evans Jones y yo. No queda mas remedio
En un momento el patriarca tiene ganas de mear. Le traen un recipiente de plástico. El sirviente le desbrocha la bragueta, le saca el pene y luego, cuando acaba de evacuar, se lo sacude. Nosotros no sabemos muy donde mirar. Por fin, después de ponernos una cinta de video donde , cuarenta años mas jóvenes, entona cánticos y arenga a masas zulúes, que por cierto nos regala, nos permite marchar.
Es una pena pues nos esperan en un reconstruido kraal zulú para mostrarnos toda una serie de danzas, rituales y vestimentas tradicionales en cuya recuperación, y porque no decirlo también explotación turística, trabaja el centro de cultura de la comarca. Es necesario ir más rápido y saltarse algunos elementos pero aun podemos disfrutar de ello y también del alojamiento a la forma tradicional en cabañas de paja trenzada , aunque por dentro con cama convencional y por supuesto su ducha. Nos despiertan con tambor, aunque antes ya nos han despertados los gansos y los gallos. Rematamos esa jornada con una visita al valle de los reyes zulúes, donde ahora han erigido un monumento, rodeado de simbólicos cuernos apuntando a todos los lugares del horizonte. Desde allí se divisan los kraales antiguos y las modernas edificaciones, aunque muchas de ellas con el tradicional techo de paja. Uno de ellos es el de Dingane y a su lado esta la tumba de Reitel. En esta tierra, en verdad, se ha vertido mucha sangre.
El viaje no solo ha sido una inmersión en el mundo zulú sino también en la historia de esta parte de Sudáfrica donde otra confrontación iba a marcar los siguientes años: las guerras anglo-boers. Visitamos las zonas en conflicto y los escenarios de las duras batallas. .
Porque los ingleses , siempre un paso por detrás pero mandando yiban a chocar de nuevo con los boers y esta vez estos no iban a retirarse mas al norte sino a combatir. Los británicos pretendieron imponerles condiciones y acabaron por sufrir una derrota tras otra. La caballería y la puntería de los colonos holandeses les obligaron a firmar una paz en la 1ª Guerra que permitió el asentamiento de republicas boers independientes bajo la dirección de Paul Krugger (el famoso Parque Nacional le debe su nombre). El imperio no podía tolerarlo y volvió a la carga en la 2ª guerra boers. Casi medio millon de británicos contra no mas de 60.000 boers y multitud de desastres. Los “boers” hasta cercaron a Ladysmit que solo pudo liberarse después de que los ingleses encadenaran una serie de desastrosas intentonas como las de Spion Kop y Colenso donde sufrieron terribles perdidas. Es mas, a pesar de su despliegue no podían con las guerrillas y hubieron de recurrir a los campos de concentración y a una política de autentico exterminio de la población civil. Mas de 24.000 mujeres y niños boers murieron en los campos de internamiento de hambre y enfermedad. Así lograron finalmente la victoria y anexionar las republicas en 1902. La población boer todavía no lo ha olvidado, sobre todo los terribles campos de concentración. Los museos de Ladysmit o de Spion Kop no los ocultan.
La huella española
Dos lugares muy señalados hablan de la huella española en aquellos lejanos lugares. La primara es la propia ciudad de Ladysmit, asi llamada en honor de la esposa de su gobernador, general y lord ingles. Ella se llamaba Juana Maria de los Dolores de Leon y era de Badajoz. En las guerras napoleónicas se casó con un joven capitán inglés y el destino los llevo a Sudáfrica. Harta de desayunar huevos con bacón, vio un día a unos negros comiendo melón y lo pidió para su próximo desayuno. Por ello los sudafricanos le llaman ahora al melón algo así como “spainbes” o sea “bacon español”
La otra es mas trágica. A Durban llegó un día, poco después de la derrota de Isadlewana Luis Napoleón , el príncipe heredero del Napoleón III, ya derrocado y de la española Eugenia de Montijo. Impetuoso y poco precavido se adentro en territorio zulú a lomos de su caballo, sin escolta y acabo muriendo a lanzazos. La tumba del Príncipe Imperial es hoy uno de los monumentos mas visitados. Por cierto, por su impaciencia, le llamaban mister “diez minutos”. No queda aquí una línea mas para contarles tan solo que al mismo tiempo que recorren los lugares de las batallas se puede uno dejar unos días para recorrer alguna de las cuidadas reservas sudafricanas de la zona y hacer una inmersión de manos de los profesionalísimos rangers en la flora e impresionante fauna de África. Pero hablar de ello no es lo que toca hoy que íbamos de batallas. Aunque algún elefante, algún rinoceronte, bastantes jirafas, kudus e impalas y hasta dos guepardos, aun pudimos ver.
También nos dio tiempo a visitar Durban y sus clubs de regusto ingles. En uno se hospedó Crurchil que fue por aquí , cuando joven , de teniente y de periodista. Cayó prisionero de los boers y se les escapo logrando volver a sus líneas tras mas de dos semanas de persecución Luego vino de político a dar algún mitin. En los clubs y en los museos siempre hay alguna foto suya y en estos ambientes se le venera.
Ghandi tambien estuvo por aquí. Fue camillero voluntario de la Cruz Roja, campo ingles, en las guerras boers. Un día lo bajaron de un tren donde iba en primera por ser indio. La guerra le hizo pacifista, el aparheid le enseño la senda de la resistencia pasiva.,
El viaje desde Madrid resulta muy cómodo. Iberia vuela todos los días directo desde Madrid a Johannesburgo. Su pacto con la Brithys permite los enlaces con Durban. Por si se animan ahí van algunos consejos.
a) Un escudo zulú y una lanza son un buen “botin” como recuerdo. En los mercadillos son mas baratos que en las tiendas de los museos.
b) Los escudos de piel de toro totalmente blanco son los mejores. Los jóvenes los tenian oscuros y según iban siendo veteranos tenian derecho a que fueran cada vez mas blanco. Todo el ganado vacuno de Cestwayo era de capa blanca.
c) La bebida zulú es una cerveza, me parece que a base de mijo, que ha de beberse comunitariamente en un cuenco de calabaza. Melindrosos abstenerse.
d) Dormir en un krral zulú acondicionado es una experiencia. Los comodos mejor que se busquen un “lodge”
e) Comprar en los mercadillos y mercados hindúes de Durban. Hay muchos comerciantes de esta etnia son los mejores.
f) Las ciudades son bastante peligrosas por la noche.
Nota: acumulo aquí las entradas complementarias a esta.
SPANISH LOST
El “español perdido” era yo . Lo estuve durante cuatro horas en la región sudafricana de Kwazulu-Natal (Sudáfrica) en el antiguo reino de los zulus y en las cercanías de donde tuvo lugar la terrible batalla de Isandlwana, la colina donde un gran “impi” de 20.000 guerreros armados con lanzas derrotó a las tropas imperiales británicas aniquilando una de sus columnas de mas de 1500 hombre armados con cañones y fusiles. Los pocos supervivientes en sus desesperada huida del cerco zulú intentaron escapar por lo que se conoce como Ruta de los Fugitivos, jalonada al igual que toda la falda de la montaña donde se combatió, por montones de piedras blanqueadas con cal bajo los cuales reposan los restos de los soldados. Solo una cincuentena y a caballo lograron salir vivos.
El guía me dijo que podía seguir esa pista, marcada por flechas blancas, y que me esperaba en la carretera. La seguí. Cruce un primer riachuelo. Allí debía ser el cruce pero no había rastro de carril alguno. Seguí las flechas bien marcadas y a cada paso me metí mas en los bosques. La senda , pensé, me llevaría finalmente a un cruce. Pero donde lo hizo , once kilómetros mas allá fue a un impresionante cañón de un río, el Búfalo, tumultuoso y de imposible cruce ni siquiera en el vado. Lo hicieron por allí a caballo para ser muertos al otro lado dos tenientes ingleses intentado salvar la bandera.
Yo no tenía caballo y quedaban dos horas para atardecer. Las orillas de un rio no son seguras en África. Decidí volver. Otros once kilómetros, sediento (no era el agua del rio como para beber) y angustiado. Perdí la pista dos veces. Los herbazales me llegaban al pecho y los rumores de la selva me sobresaltaban. Al borde del atardecer y medio deshidratado encontré gente cerca del riachuelo primero. Niños pastores y un ranger. “Spanish lost” le dije y eso fui, mientras cruzaba el pueblo, la frase que oía repetir entre las chozas de techo de paja. . Llamó por teléfono. Localizo al presunto guía y a mis preocupados amigos. Cuatro horas habían pasado , sin agua, ¡sin móvil!. Y , no lo niego, con mucho miedo en el cuerpo. Menos mal que no me impidió seguir andando.
2 Respuestas a “Spanish lost”
- alcarreño Dice:
6 de Abril de 2006 a las 6:47 pm e
Me parece, Chani, que te estas reblandeciendo. Un dia de invierno por la Sierra de Ayllón es bastante mas crudo.
En serio, me alegro de que hayas vuelto y ademas entero. Aprovecho para preguntarte cuando va a salir la convocatoria de Tahina-Can, pues voy a intentar apuntarme.
- David S.S Dice:
6 de Abril de 2006 a las 10:04 pm e
No deja de ser una señal de lo que realmente somos. En nuestra burbuja del mal llamado primer mundo nos damos cuenta que en el que deberia ser nuestro medio natural por evolucion, realmente somos cada vez mas unos meros observadores. Seguramente tu cuerpo sintio angustia, miedo,… yo me hubiera sentido igual o peor. Perderse en ese camino es como perderse en los Picos de Europa. Mucha gente creera que no corre peligro al desconoder los peligros que supone. Afortundamente tienes experiencia y te diste cuenta de la situacion, el razonamiento de alejarte de cursos de agua en la noche , lugar donde van los depredadores a cazar los animales que se acercan a beber, seguramente llego a tus oidos hace tiempo.
Y es que saber los peligros que nos puede traer la naturaleza es basico pues siempre ha sido asi, y como muestra un boton, para aquellos que no la vieran haceros con Dersu Uzala de Akira Kurosawa, y vereis como el hombre civilizado sin su burbuja de civilizacion esta perdido a no ser que se recupere su preterito y verdadero lugar en la naturaleza de donde naciÓ.
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VIAJE A LAS GUERRAS ZULUES
Me voy a Sudáfrica a ver al jefe, al rey para ellos, de los zulúes: Buthelezi. La historia es rocambolesca pero ha concluido, por ahora en esta visita, que me permitirá regresar una vez más a uno de los países que más me atraen y de donde es originario el viejo sombrero de lona que me ha acompañado en todos mis últimos viajes y sido portada ,incluso, de alguno de mis libros “Un sobrero para siete viajes”.
Un amigo mío Carlos Roca, cartagenero, al que conocí en Menorca, donde era director de Onda Cero (ahora lo es en Murcia), ha tenido siempre, no se si debido al influjo natal o al menorquín que tantos restos y costumbres inglesas atesora, tiene una desmedida afición por la historia militar del Imperio Británico. Casi tanta como los hispanistas ingleses por nuestra guerra civil. Tiene libros y libros, soldaditos de plomo, recreaciones de batallas e innumerables fotos, cachivaches y recuerdos. Sobre todo de las guerras zulúes. Y mas que de ninguna de la batalla de Isandlwana donde los zulúes aniquilaron a los regimientos de la reina infligiéndoles la peor de las derrotas de sus guerras coloniales. En la guerra murió, como teniente, Luis napoleón, el hijo del derrocado Napoleón III y de la española Eugenia de Montijo. “Shaka” y “Amanecer zulú”popularizaron en el cine aquella etnia y aquellas batallas. Pues bien, mia amigo Carlos Roca escribió y logró publicar en la editorial “Inédita editores” un libro sobre su ya vieja pasión: “Zulú. La batalla de Isandlwana” . Contribuí, humildemente, haciéndole el prólogo pues era el único que conocía que había andado por aquellos pagos y que tiene una “assegai”, lanza corta zulú, colgada en el despacho de casa. Se vendió muy bien, el libro digo, mucho mejor que tantos a los que se bautiza con champagne y famosos y acabó por ser traducido al inglés. Se convirtió en bet-seller.
Total, que ahora el gobierno sudafricano nos ha invitado a Carlos, al editor y a mí a visitar los escenarios donde tuvieron lugar aquellos hechos y a que le presentemos el libro al jefe, que narra las hazañas militares de sus antepasados y para allá que nos vamos. Yo con mi sombrero y Carlos con su libro. Ya os contaré a la vuelta.
P.D. Este pasado fin de semana estuve en el Alto Tajo. La primavera ya se atisba y es un mágnifico momento para acercarse. Este año la acampada va a estar totalmente prohibida en el Parque. Probe una ruta que recomiendo para un dia. Molina de Aragon a Corduente y por el cañon del rio Gallo hasta el Santuario de la Virgen de la Hoz. Luego , rio abajo. carreterilla primero y luego pista forestal, hasta el puente de San Pedro (juntas con el Tajo). Luego un tramo de carretera hasta la pista que sube, Tajo arriba, hasta el puente de Poveda, alli a la izquierda tramo asfaltado hasta enlazar con la pista de Taravilla - vistas de las hoces y de la laguna espectaculares -y salida ya a la carretera al lado del Puente del Martinete, frontera entre Guadalajara y Cuenca. Desde alli puede volverse a Molina. recomendación parea dormir: Los Batanes. Una casa rurtal en un viejo molino.