semana santa

Me sigue fascinando -y cada vez más- la semana santa de esta país laico por Constitución, católico por definición y anticlerical por costumbre. El número de españoles que se declaran "practicantes", está bajo mínimos y disminuye espectacularmente la designación de 0,5 del IRPF que cada cual puede dedicar a la Iglesia. Pero llega la semana santa y de pronto el personal se hacen casi fanáico de ritos y costumbres dificilmente entendibles en este Siglo XXI. Por eso me fascina.

Hay de todo y para todos: desde terrorífcas autoflagelaciones físicas  hasta la bulla de algunas procesiones andaluzas pasando por gentes que caminan envueltas en el sudario con el que serán enterradas. La imaginería ofrece tambien muchas posibilidades: tallas magnificas de la magnífica escuela española y vírgenes y cristos ¡con pelo natural¡, pelo… pelo, pelo de verdad.  Y la mayoría de las televisiones metiendo las cámaras hasta los adentros, gritando como en un partido de fútol la salida de los costaleros y cubriendo cada esquina del recorrido. Se desempolvan las peinetas y los trajes negros -media incluidas y zapatos de tacón, todo muy fetiche y del gusto del maestro Berlanga- y así desfilan en una amalgama de túnicas y velas, oros y copas, silencios y bullicios, mantos carísimos y solemnes músicas tocadas muchas veces por bandas militares de un éjercito profesional y laico.

Ay la tradición, ay la cultura popular, ay el misticismo acotado a cuatro días. Qué regusta tiene aun el español por la cosa mortuoria y sensual, por el rito del sufrimiento, por el contraste brutal entre la figura de un Jesús que murio desnudo y pobre y su conmemoracion que rivaliza en oropeles. No juzgo las actitudes personales y ya empecé diciendo que me fascina este sentimiento convertido en espectáculo, este rito por tantas cosas contradictorio que seguramente sólo puede entenderse -o sentirse- desde dentro. No escondo la mano porque no lanzo ninguna piedra, pero reconozco que mi fascinacion no es sentimental sino más bien cientitca, analítica, "intelectual" si se me permite la pedantería aunque vaya entrocomillada. Pero, como dicen por la Alcarria, algo debe tener la Virgen cuando la sacan en procesión… El problema es que yo -humildemente- no sé que es.  Y por eso me fascina.

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