Ni de tetas ni de culos ni de labios carnosos ni… de eso tampoco se puede hablar

Aún a riesgo de que me llamen de todo, que me lo llamarán y me la soplará, ¿qué tiene de malo el anuncio de un sorteo de 4.500 euros para pagar una operación estética?

¿Qué Pachá está llamando feas a las tías?

¿Quién lo dice?

¿El Opus, que actúa como Pilatos, con un descaro imponente?

¿La derechona reprimida y siempre represora, que antes ponía pisitos en Capitán Haya y Doctor Fleming para que sirvieran de ‘niditos de amor’; es decir, para follar fuera de casa?

¿La nueva gauche-caviar –se entiende la definición, ¿verdad?- que ya ni caga ni mea, porque es incorrecto, sino que simplemente evacua? (Aunque, eso sí, ‘evacúa’ PLC; es decir, Por Los C…).

Quien quiere se presenta al sorteo y quien no quiere, no. ¿Qué sexismo hay en este puñetero cartel?

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Pero, ¿tanto hemos perdido el norte? ¿O se nos ha ido definitivamente la olla?

Siempre que me daba la risa, le decía a un amigo mío: “Tradúceme al francés ‘mirar la tontería’”. Y él, indefectiblemente, siempre traducía: “Regardé la gilipolluá”.

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El fundador de los antidisturbios

Cantaba Labordeta: “Rosa, rosae/ y también el valor de pi, /y el recuerdo final/ por los muertos/ de la última guerra civil./ Así, así, así crecí…”.

Bueno, para mi querido Labordeta, aquí tiene al fundador de los antidistubios (Villalar, 1979).

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Empurar a un teniente general

Si ‘empuran’ a guardias civiles por manifestarse contra el ministro Pérez Rubalca, que ‘empuren’ al teniente general Director Adjunto Operativo (DAO), José Manuel García Varela, por hacer ‘propaganda política’ en el seno de la Institución. Es, en síntesis, el resumen de la denuncia disciplinaria que el secretario general de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), Alberto Moya, ha interpuesto contra el ‘segundo’ de la Guardia Civil.

En serio, en serio, que los beneméritos están francamente en guerra…

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Al invicto caudillo madrileño Ruiz-Gallardón

En estas horas de inquieta locura se me ocurre, como a Proust con la magdalena dichosa, rememorar re-dichos del pasado. En el pasado estaba Franco. Decía un cantautor (recitar con la acentuación adecuada): “En tiempos de los apostóles/ los hombres eran barbáros/ se subían a los arbóles/ y se comían a los pajáros”.

Pues en estas horas de inquieta locura se me ocurre, como a Proust con la magdalena dichosa, rememorar también re-actos del pasado. En el pasado estaba Franco. Entonces no se podían lanzar octavillas a la calle, porque venían los grises, o la social y, además de inflarte a hostias, te llevaban detenido, donde te inflaban a más hostias. Alguno, incluso, se caía por el hueco del ascensor o por las ventanas de la DGS –siglas las cuales supongo que conoce nuestro invicto caudillo madrileño Alberto Ruiz-Gallardón-.

En ese pasado rastrero, malo, soez, arcano, cutre y hasta pederasta de postín, algunos tiraban octavillas: las tiraban, como suena, y salían corriendo. Rápidamente llegaba una cohorte de centuriones grises, rodeaban las octavillas y no podía coger una hoja ni Dios.

En fin, que eso es lo que van a tener que hacer ahora los chiquitos y chiquitas que conforman el partido de Rosa Díez, UPyD, que, como todo el mundo sabe, una de sus grandes fórmulas para darse a conocer es con el reparto de octavillas. Pero, vamos, que a la Díez y a los suyos los ha jodido pero que bien jodidos el invicto caudillo madrileño Alberto Ruiz-Gallardón, quien, con gran digggginidad no sólo dejará sin pan a los hombres-anuncio, como dice diariocritico.com, sino que premiará con dos hostias bien dadas y una gran multa a los repartidores de octavillas. Unos, los hostiados, calentitos para casa en invierno y además aligerados de peso… en la cartera; otros, los hostiadores, aliviados de tensiones -ya se sabe que eso es muy bueno para combatir el estrés- y recargando los cofres de los tesores del gran regidor.

Viva la magdalena, viva Proust.

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Guerra en Interior

La delegada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre, ha aprobado por fin la manifestación convocada conjuntamente por todos los sindicatos policiales para el sábado 18 de octubre en Madrid, ya que, según oficio de fecha 9 de octubre, “la referida convocatoria no está incursa en el supuesto de prohibición previsto en la normativa reguladora del derecho de reunión”. Pero, ojo, que hay ‘truco’: avisa la intrépida delegada  de que no vayan guardias civiles, porque Rubalcaba podría poner en marcha la máquina de abrir expedientes.

Los sindicatos policiales ya han respondido al Ministerio del Interior: es la guerra.

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En crisis… pero sólo algunos

Habrá crisis, así será, pero según sectores. A algunos no les afectan ni las hipotecas basura ni la basura de las hipotecas. Y, ¿saben por qué?

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El ‘medallitas’

[Acaban de darle a ZP la medalla de Foreign Policy Association. Por su impresionante liderazgo y si ayuda a la cooperación. Internacional]
De vuelta ya, de vuelta; pero de vuelta de todo.

Sólo tengo que decir que a la Carmen Polo la llamaban ‘la collares’. A éste le llamarán ‘el medallitas’.

Un poco de hastío sí que siento. Al menos. Sip. Y acaso tristeza. Y desde luego, vergüenza ajena de que tantos quieran emular a Aznar.

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Los hunos y los otros

A ver, a ver si me he enterado bien: resulta que el PP denuncia que el Gobierno se va de vacaciones pese a la grave crisis que nos afecta. Y dice el PP que ellos no se van de vacaciones, porque prefieren trabajar para superar la crisis. Muy bien, alabados sean.

Para trabajar para superar la crisis han creado en el PP un ‘gabinete de crisis’ que se reunirá semanalmente. Hasta ahí todo loable. Ahora bien, quien va a presidir ese ‘gabinete de crisis’ será María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, porque el presidente, Mariano Rajoy, estará de vacaciones.

Joooooo…der con los hunos y los otros, o lo que es lo mismo, así traduciría un amigo mío al francés la conocida frase de ‘mirar la tontería’: “Regarder la gilipolluá”.

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Bono gana, Sebastián pierde: el ministro ya luce corbata

Miguel Sebastián como en “La Bamba” [“Gorilon, gorilon, gorilongo, el sombrero me lo quito, me lo quito y me lo pongo…”], sólo que cambiando el sombrero por la corbata. El ministro ha cedido ante José Bono: llegó este martes al Congreso sin corbata, traspasó la verja de entrada, buscó un baño y… voilá! El ministro salió encorbatado.

El ministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, no quiere más líos con el presidente del Congreso, el también socialista, pero atildado, José Bono, y, aunque llegó este martes descorbatado al Congreso de los Diputados para explicar el Plan de Ahorro Energético… apareció ante sus señorías con corbata, haciendo las delicias de Bono.

¿Qué había pasado? Pues que Sebastián subió al primer piso de la primera ampliación del Congreso acompañado de sus colaboradores para llegar a la Sala Internacional, donde le esperaban las cámaras y sus señorías de la Comisión. En ese recorrido se dejó ver con traje, luciendo una camisa clara, pero sin corbata.

Sin embargo, una vez en las inmediaciones de la sala buscó un baño para ponerse la prenda, que sí vestían la inmensa mayoría de los diputados que asistieron a escuchar su comparecencia. Cuando se le preguntó por qué había llegado sin ella y había decidido ponérsela ya dentro del Congreso, el ministro dijo: “Me lo pidió el presidente del Congreso por respeto a los trabajadores de la Cámara que están obligados a llevarla”.

En definitiva, que éste el fin del final de una historia que comenzó el pasado 2 de julio, cuando en el Pleno parlamentario Bono le hizo llegar una corbata a su escaño del banco azul mediante un ujier al apreciar que no vestía esta prenda. Sebastián aceptó entonces el obsequio, pero se negó a lucirlo, alegando que sólo iba a llevar corbata en los actos oficiales por respeto a las medidas de ahorro energético impulsadas por su departamento. Al día siguiente, con ánimo de sumar a Bono a su campaña, fue Sebastián quien envió al presidente del Congreso un termómetro para que midiera la temperatura del hemiciclo y el resto de edificios de la sede parlamentaria.

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Golpe contra el Estado

Ibarretxe ha llegado al colmo de la intransigencia, de la intolerancia, de la estupidez política. Vale con que, sintiéndose un iluminado, convoque un referéndum ilegal. Bueno, el juego político es así: él convoca y el Constitucional se lo tumba. No pasa nada. Pero su gravísima acusación de que el Gobierno del Estado ha suspendido de hecho la autonomía del País Vasco, además de ser una mentira es una canallada: es una grave incitación a la violencia de los violentos.

No, el Gobierno del Estado no ha suspendido la autonomía vasca. Podía haberlo hecho, invocando el artículo 155 de la Constitución, y acaso es lo que Ibarretxe desea. Pero no, el Gobierno de Zapatero simplemente ha hecho uso de las medidas legales oportunas para poner la consulta secesionista de Ibarretxe donde debe estar: bajo el arbitrio del Tribunal Constitucional. Y eso no es suspender ninguna autonomía, sino responder con la ley en la mano a una actitud del señor Ibarretxe que bien se podría calificar de ‘golpista’, en el sentido de que pretende un golpe contra el Estado.

Dice el artículo 155 lo siguiente: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”. Nadie ha hecho uso de ese artículo… por el momento.

Ahora quien tiene que hablar es el Tribunal Constitucional. Lo hará, y lo hará cuando tenga que hacerlo, sin hacer caso del ultimátum del lehendakari –que dicte sentencia antes del 15 de septiembre, ha exigido-. Cuando hable el Constitucional estará todo dicho, y sólo quedará acatar su dictamen. Si entonces Ibarretxe sigue con su pulso, el Estado tendrá que actuar. Y lo hará, cumpliendo con su deber.

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