Ya sé lo que muchos pensarán: éste se alinea con su jefe. Pues no es cuestión de eso. Y para los que no saben de qué va la polémica, ahí va el resumen. Fue muy discutida la exposición de Fernando Jáuregui, editor y director del Grupo editorial Diariocrítico, que pese a sus alabanzas a los blogs y al periodismo ciudadano, dejó claro que para él, no es periodismo en el sentido estricto de la palabra.
Ésta es la frase que ha levantado controversia:
“Los medios de comunicación tienen que tener medios, tener posibilidades de enviar a un periodista a otro país, porque no todo está en Google. El periodismo tiene que ser un trabajo presencial. Los blogs y el periodismo ciudadano pueden aportarte información pero no son periodismo”.
Aunque muchos se tiraron de los pelos en i-Cities, yo incluso voy más lejos, desde mi modesta posición. El periodismo ciudadano es positivo, contribuye al ejercicio de la democracia, al Estado de derecho y la libertad a estar informados y poder informar por cualquier persona que así lo desee. Hasta aquí, todos de acuerdo. Pero una cosa es eso y otra bien distinta es que el pan lo haga un mecánico, que las paellas las cocinen los pintores o que las muelas las saquen unos ingenieros agrónomos.
No. Cada uno a lo suyo. El periodismo es una profesión que requiere de preparación y formación. O lo que es lo mismo, cursar una carrera o un módulo profesional para trabajar en las distintas áreas que abarca el complejo mundo del periodismo: redacción, presentación, realización, producción, locución, elaboración de reportajes, coberturas informativas… y un largo etcétera.
Duele escucharlo, pero esto es así. El intrusismo profesional es una amenaza importante en el periodismo, y no lo decimos como víctimas a nivel laboral solamente. Si no que es el ciudadano el que tiene que sufrir a personas no preparadas para esta importante misión social.
En la televisión, por ejemplo, que es espectáculo y no sólo información, hay continuamente quejas ciudadanas por la labor de presentadores y los programas amarillistas, de gente que ni siquiera es periodista de formación. Pues bien, ¿ahora resulta que porque a Internet todo el mundo pueda acceder con facilidad y hacerse una página web o blog, debemos considerarlo como periodismo?
De chiquillos, en los colegios, interveníamos en actividades como hacer un periódico, y presentarlo como un trabajo al profesor. Vale. Una cosa es eso y otra cosa bien distinta es tener una formación apropiada. Nadie nos sentimos abogados por atiborrarnos a series norteamericanas de juicios ni nos creemos un buen médico por ver al doctor House y compañía.
Periodismo ciudadano como contribución, sí. Como sustitución a las fuentes tradicionales, no. Es mi opinión.