Clooney vs. Clooney

Críticas de Buenas noches, y buena suerte y Syriana.

Eso, veeloClooney ha madurado. No, no soy un despechado enamorado, me refiero a su trabajo (…). Dos películas, dos, ha logrado colar este año entre las favoritas a todo, y las dos con tintes manifiestos de denuncia. Y bastante buenas, afirmo. En una, él ejerce de mandamás en la dirección y también de segundón de una estrella ‘roja’ del periodismo en tiempos de la ‘caza de brujas’ en EEUU. En la otra, se conforma con ser co-protagonista de una trama nauseabunda en la que ‘colaboran’, de forma altruista, la CIA, las petroleras y algún que otro heredero de Oriente Medio. Y entre Pinto y Valdemoro, por ahí se mueve el inefable Steven Soderbergh. Buena pareja, sí señor.

Good night, and good luck es una producción cortita y en blanco y negro. Era casi la única manera de introducir las imágenes del senador McCarthy y de los testimonios que éste arrancaba cuando buscaba comunistas por doquier. Pero está todo muy bien casado. Mezcla realidad y ficción, d’accord, pero las dosis de realismo están tan bien medidas que resulta absolutamente creíble lo que nos cuentan. Edward R. Murrow, el periodista que se enfrentó a jefes, compañeros y autoridad, es recreado por un circunspecto e impecable David Strathairn, al que deseo que algún premio más le caiga.

¿Y el cigarro?Al frente de su programa ‘See it now’, Murrow decide luchar contra la injusticia jugándose el prestigio y el puesto de trabajo. La producción, aderezada con música sacada directamente de los años 50 e interpretada ‘en directo’ por una cantante negra, fluye a través de los planos como si con ellos hubiera estado siempre. Pero no sólo el protagonista es importante aquí, el plantel de secundarios es intachable: desde Clooney hasta Robert Downey Jr. pasando por Jeff Daniels o Patricia Clarkson. Y aunque algún desenlace intermedio sea previsible, el guión está bien construido habida cuenta de que la historia ya nos la sabemos.

Es importante entender los estados de calma y agitación que se dan en la redacción de la CBS, y es acongojante el momento en el que Murrow sale al aire con su cigarrillo en la mano para intentar explicar su verdad. Tiempos de tabaco y compromiso. Por último, no dejaré de alabar el montaje, que puede que algunos no asimilen demasiado por algún que otro corte repentino o las muy efímeras elipsis; y la luz, manejada como antaño en esos primeros planos inenarrables. Harían las delicias de mi colega Juan Nadie, siempre añorado otras épocas.

En la escuelaVamos con Syriana. Es, sin rodeos, un thriller trepidante del que es imposible (y aconsejable) no perder ni un segundo de atención. He de decir, aunque el cielo caiga sobre mi cabeza, que me ha gustado más que Munich. Sí, soy así de mío, pero creo que es mucho más agresiva y sobre todo arriesgada. Muy al estilo de Traffic, ya saben por qué, el film desarrolla cuatro trayectorias paralelas que sin embargo se mueven en los mismos parámetros, se cruzan y entrecruzan y conforman el todo de una compleja confabulación en la que el ‘oro negro’ es el culpable. ¿O no?.

Un eficiente agente de la CIA (Clooney), un abogado (Jeffrey Wright), un asesor financiero (Matt Damon) y un desorientado adolescente paquistaní (Mazhar Munir) son los pilares. El resto, se convierten en daños colaterales. Es una de esas demostraciones de encaje de bolillos tremendamente actual que suscitará el interés de hasta el más ignoto informativamente hablando. Es además una crítica al sistema, a la hegemonía del Gobierno norteamericano y a la sumisión de algunos poderosos no occidentales que dirigen las vidas de sus insignificantes pueblos. Y lo mejor de todo es que, sin justificar nada, explica por qué suceden las cosas. Por qué unos se someten a otros, por qué los hay que toman decisiones desesperadas y por qué nada tiene solución.

Si, es cierto que no deja opciones al futuro, pero es un buen reflejo que, aunque supuestamente inventado, no deja de impactar por lo real de su fondo e incluso de su forma. La recomiendo para los apasionados de la política internacional y/o/u desencantados con el orden mundial. Veremos en qué acaba todo. Mientras tanto, ya saben, buenas noches, y buena suerte. Au Revoir. (M.M.L.)

Una Respuesta a “Clooney vs. Clooney”

  1. Cosas de la Diplomacia » Seminario de Diplomacia Pública II Dice:

    […] d Murrow, cuyas hazañas han sido recientemente recordadas en la película Buenas Noches y Buena Suerte, afirmó en una ocasión que “uno de los principios fundamenta […]